El investigador norteamericano Charles Gasparovic, que reside en Gijón desde hace cinco años, advierte de las secuelas crónicas de respirar aire contaminado
03 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El investigador norteamericano Charles Gasparovic lleva viviendo en Gijón cinco años. En el barrio de La Calzada. Su mujer es de las cuencas. «Estuvimos durante años soñando con venir a vivir a Asturias y ahora que lo hemos conseguido tenemos que cerrar las ventanas», lamenta. Gasparovic, que es miembro de la Plataforma contra la contaminación de Xixón, ofrecía una charla sobre los efectos de la contaminación en la salud el mes pasado en la última asamblea de este colectivo de vecinos preocupados por el aire que se respira en la zona oeste de Gijón.
Gasparovic es investigador en neurociencias, especialista en bioquímica del cerebro y los últimos 20 años de su trayectoria profesional, en la Universidad de Nuevo México, los ha dedicado a la investigación del cerebro, desde de niños a demencias en personas mayores. «Mi interés en la contaminación viene después, cuando ya me mudé a Gijón y empecé a sufrirla», explica. En la charla, aprovechó sus conocimientos como científico para repasar los principales efectos que la contaminación provoca en la salud y abalizar los resultados de un estudio epidemiológico presentado por el Principado el pasado septiembre sobre la calidad del aire y salud en Asturias. Dejando claro que existen infinidad de estudios científicos que, en las últimas décadas, establecen la relación entre contaminación y efectos adversos en la salud, recordaba que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la contaminación del aire causa más de tres millones de muertes al año, «sin hablar de las enfermedades crónicas. Estamos respirando veneno y eso afecta a nuestra salud», zanjaba. Así, buena parte de las enfermedades de pulmón, corazón y cerebro, según indicó, están causadas por la contaminación del aire, como pueden ser asma, fibrosis, cáncer de pulmón, cardiopatias o la potenciación de demencias.
De las partículas, «un contaminante muy importante en Gijón», explicó que «son cócteles de toxinas que tienen muchos contaminantes, son bastante pequeñas y el problema es que entran por la sangre y los pulmones. Son las más peligrosas porque afectan a muchos órganos diferentes». Así, además del cerebro, el corazón y los pulmones, «también llegan incluso a los órganos de los sistemas digestivo y reproductivo». E incluso afectan al desarrollo de los niños, con nacimientos prematuros, bajo peso de nacimiento, una disminución del desarrollo pulmonar e incluso cerebral.
Efectos crónicos
Gasparovic, respecto al informe del Principado, recordaba que el estudio concluía claramente que sí hay efectos de la calidad del aire en Gijón, Avilés y Oviedo relacionados con la frecuencia de ingresos urgentes en hospitales. El estudio, que estaba realizado entre 1998 y 2015, en periodos de cinco años, percibía una bajada de los contaminantes en Asturias, «que es bueno, pero la cuestión es lo que tenemos ahora», decía Gasparovic, que explicó que los investigadores cruzaron la media de los ingresos hospitalarios con los datos de los niveles de contaminación, con las recomendaciones de la OMS como umbral. «Solo cuando hay una subida de contaminantes más gente va a los hospitales, pero no están estudiando los efectos crónicos», advertía, mencionando por ejemplo que existen muchos estudios de los últimos 20 años en los que la asociación entre la contaminación y los ictus está «ya muy establecida, al igual que con las demencias, para las que no existe cura y la prevención es el mejor y único tratamiento».
Además, incidía en que la propia OMS dice que no existe ningún umbral de contaminación en el que no se prevean efectos adversos en la salud. «Aunque la OMS establezca unos niveles marco para las PM10, por ejemplo, no significa que bajo esa línea sea bueno si respiras aire que tiene menos de 20 microgramos por metro cúbico o que no tengas que preocuparte. Eso no tiene base científica», dijo.
La Plataforma contra la contaminación en Xixón celebra el próximo 10 de enero una nueva asamblea en la que el principal punto del orden del día será la propuesta de calendarios de movilización para exigir soluciones ante los niveles de contaminación de la zona oeste.