Los «errejonistas» asturianos muestran sus cartas

Defienden anteponer las ideas a los nombres y advierten de que Vista Alegre no puede convertirse en «un plebiscito» sobre Pablo Iglesias

Íñigo Errejón, en un mitin en Oviedo en la campaña de diciembre de 2015
Íñigo Errejón, en un mitin en Oviedo en la campaña de diciembre de 2015

Redacción

Ninguno se siente cómodo con la etiqueta de 'Errejonista', porque se resisten a hacer del debate interno en Podemos uno sobre nombres antes que de propuestas. Y es así precisamente porque el anteponer la discusión sobre las propuestas políticas que han de marcar la agenda política morada a la elección de las personas que luego han de defenderlas desde la dirección es una de las claves del manifiesto «Recuperar la ilusión» al que se han sumado desde este viernes numerosos militantes y cargos del partido, también en Asturias. Resulta que ese manifiesto «tiene que ver con las que ideas que Íñigo Errejón mantiene en cuanto a lo organizativo, sobre cómo debe de ser la asamblea, pero es que aún no estamos hablando de políticas», señala la eurodiputada asturiana Tania González, ella es uno de los dirigentes del partido que ha suscrito este manifiesto porque, a su juicio, «llevamos dos años en los que hemos construido un Podemos que pudiera hacer frente a un ciclo electoral intensísimo y ahora estamos en una etapa en la que lo que toca es enraizar y construir movimiento para llegar a más gente».

En términos similares se pronuncia Cristian García Fernández, militante en Corvera, y para quien el partido ha llegado a un momento en el que «el debate debe ser más sosegado y tenemos que levantar el pie del acelerador». A su juicio, «si se quiere contraponer nuestra asamblea al congreso del PP --ya que ambos cónclaves coincidirán en febrero, de forma intencionada-- tiene que ser para que se vean las distancias, que en uno se habla más de caras y de quién es más de Soraya o de Cospedal, y sería un error que no debemos replicar». 

Para David Salcines, concejal y portavoz de Somos Avilés en el ayuntamiento de la ciudad, el próximo congreso de Vista Alegre no puede convertirse en «algo que se pueda interpretar como una cuestión de plebiscito de Pablo Iglesias sí o Pablo Iglesias no». Salcines considera al líder nacional de Podemos «una persona fundamental y un dirigente extraordinario» pero, insiste, «no me gustaría que este debate fuera de personas y sí de ideas».

A grandes rasgos, la discusión general en el seno de Podemos se define por una cuestión matices y de prioridades. Mientras Pablo Iglesias apuesta por celebrar en el congreso una única votación, en la que los documentos político, organizativo y ético estén vinculados al equipo de personas que los propone, Errejón y sus afines defienden la necesidad de separar el debate de las propuestas del de las personas que se pondrán al frente del nuevo Podemos, y realizar dos votaciones diferenciadas. 

Para Cristian Fernández separar ambos debates fue «un acierto» de la anterior asamblea de Vista Alegre y sería un error «no aprovecharlo» en esta segunda convocatoria «para ver cómo queremos que sea ese Vista Alegre que luego verá cómo será Podemos». Salcines se resiste a definirse como «errejonista» ya que considera que tanto él como Iglesias tienen análisis «interesantes; pero lo que reclamo es la capacidad política que tenemos otra gente para hacer consideraciones propias». Para Tania González la prioridad del debate de propuestas sobre «quien debe capitanearlas después en la organización» es una iniciativa que deberían compartir «las personas que están en una u otra sensibilidad, o incluso en ninguna».

La vía asturiana

¿Está alineada la dirección de Podemos Asturies con alguna de las corrientes que comienzan a marcarse a nivel estatal? De momento, ningún miembro de ella o del grupo parlamentario se ha pronunciado en uno u otro sentido. De hecho, en el pasado, el portavoz morado en la Junta General, Emilio León, hizo un llamamiento en enterrar ese debate nominal y el pasado miércoles en Mieres, el secretario general del partido en Asturias, Daniel Ripa, habló de una «vía asturiana», tanto respecto al modelo organizativo, como de alternar la acción política en las instituciones y a nivel de calle; incluso respecto a la relación que debería mantenerse con el PSOE, que debería servir como ejemplo a escala nacional. 

«En Asturias se ha demostrado que no hay contradicción en hacer trabajo en la calle o en las instituciones», señala Cristian García quien añadió que el modelo de debate celebrado en las asambleas de Asturias «es el más acertado porque no se habla de nombres sino de los problemas de verdad, de la demografía o de la corrupción». A juicio de Salcines, la dirección asturiana «parece que quiere marcarse sus propios retos, lo territorios son fundamentales, hay un cierto planteamiento de tener su propio recorrido y no me parece mal».

Tania González cree que el manifiesto lleva poco tiempo abierto y que «seguramente» haya más dirigentes asturianos que se sumen a sus postulados. «La organización en Asturias tiene mucha autonomía y mucho debate propio porque también hay que enraizar los debates en los territorios, eso me parece bien».

En el pasado, durante el proceso de primarias que definió los candidatos de Podemos para las anteriores elecciones generales, el modelo de «listas plancha» en el que una candidatura cerrada se llevaba los puestos de los cabezas de lista de las distintas autonomías, Podemos Asturies se alió con Andalucía para presentar una lista alternativa a la Pablo Iglesias, que finalmente resultó vencedor. Fueron dos miembros de la candidatura más afín a Iglesias los que encabezaron la candidatura asturiana al Congreso, Sofía Castañón y Segundo González.

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