Laureano García zanja la polémica respecto a este documento y señala que el asunto está todavía negociándose
31 dic 2016 . Actualizado a las 19:45 h.«La credencial es al fin y al cabo una cartulina sellada que atestigua por dónde ha pasado el peregrino». Así de contundente se ha mostrado el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, Laureano García, sobre la polémica surgida hace uno meses. Fue en febrero cuando el Arzobispado de Santiago anunciaba que para poder recibir la compostela que avale el haber realizado los más de 100 km de la ruta, solo se admitirían las credenciales oficiales de la Oficina de Acogida del Peregrino.
A pesar de que han pasado varios meses, Laureano García ha confirmado que el asunto todavía está en fase de negociación. El presidente de la asociación ha querido zanjar la polémica y ha señalado que cada uno de los modelos de este documento deberían servir. «La credencial no es más que una replica de los salvoconductos que se entregaban a los peregrinos hace siglos y que les permitían recorrer el camino hasta Santiago de Compostela», afirma. García ha querido destacar que lo que sí sería conveniente es que haya unas reglas básicas para el uso de la credencial e insiste en que es necesario explicarle al peregrino para que sirve y cómo deben usarla.
Un solo modelo oficial
La Catedral de Santiago anunciaba que a partir del 1 de abril de este mismo año solo se admitirían las credenciales oficiales de la Oficina de Acogida del Peregrino. El Arzobispado justificaba esta unificación con el fin de preservar el sentido religioso del Camino y evitar precios abusivos. Entre sus razones señalaba que en la Oficina del Peregrino se llegaron a detectar más de 25 modelos de credencial, cuyo coste va desde la gratuidad hasta los 20 euros. Apuntaban además que en todos los documentos acreditativos debería aparecer la frase «el sepulcro de Santiago, meta de la peregrinación jacobea» -que señala el sentido religioso por el que nació el Camino de Santiago- y que en muchos no aparecían.