«La Guardia Civil no va a encontrar nada contra UGT y menos con cariz de tipo legal»

Carmen Caballero censura el «desmesurado» operativo para el arresto de los seis miembros del sindicato y aprecia la existencia de intereses políticos y empresariales en desprestigiar a la organización

La responsable de Comunicación de UGT Asturias, Carmen Caballero.La responsable de Comunicación de UGT Asturias, Carmen Caballero
La responsable de Comunicación de UGT Asturias, Carmen Caballero

Oviedo

Está dispuesta a dar «la cara y la batalla» para defender la honradez de UGT, como organización sindical en la que ejerce como directora de Comunicación, pero Carmen Caballero también lo hace a título individual y para aseverar que ni ella, ni los cinco compañeros que han pasado por la misma experiencia de permanecer detenidos durante 27 horas han cometido actuación delictiva alguna. Censura el «desmesurado» operativo especial desarrollado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para proceder a su arresto y advierte de que no hay prueba alguna en su contra en los dos años de investigación de la causa que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo por los delitos contra la Hacienda Pública y falsedad documental sobre el destino de las subvenciones en los cursos de formación.

-¿Cómo fue su detención?

- Vinieron a las 8.30 de la mañana a casa y, según pudimos contrastar luego entre nosotros, nos ocurrió a todos de forma similar. Estábamos en la ducha o algunos sin desayunar y de repente vienen y te dicen que te van a detener. Entras en otra dimensión, te sacan de tu vida y tu mundo y te introducen en algo donde no te sientes ni ciudadano, ni con derechos, ni con nada. No me explico cómo, si esto hace dos años que está encima de la mesa, no han podido llamarme, cuando yo vivo y trabajo aquí en Oviedo y, desde mi casa a la UGT, donde voy a trabajar, está el juzgado. A mí cuando me llaman estoy a su disposición, como si tengo que estar allí todos los días.

 -¿Le explicaron las razones del arresto?

- Te detienen como si fueses de un grupo terrorista, con un operativo tan desmesurado que dices, pero ¿en manos de qué descerebrados estamos que son capaces de emplear tamaña cantidad de recursos en algo como esto? No sé si dirán que tenemos muchos o pocos medios en las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero los que emplearon con nosotros estaban mejor atendiendo otros asuntos, seguramente, de más peligrosidad y de más delincuencia. Nosotros somos personas normales, trabajadores decentes, y eso se demostrará porque, a día de hoy, después de más de dos años de investigaciones, aquí lo único que hay son nebulosas y operaciones confusas destinadas a hacer ruido y hacer daño como esta. No se quiere conocer la verdad, porque si se quisiera, ¿tiene sentido un registro de la manera que se efectuó, dos años después de que estén las investigaciones abiertas? Eso se hace para pillar las cosas in fraganti, no dos años después. ¿Eso qué es? Es un espectáculo, un teatro.

-En estos dos años podrían haber desaparecido pruebas.

- No hay nada de nada. Yo ya había ido a declarar al juzgado. Si resulta que hubiera algo, que no lo hay, en ningún caso tendría cariz de tipo legal, porque pudiera haber una irregularidad administrativa, pero eso está en el Contencioso Administrativo, pero no en detener a seis personas y hacer este circo. Llevan dos años o tres años en una investigación basada en una denuncia falsa.

-¿Cuándo la detuvieron, sabía que se habían producido más detenciones?

- Yo sabía que estaba Manolo Cancio porque nos encontramos en el momento en que nos cachearon y también que había más compañeros, pero no quiénes eran.

-¿Cómo fueron esas primeras horas en el calabozo?

-Cuando te detienen, te dejan hacer dos llamadas. Estás aislado completamente. Pasas 24 horas en una celda de 2’5 por 4, con un banco de obras sobre el que hay un colchón. Todo bastante sucio. En el suelo, hasta había bichos muertos. El aseo está en medio del pasillo, con puertas como del oeste. Estás bajo vigilancia de la autoridad. Pierdes la dignidad y la libertad en ese calabozo, con una cámara que te vigila permanentemente y una luz que no sabes si es de día o de noche.

-Una vez en libertad, ¿sabe cuáles son los cargos y a qué se debió el operativo de la UCO?

-Nos ha llamado la atención lo inexplicable de esta actuación tan desmesurada y, desde nuestro análisis, vemos que esto es meterse con el sindicalismo, donde UGT es la última trinchera que está defendiendo al trabajador y al obrero y eso no interesa; lo que interesa es alguien que imponga reformas laborales y no quien las critique y exija que las derogue. Eso por un lado. Y por otro interesa formar un circo; cuando se organiza un revuelo mediático como el que había montado con las declaraciones de Luis Bárcenas o el Yak-42 de alguna manera siempre surgen cosas como esta. En tercer lugar, había siempre y se sospechó unos intereses empresariales muy determinados que estaban ansiando hacerse con la actividad de la formación, que llevaban los sindicatos y las asociaciones empresariales porque son los trabajadores y las empresas las que satisfacen las cuotas que se destinan a la formación y había tiburones que estaban deseando hacerse con ese pedazo de pastel y la fórmula es verter sospechas sobre la gestión de los demás, hacer campañas mediáticas de tal manera que acabas quedándote de lado, como pasa ahora. Esa es mi opinión personal.

-¿Por qué optaron por no declarar, ni en la Comandancia de la Guardia Civil, ni en el juzgado?

- Queremos enterarnos de quién ordenó todo esto. Creo que viene de muy arriba. Hay un empecinamiento en encontrar algo, cuando no lo hay. Es como si están en una mina, cavando túneles y no hay mineral. Si no lo hay, es que no lo hay.

-Su abogado, Francisco Alonso, está estudiando emprender acciones legales.

-Estamos en buenas manos con el abogado. Esta ha sido una nefasta experiencia de estar privada de libertad. De repente, un día por la mañana te sacan de tu vida, tu mundo, tu casa y no sabes nada. Puedes hacer dos llamadas y a partir de ahí dependes de la voluntad de los que deciden y puedes estar hasta 72 horas así.

-¿Cómo ha reaccionado su familia y su entorno?

-Desde que salí en libertad no he parado de recibir mensajes y llamadas de apoyo y de ánimo, incluso de amigos de otras ideologías. Todo el mundo coincide en que hemos sido víctimas de un atropello y parece que tiene  reminiscencias de tiempos anteriores que creíamos superados e incluso  olvidados. Ahora se habla mucho del daño a la UGT, pero además hay que añadir el daño personal y el de  nuestras familias, no porque desconfíen de nosotros, en absoluto, sino porque ves que sufren. Cuando vio el revuelo mediático que habían montado, la Guardia Civil nos ofreció salir por el garaje del juzgado, pero dijimos que no. Vamos a dar la cara y la batalla.

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