Los claustros propondrán materias propias que deberán contar con la autorización de la consejería. El director deberá garantizar que es a coste cero
24 feb 2017 . Actualizado a las 19:04 h.Defenestrada por muchos y defendida por muy pocos, la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) sigue en vigor y sus artículos se ejecutan uno tras otro. El último paso dado por el Principado es regular las asignaturas a la carta en Secundaria y Bachillerato. En términos oficiales, esto supone que, dentro del bloque de materias de libre configuración autonómica -las que elige cada comunidad-, la Consejería de Educación permite a los colegios o institutos elegir una propia, que considere adecuada para sus estudiantes. Pero este oferta tiene condiciones. Los centros deberán cumplir una serie de requisitos, que son los que marca la circular que la administración acaba de redactar. El primero es que se necesita de una autorización previa del Gobierno regional. No vale cualquier cosa. El segundo es el número máximo: una por curso, salvo en cuarto de la ESO que serán dos, y en Bachillerato, uno por cada modalidad. El tercero es que las clases de refuerzo para los alumnos con dificultades no necesitan de ese permiso previo. Todo esto, además, a coste cero.
Los centros tienen que comenzar a organizarse. No cuentan con demasiado margen. La propuesta de las asignaturas a la carta tiene que partir de un departamento didáctico o del área de orientación. Estos equipos serán los encargados de presentar al claustro del profesorado las materias que están interesados en ofertar como materias de libre configuración. Deben proponer el nombre con el que se conocerán, plantear en qué itinerario se incluirá y detallar qué profesorado la impartirá y qué recursos necesitará. Al mismo tiempo, también tendrá que justificar por qué consideran que es bueno incluirla en la programación del centro, que beneficios acarreará y describirla brevemente. Antes de seguir con el periplo burocrático, es obligatorio que el claustro dé el visto bueno.
Si se aprueba en ese órgano integrado por todos los docentes, entonces el departamento tendrá que elaborar el currículo de la materia, es decir, establecer los contenidos, el programa... Los centros entregarán todo ese papeleo a la Dirección General de Ordenación Académica e Innovación dentro una ficha oficial, presentando una solicitud formal. La documentación incluirá la fecha de aprobación del claustro, la certificación del director reconociendo que es asumible con los recursos humanos de los que dispone y que no implica un incremento de plantilla, y también el reconocimiento de que el profesorado propuesto para dar las clases cuenta con los requisitos necesarios. Educación garantiza así que la implantación de las asignaturas a la carta no supondrá ningún gasto extra.
Todo este trabajo tendrá que estar listo antes del 15 de mayo. La respuesta definitiva llegará antes de las vacaciones. En concreto, la consejería se compromete a contestar a lo largo del mes de junio.
Uno de los apartados en los que más se extiende la circular es en la posibilidad de ofertar clases de refuerzo. En primero de Secundaria autoriza a que se implanten materias de libre configuración que sirvan para apoyar a aquellos con peores resultados. Serían clases para mejorar las competencias en matemáticas y las lingüísticas, tanto en castellano como en una lengua extranjera. Solo podrían acceder a ellas alumnos con dificultades generalizadas del aprendizaje que cuenten con un informe del colegio de Primaria que lo demuestre o con un escrito de los docentes de Secundaria, en caso de que estén repitiendo.
En Bachillerato, habrá más flexibilidad. Los colegios e institutos podrán solicitar tantas materias como modalidades y ser diferentes para el diurno, el nocturno o los matriculados a distancia.