El director del Indurot ha reclamado más medios para cambiar el sistema de alertas. Precisa que la prevención es poco eficaz frente a las personas con intención de iniciar una quema
08 feb 2017 . Actualizado a las 16:57 h.El director del Intituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot), Jorge Marquínez, ha afirmado que la mejora de los sistemas de alarma y prevención ante los riesgos de incendios forestales «no hubieran tenido mucho efecto ante la voluntad y el ánimo de la gente de realizar quemas». Marquínez ha realizado estas declaraciones durante su comparecencia en la Comisión parlamentaria de investigación de la oleada de incendios de diciembre de 2015, que arrasaron más de 16.000 hectáreas.
El director del Indurot ha pedido mayores recursos para mejorar la predicción meteorológica y cambios en el sistema de alertas para mejorar la eficacia del índice sobre riesgo de incendios en la región. A este respecto, ha explicado que el índice sobre riesgos de fuegos forestales se realiza a las diez de la mañana del día anterior con la prevención del tiempo que ofrece la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y con una división de Asturias en quince comarcas, aunque solo se difunde uno general para toda la región. Ha indicado que el índice para la zona noroccidental asturiana, donde se produjeron los incendios más virulentos, era de 4 sobre 5, pero se difundió el 3 al ser el de la media regional.
«Estoy convencido que la modificación (al índice 4) era pertinente ante el problema de simultaneidad de incendios pero creo que la modificación o no el índice a 4 no hubiera tenido mucho efecto, ya que el problema derivó ante la voluntad de mucha gente de quemar en esos días. En 2015 pasó algo por lo que la gente se animó a quemar», ha afirmado. Ha recalcado que, aunque es necesario mejorar los sistemas de prevención y alerta contra los incendios, los fuegos ocasionados durante esos días tuvieron más que ver con la «acción de la mano del hombre que con la situación meteorológica o forestal». A su juicio, el error en la predicción meteorológica es «difícil de salvar al haber mucho margen de error pero más difícil es salvar la voluntad de quemar» y ha destacado que la mayoría de incendios se desencadenaron por negligencias o de forma voluntaria.
El director de Indurot, organismo dependiente de la Universidad de Oviedo, ha señalado que la estadística que demuestra el cambio de tendencias en la realización de quemas por los habitantes de Asturias, que ahora son más corrientes durante los fines de semana y desde las 18:00 a las 21:00 horas, podría servir para mejorar el control sobre la proliferación de incendios.
Marquínez ha señalado que sería más eficaz apostar por modelos como el índice canadiense, que da el aviso en el mismos día, para lo que ha pedido mayores recursos como la posibilidad de poder acceder a los satélites para tener mejores valores para hacer la predicción meteorológica. Ha explicado que es necesario aplicar al sistema de predicción del índice de riesgos de otras variables que ahora no contiene, como la confluencia de varios incendios en poco tiempo. Además, ha resaltado la importancia de poder realizar cambios manuales en los índices de aviso ante cualquier contingencia como la oleada de incendios registrada en 2015.
Entre sus consejos, ha señalado que sería mejor apostar por la plantación de árboles como el castaño que por el pino o el eucalipto, con mayor potencial inflamable, y ha rechazado la quema de matorral, pues sirve como paso para la creación de masa arbórea. Marquínez ha lamentado la situación del occidente asturiano, con un suelo silicio muy «vulnerable a la erosión post-incendio, que ha provocado la perdida de la fertilidad de decenas de miles de hectáreas quemadas que supone una situación irreversible para los recursos naturales de esta zona, con suelos esqueléticos y con la pérdida para el pastoreo».
Por último, Marquínez ha lamentado la poca «facilidad» que tiene su departamento para colaborar con la administración asturiana, que ha dicho que «roza el absurdo».