«Su cabeza quedó desintegrada, con un brutal destrozo del cráneo», afirma un subinspector de la policía
16 ene 2017 . Actualizado a las 18:23 h.El subinspector de la Policía Científica que realizó la inspección ocular de la habitación donde murió golpeada una mujer con una mancuerna, en noviembre de 2015, ha afirmado hoy que el acusado le pegó por detrás, cuando estaba de rodillas, con «extremada violencia».
Este Policía ha sido el último testigo que ha declarado en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Oviedo, en el que al acusado confeso del crimen se le piden 25 años de cárcel.
El agente ha dicho que «olía muy mal» cuando entró en la vivienda donde la mujer fue asesinada el 5 de noviembre de 2015, un piso situado en la calle General Zuvillaga de Oviedo en el que convivían ambos y que había sido alquilado por la mujer.
Ha precisado que el primer golpe se lo propinó cuando estaba de rodillas mirando a la pared, «sin posibilidad de defenderse y escapar» y sin que se observaran «signos de lucha», y ha subrayado que, a consecuencia de los impactos que sufrió, «su cabeza quedó desintegrada, con un brutal destrozo del cráneo».
Los primeros policías nacionales que llegaron a la vivienda han confirmado el relato del agente de la Policía Científica y han apuntado que había masa encefálica encima del cabecero y por una pared.
El inspector de Policía que realizó el informe patrimonial de la fallecida ha señalado que a partir de 2013, cuando ya vivía en pareja con el acusado, pidió cuatro préstamos personales, realizó numerosas sustracciones de cajeros, cuando antes no era habitual, e incluso llegó a vender acciones por valor de más de 13.000 euros.
El policía que habló con el acusado cuando se entregó en la Comisaría de Gijón, días después del suceso, ha apuntado que el hombre «estaba tranquilo» y que no explicó por qué lo había hecho.
El dueño de un hotel de Oviedo, donde estuvo alojado el acusado tras la muerte de su pareja, ha afirmado que cuando se fue de su establecimiento el 8 de noviembre lo encontró «bastante tranquilo» y que, ha recalcado, «estuvo bromeando»
Otro de los testigos, que declaró que mantenía con la difunta una amistad íntima de más de cuarenta años que comenzó cuando realizaron juntos la carrera de Historia, ha asegurado que durante su relación con el acusado fue sometida a un proceso «lento y progresivo de aislamiento».
El testigo ha afirmado que, tras iniciar su relación con su asesino confeso, la mujer «no se daba cuenta de que la estaba extorsionando» y de que, pese a vivir con el dinero que ella aportaba y que el acusado no trabajaba, la víctima «siempre lo disculpaba» pese a que éste lo había alejado de la vida social que hasta entonces mantenía habitualmente.
Tras señalar que el hombre tenía unas relaciones muy malas con el hijo de la víctima, el testigo ha señalado que «no la tenía en consideración» y la «despreciaba» y ha recordado incidentes como «extraños» como la decisión de la mujer de retirar la denuncia que interpuso inicialmente contra su pareja después de haber sacado 300 euros de su cuenta utilizando su tarjeta.
El pasado jueves el acusado reconoció el crimen, pero alegó que padecía problemas psiquiátricos que le habían llevado a ser internado en centros sanitarios y que el día de los hechos había bebido mucho alcohol por lo que su abogada reclamó que se le declare inimputable y que, por tanto, sea absuelto.
La defensa sostuvo que el procesado estaba «acorralado» por la situación económica que sufría, que cometió el crimen por un «impulso irrefrenable» y que la intención de su defendido era evitar que la mujer sufriera tras comprobar que ya no tenían fondos.
La Fiscalía, que solicita una pena de 25 años por asesinato, rechazó que el acusado pudiera sentir un impuso irrefrenable, al entender que era consciente de todo lo que hacía y que la engañó para golpearla con la barra metálica por detrás.
Tanto la Fiscalía como las demás acusaciones (la del Estado, la particular del hijo de la víctima y la popular, por Abogadas para la Igualdad) apuntan en sus escritos que se trata de un asesinato con el agravante de parentesco y de género.