«No vengo a juzgar a nadie», dice el hijo de la mujer acusada de sustracción de menores
ASTURIAS
De su padre, con el que viven desde 2011, asegura que los trata bien a él y a su hermana
03 feb 2017 . Actualizado a las 08:54 h.«Yo no vengo a juzgar a nadie, ni a decir este es el bueno y este es el malo». Esta fue la línea seguida en su declaración por el hijo mayor de edad (su hermana aún es menor) de la mujer juzgada en el Penal 1 de Lugo, junto a otros cinco miembros de su familia y una abogada, por sustracción de menores. El joven quiso declarar -ayer fue el segundo y último día de la vista- pese a que la jueza le explicó con calma y claridad que podía no hacerlo. De acuerdo con el relato de la fiscala, la madre tuvo ocultos hasta 2011 a los entonces niños en una casa de Ribadeo desde poco después de que en 2009 un juzgado de Gijón decidió que viviesen con su padre. Este, en su declaración, se mostró convencido de que si sus hijos le tenían miedo era porque se lo inculcaban su madre y su familia. Tanto la fiscala como la acusación particular mantuvieron sus peticiones de pena, y los abogados añadieron algunas eximentes y atenuantes.
La sesión comenzó con la ausencia del abuelo materno de los niños, uno de los siete acusados. Posteriormente, tuvo que abandonar la sala, presa de lo que parecía un intenso ataque de ansiedad, la abuela. El primero en prestar declaración en la jornada de ayer fue el padre de los niños, separado de su exmujer desde 2007. A preguntas de los abogados de los acusados, fue exponiendo su versión de la evolución de los acontecimientos. Dijo que desde que en 2009 dejó de saber de sus hijos hizo todo lo que pudo legalmente para dar con ellos. «Yo tenía claro dónde estaban», indicó. Recordó que los chavales estuvieron un tiempo en un centro de acogida una vez que la policía los encontró en Ribadeo en mayo de 2011. El joven cursa ahora un ciclo superior. De él dijo su padre que no quiere hablar de lo ocurrido «pero de vez en cuando dice cosas». La chica cursa primero de ESO. En su opinión, a causa del tiempo en que no supo nada de ellos perdieron el hábito de estudio. Reconoció que en el caso del hijo, empezó a ir mal en los estudios ya a partir del divorcio, en 2007. Con respecto a la familia de su mujer, declaró que después del divorcio llegó a sentir sensación de acoso cuando fue a casa de sus padres a pasar unos días. Lo dijo cuando le preguntaron por el incidente en el que rompió los retrovisores del coche en el que se desplazaban dos hermanas de su mujer.
Exageración
Por su parte, el hijo mayor llegó a reconocer que probablemente se exageró la situación. De los días en los que, cuando niño, tras el divorcio de sus padres, le tocaba estar con su padre, aseguró: «Pegarnos y eso, no». Dijo que su madre tenía buen carácter y que «en ese momento» querían estar con ella. De su convivencia ahora con su padre, declaró: «Nos trata bien y no tengo ninguna queja».
El padre dijo que sus hijos perdieron el hábito de estudio y la capacidad de concentración
En 2007 el matrimonio se divorcia, y sus hijos, un niño y una niña, se quedan con la madre y se fija el régimen de visitas al padre. En 2009, por vía judicial el padre reclama a la madre que cumpla lo estipulado en cuanto a las visitas. En 2009 el juzgado ordena que los niños vivan con su padre y en septiembre los niños desaparecen. En 2010 un juzgado atribuye la patria potestad en exclusiva al padre. En 2011 la policía localiza a los niños y a su madre en Ribadeo. La fiscalía pide 38 años en total para la madre y seis miembros de su familia y una abogada.