Conseguir una quita de 1,8 millones sin pisar un juzgado es posible en Asturias

Oriol López
Oriol López REDACCIÓN

ASTURIAS

Joaquín Mastache e Inés Pañeda, en su despacho de Oviedo
Joaquín Mastache e Inés Pañeda, en su despacho de Oviedo

La mediación, un mecanismo al que los litigantes acuden voluntariamente para alcanzar un acuerdo, crece en en el Principado. En otros países el 50% de los procesos optan por esta vía

17 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La resolución de conflictos se ha basado durante los últimos siglos, básicamente, en los juzgados. Cuando existe un problema entre dos partes generalmente acuden a la Justicia para que el magistrado aplique la jurisprudencia que corresponda a aquél que considere culpable del hecho. Actualmente los juzgados están colapsados de casos, pero existe una vía alternativa que la mayoría de la gente no conoce y que ahorra tiempo, dinero y muchos problemas en comparación con un proceso al uso. Estamos hablando de la mediación, un mecanismo voluntario, ágil y flexible en el que ambas partes, asistidas por un tercero imparcial -el mediador-, intentan solucionar su conflicto sin llegar a los tribunales. En Asturias es ya una realidad gracias a unos 18 miembros adscritos a la Asociación Española de Mediación (ASEMED), además de otros individuales. Estos solucionan problemas que van desde disputas familiares a temas mercantiles o concursos de acreedores y cláusula suelo, consiguiendo quitas de deuda de hasta 1,8 millones de euros.

«Una de las cosas más importantes de la mediación es convertir al que tiene un conflicto con otro en un sujeto activo en busca de la resolución del problema», explican Joaquin Mastache e Inés Pañeda, presidente y secretaria General, respectivamente, de la Junta Arbitral de Asturias. Ambos pertenecen a la Asociación Española de Mediación, la primera a nivel nacional reconocida por el Ministerio de Justicia para ejercer en todo el territorio español, y llevan el despacho ASEMED-Asturias. «El semblante y la seriedad de un juez ya genera una distancia inevitable. Ahora, si nos reunimos con un mediador que nos facilita que tengamos un acuerdo, todo eso lo hace mucho más amable y rápido», explica Mastache, que argumenta que cuando cuando se va al juez, más que ir a pedirle que aplique la Ley, la gente va a que «le den la razón, aunque a lo mejor no la tengan». «Cuando dos personas van a un mediador van con buena fe a ponerse de acuerdo», apostilla. El acuerdo al que llegan las dos partes se plasma en un acta de mediación, que tiene el mismo valor que una sentencia y es ejecutable delante de un juzgado.

El futuro de los litigios

Joaquín Mastache e Inés Pañeda lo tienen muy claro. Creen firmemente que la mediación es el futuro al que se ven encaminados los litigios, a pesar de que el sistema cuenta también con detractores dentro del mundo judicial. «Muchos letrados echan por tierra a la mediación porque se ven superados por esta nueva figura, al igual que jueces que ven en este mecanismo una competencia, como si les quitase prestigio», afirma Mastache. Una de las razones que quizá llevan a un abogado a estar en contra de la mediación pueden ser sus honorarios. «Si el abogado lleva un concurso de acreedores le puede cobrar un dineral al cliente, pero si lo mete por mediación no podrá recibir más de X cantidad que está pactada. Por ello hay abogados que la evitan», explican. Para Mastache y Pañeda la mediación trata de implantar una «cultura de la paz». «Trata de solucionar las cosas de la forma más ética y sin mayores estragos. La sociedad todavía tienen que cambiar el chip, como con todo lo nuevo, pero en unos años y con una mayor difusión seguramente alcancemos a EE UU», aseguran, añadiendo que en el país norteamericano el 50% de los casos optan por esta vía.