Cuando la multa sobrevuela el accidente

Deportes cita a las federaciones afectadas por el cobro de las evacuaciones para frenar la polémica. Los aficionados exigen más prevención y menos multas


Redacción

Un escalador está colgado de una pared y una piedra se desprende, le pega en la cabeza y tiene que ser evacuado. El herido deberá que pagar el rescate. Exactamente la misma circunstancia pero esta vez con un senderista. Está haciendo una ruta, una piedra cae de una montaña, le golpea y necesita ser rescatado. No pagará ni un euro. Esto es lo que en la actualidad sucede en Asturias. La penalización no depende ni del riesgo ni de los conocimientos ni de su equipación. Ni siquiera de las circunstancias externas, como en el ejemplo. Solo depende que de si ese deporte esté dentro de un listado elaborado por el Principado en el aparecen hasta 41 diferentes, curiosamente, algunas de ellas sin ningún tipo de implantación en la región. El malestar generado es tan grande que la Dirección General de Deportes ha convocado hoy a las principales federaciones implicadas a una reunión para tratar de acercar posturas.

Aunque el debate sobre si se debe o no cobrar por un rescate y en qué circunstancias viene de atrás, la polémica ha tomado aire en las últimas semanas. El Principado tenía en vigor una ley de 2009, de aplicación desde 2010, que reconocía por primera vez el pago de tasas por una evacuación, pero en aquel momento lo vinculaba a las imprudencias. La dificultad para determina con precisión qué es una imprudencia era su mayor obstáculo. La norma no llegó a aplicarse, salvo en una ocasión. Pero, a finales de 2014, el Gobierno del Principado incluyó en la ley de presupuestos regionales para 2015 una modificación de la tasa de rescates e incidencias que incluía ese listado de deportes supuestamente de riesgo. Hasta finales de 2016, cuando se comenzó a aplicar, nadie supo nada. La administración reconoce, sin demasiada concreción, que ya hay siete u ocho casos de cobros de evacuaciones. Dos de ellos son escaladores. Se sabe gracias a la Federación Asturiana de Montaña, con la que se han puesto en contacto. Otro, al menos, practica parapente.

La polémica se ha centrado en la montaña porque ha sido su federación la más activa, la que ha dado la voz de alarma. Pero el listado de actividades de riesgo es de lo más variado, con prácticas desconocidas en Asturias. Incluye desde el esquí y el snowboard, al submarinismo, el surf, el windsurf, el rafting, quads, motocross, BTT, vuelos con ultraligeros, parapente, paracaidismo,... Incluso aparece el mushing, las carreras de trineos tirados por perros, o el paraski, que se practica con una tabla de snow y un ala flexible. «Está claro que han hecho un burdo corta y pega de otras leyes», comenta un especialista consultado por LA VOZ.

El malestar ha sido tan grande que Deportes ha dado un paso al frente y ha citado a los colectivos afectados hoy a una reunión. Los convocados acuden expectantes, para ver qué tiene que decir la administración, molestos porque nunca cuenten con ellos a priori y organicen este tipo de reuniones cuando el problema ya se ha desencadenado. Desconocen los criterios que se utilizaron en la ley y por qué no se gasta más dinero en formación y prevención en lugar de adoptar medidas punitivas.

De hecho, en la montaña los rumores corren como la pólvora y el ingenio se afila, aunque no siempre con las mejores consecuencias. Desde que saltó la noticia de que se estaban cobrando los rescates, los foros de aficionados y federados bullen. Algunos buscan vías alternativas y aconsejan no llamar al 112 en caso de que se tenga un accidente para no tener que pagar. Dicen que la alternativa sería llamar a la Guardia Civil de Montaña (Greim) que no cobra. Manuel Taibo, montañero curtido y responsable del Comité Prevención de Riesgos y Seguridad de la federación, asegura que eso es una locura y advierte de que hay que seguir llamando al centro de coordinación del 112 Asturias. Taibo señala que el sistema de rescates que funciona en el Principado es modélico, con un centro único que moviliza los recursos en función de las necesidades, que dispone de un helicóptero medicalizado -algo que no sucede en todas las regiones- y que trabaja codo con codo con el Greim. Así que defiende su continuidad. El fallo, a su juicio, no está en el modelo, sino en las propias tasas.

«¿Sabe la madre que lleva a su hijo a surfear a Salinas que si sufre un accidente tendrá que pagar su evacuación? ¿O el que sale a hacer una ruta a caballo o el que se sube en una bici de montaña?», se pregunta Taibo. Está convencido de que el Gobierno asturiano se enfrenta a un problema monumental, una vez que se extiendan los cobros. A todos los argumentos técnicos, de experto en seguridad y defensor de la educación y la prevención, suma otros de ciudadano de a pie. El montañismo y el resto de deportes mueven por la geografía nacional a miles de aficionados. «¿Qué tenemos que sabernos cada una de las normativas? ¿Si tienes un accidente en una vertiente de Picos es totalmente diferente a la otra?», lamenta. Confía en que haya margen para modificar la normativa y escuchar la voz de los profesionales.

Hace apenas unos días, se celebró en La Morgal las segundas jornadas de los profesionales de la montaña de Asturias, un encuentro en el que estuvieron presentes la mayoría de los implicados, desde los bomberos a agentes del Greim, guías profesionales, técnicos, médicos,... La opinión fue casi unánime. No ven las ventajas del cobro de esta tasa. Su visión es que se invierta en formación para reducir la cifra anual de accidentes. Ese tendría que ser el reto, desde su punto de vista. Así lo veía también María Antonia Nerín, médico y un referente para los aficionados a este deporte. Entre los muchos argumentos que aportó, uno de ellos fue, precisamente, económico. El mayor gasto no se produce durante el rescate sino durante la asistencia sanitaria y el posterior proceso de recuperación. Así que la alternativa es educar y no penalizar.

La seguridad es una prioridad para la mayoría de las federaciones. La de montaña, por ejemplo, ya creó un Comité de Prevención de Riesgos y Seguridad en el 2009. En el primer Congreso de Seguridad en Montaña celebrado en Zaragoza un año después,  José Luis Llamazares González, licenciado en Derecho y entonces miembro del Greim de Asturias ya presentó un estudio denominado Accidentes con menores. Estudio de casos, que demostraba el interés existente.

Falta por saber si el resto de las actividades implicadas se van a involucrar en este problema y cuál será su actitud. La meteorología invernal no es la más recomendable para la práctica de deportes al aire libre pero en cuanto llegue la primaver las denuncias y las reclamaciones de tasas se podrían multiplicar.

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