Otro año perdido en las infraestructuras

La primera visita a Asturias del nuevo ministro de Fomento confirma que no habrá variante de Pajares al menos hasta 2018 y el parón de otros proyectos

Javier Fernández y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, visitan las obras de la autovía del suroccidente A-63 en el concejo de Salas.Estado de las obras de la autovía del suroccidente A-63 en el concejo de Salas a finales de 2016
Estado de las obras de la autovía del suroccidente A-63 en el concejo de Salas a finales de 2016 Morante

Asturias ha perdido otro año en la mejora de sus sistemas de transportes. La visita del nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, selló el 7 de diciembre un nuevo ejercicio con plazos incumplidos y esperas sin resolver en la variante de Pajares, la autovía interior entre Oviedo y La Espina o la mejora de la red de cercanías de la antigua Feve (hoy transformada en Renfe Ancho Métrico), que sigue llegando a los titulares semana tras semana por sus retrasos, cancelaciones y falta de atención a los usuarios que dependen de esos trenes para llegar a sus centros de estudio o trabajo. Aún peor fue el pesimismo, o simple realismo, del recién nombrado responsable de las obras dependientes del Gobierno central. La variante, retrasada una y otra vez desde 2009, no entrará en servicio tampoco en el 2017. No dará tiempo a hacerlo en buenas condiciones de seguridad.

La ausencia de noticias y avances deja el mapa de las infraestructuras de la región casi inalterado con respecto al final del 2015. La ministra Ana Pastor, que, a diferencia de algunos de sus predecesores, evitó el incumplimiento de los plazos con la solución drástica de no marcarlos en público cambió el despacho de Fomento por la presidencia del Congreso sin rematar la apertura de Pajares, una tarea que, según sus palabras, le preocupaba mucho. Lo peor de todo es que las únicas novedades conocidas sobre el proyecto son negativas o apuntan a recortes en su ambición. La alteración de los acuíferos que servían a los pueblos de la zona, las filtraciones de agua en los tubos vacíos y la inestabilidad de las laderas han hecho necesarias nuevas actuaciones. Mientras, las vías siguen sin colocar en ninguno de los dos túneles. El Principado ya ha rebajado sus expectativas y se conformaría con que el ministerio abriera, para empezar, solamente uno de ellos.

Lo único que el ministro trajo fueron premios de consolación. Fomento ha prometido agilizar las obras necesarias en la estación de León y en la línea entre la capital leonesa y Valladolid para conseguir que el viaje entre Asturias y Madrid dure unos 25 minutos menos. Pero nada ha dicho del trazado entre León y La Robla, necesario para dar continuidad a la variante, ni de la difícil cuestión de construir una línea de alta velocidad con un presupuesto moderado entre Pola de Lena y Oviedo más dos ramales hacia Gijón y Avilés, un desafío muy complicado en los terrenos densamente urbanizados del área central de la comunidad autónoma.

El ministerio tampoco ha avanzado ningún plan para contratar personal o renovar los trenes de vía estrecha de la antigua Feve. Aparte del malestar transmitido por las autoridades asturianas, De la Serna pudo ver de primera mano a miembros enfadados de una plataforma de usuarios que le hicieron llegar sus reivindicaciones. La mala calidad del servicio ha hecho descender a la mitad los clientes de la empresa en la última década y en algunos días de este otoño se ha vivido un caos en los apeaderos y estaciones porque la falta de maquinistas impedía la circulación de todos los trenes previstos.

En carreteras, la autovía del Suroccidente (A-63) sigue tan estancada como todos los años desde que, al principio de la crisis, el Gobierno, aún en manos del PSOE, decidiera eliminarla de las prioridades de Fomento. De la Serna ha prometido que en el próximo verano entrará en servicio el tramo Doriga-Cornellana, de apenas tres kilómetros, pero no hay plazos para la apertura de Salas-La Espina, que eliminaría la penosa subida del puerto por la vetusta carretera nacional que es ahora la única opción. Sobre el tercer carril de la Y, anunciado en la última campaña electoral, solo se sabe que se harán estudios técnicos en los próximos años. La recuperación de la autopista del mar para conectar mediante ferries El Musel con otros puertos del norte de Europa tampoco está sobre la mesa.

Las caras eliminaciones de barreras ferroviarias siguen apartadas por la crisis. El caso más sangrante es el de Gijón, que lleva más de una década pendiente del famoso y nunca visto metrotrén. La mera mención del plan de vías desencandena una guerra a tres bandas entre el ministerio, el Principado y el ayuntamiento. El soterramiento de Avilés es más un deseo que un proyecto. En Langreo, la Administración autonómica ha asumido las obras ante el abandono del Gobierno central, pero a la Consejería de Infraestructuras le gustaría rebajar su parte de la factura con la participación de Fomento o la entrega de los fondos mineros que deberían pagar esos trabajos y el Ministerio de Industria eliminó unilateralmente.

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