«Es el día más importante de mi vida»

Casi un millar y medio de graduados en Medicina se examinan en el Campus del Cristo para optar a una plaza como residentes. El 50% lo conseguirán

Estudiantes del examen MIR en el Campus del Cristo
Estudiantes del examen MIR en el Campus del Cristo

Redacción

El futuro profesional de más de mil graduados está en juego en estos momentos, en los que se encuentran enfrentándose al examen más duro de sus vidas. Seis años plagados de un vasto temario concentrados en un examen tipo test de 225 preguntas -más diez de reserva- y cinco horas de duración. Con estos datos es fácil deducir a quién pertenece la descripción: los estudiantes del MIR. Concretamente son 1.323 -acompañados por 700 más de otras especialidades sanitarias como enfermería, farmacia o biología- los que abarrotan en esta jornada el Campus del Cristo, congregándose en las facultades de Economía, Derecho y Jurídico-Social y divididos en 29 mesas de examen. Entre ellos, circunstancias de lo más variadas: unos tranquilos, otros nerviosos; algunos con sus compañeros, otros arropados por sus familias; la mayoría seguros de qué especialidad escoger, aunque hay casos que incluso en este último momento antes de la prueba todavía no tienen del todo clara su elección. «Lo que busco es terminar con el mejor resultado para así poder elegir entre las opciones que tenga. Aún no lo tengo claro», declaraba un estudiante MIR, que iba bien pertrechado para aguantar la prueba con una botella de agua y algún tentempié. «Es el día más importante de mi vida», definen otras. 

«Han sido unos meses muy duros, casi no hemos tenido vida», explica Sara Fernández, estudiante procedente de Valladolid. Sus salidas se han limitado a algunos sábados después de las pruebas de simulacro y han aprovechado los domingos «al máximo». Entre sus prioridades está dermatología, una de las especialidades más demandadas por los futuros médicos. «Esperemos que haya suerte», sentencia esperanzada. Por su parte, su compañera Elisa Esteban afirma que aunque el estudio haya sido tan extenuante «ha disfrutado mucho en Asturias». «Hacer este examen es algo que tienes en la cabeza desde que empiezas la carrera y sabes que será difícil. Cuando vine aquí lo tenía en cuenta, pero aún así tenía ganas y lo he pasado bien con mis compañeros», señala.

Una jornada decisiva

El día de hoy es un momento decisivo para el futuro de sus carreras profesionales. «Es el día más importante de mi vida», afirma Carla Miró, estudiante procedente de Cataluña. La especialidad que quiere llevarse es la de pediatría. «Me encantan los niños y hace tiempo que sé que hacer pediatría es lo que quiero», expone. A pesar de la importancia que le da a este día, se muestra tranquila. «He estudiado miles de horas y los resultados hasta ahora han sido buenos, estoy segura de que lo conseguiré», asegura con aplomo. Aún así, hay que recordar que aproximadamente el 50% de los candidatos que hoy se presentan quedarán sin plaza ya que solamente se ofrecen 6.328 para más de 13.000 aspirantes en toda España.

Dentro de este panorama, hay algunos que incluso a falta de unos minutos para poner a prueba sus conocimientos todavía no lo tienen del todo claro. Es el caso de Alejandro Abás, procedente de Zaragoza, que «todavía no sabe qué elegir». «Llevo toda la carrera pensándolo», asevera. Según sus palabras siempre «lo dejaba para más adelante» y le ha terminado «pillando el toro». «Cuando empecé el MIR tampoco lo sabía, pero como siempre lo dejaba para más adelante imaginé que para el final lo sabría, pero nada, aquí estamos». Su objetivo «simplemente» es conseguir los mejores resultados para así tener «mayor variedad opciones». Los estudios «se le dan bien» pero explica que solamente está «un poco inseguro sobre su elección». Ha preparado una lista en la que en primer lugar figuran cardiología o ginecología, pero tras el examen buscará algo de orientación. «Una plaza la sacaré seguro», concluye.

La Academia MIR de Oviedo, una de las más famosas

Entre las numerosas opciones que un graduado en Medicina tiene para preparar esta prueba, la Academia de Oviedo es una de las que gozan de mayor fama. Una media superior a los 1.000 alumnos por curso es la que lleva recibiendo la academia, que lleva operativa desde hace 30 años. La mayoría de ellos proceden de otros puntos de la geografía española, más o menos distantes, y viven en las cercanías del Seminario, donde asisten al curso en la capital del Principado. Algunos viven en residencias, otros en pisos compartidos, aunque ambos tienen el denominador común de las agencias que se dedican a buscarles alojamiento. Además, la mayoría son mujeres, como el paisaje del campus ovetense delataba. A nivel nacional ese dato es común: del total de 13.437 aspirantes un 63% son de sexo femenino.

«Quise venir a Oviedo porque es la mejor», señala David Rodero, procedente de Madrid, hecho que no ha evitado que el día de hoy esté acompañado de su familia. Regresarán juntos a casa en los próximos días. «Hay otras que también tienen fama en Madrid, pero quería venir aquí». Rodero explica que espera «superarse en el examen». «Al principio tuve unos resultados un poco irregulares en los simulacros y estaba un poco por debajo de la nota media que tenía en la carrera», cuenta, añadiendo que más tarde «consiguió estabilizarse». Está seguro de que conseguirá una plaza como residente en la especialidad de digestivo.

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