«La bicicleta me aporta libertad»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera GIJÓN

ASTURIAS

Fernando Cabricano, con un grado de discapacidad del 89%, se desplaza a diario utilizando una bici adaptada en lugar de una silla de ruedas.Fernando Cabricano, con un grado de discapacidad del 89%, se desplaza a diario utilizando una bici adaptada en lugar de una silla de ruedas
Fernando Cabricano, con un grado de discapacidad del 89%, se desplaza a diario utilizando una bici adaptada en lugar de una silla de ruedas

Fernando Cabricano, con movilidad reducida, consigue plena autonomía gracias a una bici adaptada. Su única barrera son los ascensores de algunas estaciones de tren: «Son demasiado pequeños para mi bici».

30 dic 2016 . Actualizado a las 17:46 h.

«La bicicleta me aporta libertad». Fernando Cabricano tiene movilidad reducida, con un grado de discapacidad reconocido del 89%. Se desplaza a diario utilizando una bici adaptada en vez de una silla de ruedas. «La bicicleta me da muchísima más libertad para hacer las cosas que si las hiciera andando», asegura. Le permite, calcula, tener una movilidad de al menos un 80%. «Te hace tener sensaciones diferentes a las normales», añade, pensando en todas las rutas que ha hecho en solitario. «Al llegar a casa y reflexionar sobre los lugares en los que me he metido, siempre me pregunto ¿y si me llega a pasar algo? Pero es lo pienso cuando ya estoy relajado en casa», dice, y obviamente sano y salvo. 

La primera vez que se montó en una bicicleta, la típica BH con ruedines a los lados, tenía ocho años. «Me da mucho dinamismo, como el coche particular para quien no tiene una movilidad reducida». Asegura que siempre sintió pasión por el mundo de las dos ruedas. «Veía bastantes salidas para moverme con mucha más movilidad que si fuera andando», reitera. Los años fueron pasando y, como él mismo recuerda, «las ruedines convencionales ya no soportaban mi peso» y cambió a un modelo especial «hasta que en 1988 apareció un triciclo perfecto para sus necesidades. «Con esa bici estuve ocho años y con ella hice mis primeras salidas en solitario».

«Las bicicletas, como todo, van mejorando con el paso del tiempo. La primera bicicleta no tenía ningún tipo de desarrollo. Ni platos ni piñones desmultiplicadores. En las últimas que tuve, además de que sí tienen, les fui incorporando nuevos kits eléctricos que también me ayudan a tirar por ellas. Como comprenderás», explica, «tirar de 113 kilos (40 de la bici y 73 míos) y de tener 15 años a los 42 que tengo ahora se nota. Además, todo lo que sea no forzar la máquina más de la cuenta se agradece». Hasta el momento ha tenido cuatro triciclos con características especiales y, el último, lo adquirió hace un año y medio. «Es el que más uso porque lo veo más robusto y me da más confianza, sobre todo en la frenada. De los cuatro que tuve, ahora me quedan dos nada más porque las otras dos bicicletas llegaron a romperse del uso».