El yerno del empresario asturiano asesinado en Argentina se enfrenta a cadena perpetua

El juez le declara coautor del homicidio y le envía a prisión. El magistrado del caso afirma que el crimen tiene el agravante de alevosía ya que «pusieron fecha y hora» a su muerte

Santiago Corona
Santiago Corona

Redacción

«Esperaron la ocasión en la cual Fernández Montes se encontrara solo para ponerle día y hora a su acto homicida y eso fue el 21 de enero de 2017 entre las 12.10 y 13.31 horas», recoge el acta mediante la cual el juez de instrucción Hernán Martín López ha decretado prisión preventiva para Santiago Corona, el yerno del empresario asturiano asesinado en Buenos Aires el pasado 23 de enero. Junto a estas palabras, el magistrado agrega otras en las que define a Corona como coautor del crimen junto a Ramón Fernández Torres, el carnicero paraguayo que continúa prófugo y buscado por la Interpol. Por último, considera que el homicidio presenta el gravamen de alevosía, lo cual podría desembocar en una cadena de cadena perpetua, según recoge el periódico argentino Clarín.

Una herida en el antebrazo del detenido fue la «prueba clave» para inculpar al acusado, que se negó a prestar declaración en varias ocasiones. Al parecer la tipología de la herida resulta compatible con aquellas que son proferidas por un agredido como reacción a un ataque violento, por lo que permitiría indicar su intervención activa en el espeluznante crimen. Corona permanecerá alojado en el penal de Ezeiza y, además, fue embargado por 1.100.000 pesos, según consta en el acta de procesamiento publicada por el Centro de Información Judicial (CIJ).

Un crimen «harto gravoso»

«Las actuaciones evidencian un episodio harto gravoso», argumenta el juez en su resolución. No solo se basa en la planificación a lo largo del tiempo o el vínculo familiar que unía a víctima y autor, sino también por el comportamiento exhibido una vez que despojaron a Fernández Montes de su vida. «Se deshicieron del cuerpo carbonizándolo y arrojando a un descampado», explica el magistrado del caso.

En cuanto al carnicero paraguayo prófugo y buscado por Interpol, Ramón Fernández Peña, el magistrado considera que fue el encargado de deshacerse del cuerpo, carbonizarlo, quemar el automóvil y los demás elementos. Esto habría sido producto de la división de tareas. Al igual que destruir otras pruebas incriminantes estaban en el interior de la bolsa de baarua, es decir, «hacer desaparecer todas las evidencias». 

Las hijas de percataron de la herida

Las hijas del empresario español, Giselle y Natalia Fernández -ésta última la esposa de Corona-, se percataron el mismo día del crimen, al acudir a comisaria, de la herida que presentaba el acusado. Sobre la lesión Giselle Fernández, la hija menor del asesinado, declaró que cuando vio a su cuñado notó que tenía «un rasguñón en el antebrazo». Por su parte, la cónyuge del sospechoso e hija mayor del asturiano asesinado, mencionó el rasguño en su declaración. «Como que tenía un rayita», afirmó.

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