El HUCA, pionero en el tratamiento de la diabetes infantil

El hospital asturiano desarrolla un programa con bomba de insulina y control de glucemia que está cambiando la vida a doce menores asturianos

El HUCA desarrolla un programa contra la diabetes infantil con bombas de insulina y sensores de glucemia El aparato mejora actualmente la seguridad y calidad de vida de doce pacientes asturianos en edad pediátrica

Oviedo

Celia y Ángela son dos niñas asturianas. Ambas tienen seis años, pero también tienen otra cosa en común: las dos sufren diabetes tipo 1. No son estos sus únicos paralelismos, sino que hay otro que les ha cambiado la vida. Las dos menores están siguiendo el mismo tratamiento gracias a un programa pionero que está desarrollando la unidad de Diabetes Infantil del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Dicha terapia consiste en el uso de bombas de infusión subcutánea continua de insulina y sistemas de monitorización de glucosa, que contribuyen a mejorar la seguridad y calidad de vida de los menores con este tipo de diabetes. Actualmente ya son doce los pequeños que junto a sus familias se benefician de este sistema impulsado por la doctora Isolina Riaño, la endocrinóloga y responsable de la Unidad de Diabetes Infantil del HUCA.

«Este programa no es otra cosa que la aplicación de las nuevas tecnologías al tratamiento de la diabetes tipo 1», ha explicado Riaño en el taller de reciclaje para mejorar el control y manejo de los dispositivos que se ha celebrado en el HUCA. La terapia con bombas de insulina es el tratamiento intensivo más avanzado en la diabetes. Combina la liberación basal continua de insulina las 24 horas del día con la posibilidad de aportar bolos adicionales de la sustancia antes de las comidas y en respuesta a altos valores de glucemia. Las bombas más modernas pueden disponer del sensor glucémico, novedad de la que actualmente disfrutan seis de los doce menores en tratamiento ya que en un primer momento no se incorporaba. La mejoría del control glucémico también ayuda a evitar las hipoglucemias graves, las cuales se relacionan con daños cognitivos y un mayor riesgo de mortalidad. 

Otro de los beneficios del tratamiento, además de la flexibilidad en su vida diaria y la participación en las actividades propias de un niño, es una mejora del control metabólico. Ello permite evitar otras complicaciones a largo plazo como son las enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal crónica, retinopatías… «Sabemos que existe una memoria metabólica, eso quiere decir que hay que iniciar un control que sea lo mejor posible desde los primeros momentos y con eso estaremos evitando las complicaciones en la etapa adulta», afirma. 

Las familias, encantadas con el programa

Además de para los pacientes, la terapia con bombas también ha sido un avance para sus familiares y padres encargados de sus cuidados, que están «encantados» con el programa. «La vida nos cambió bastante porque antes la niña se levantaba cada mañana con dos pinchazos y ahora es solo uno cada tres días», declara Mónica González, la mamá de Celia. La pequeña tuvo su debut diabético hace dos años -cuando contaba cuatro años- y lleva la bomba desde hace año y medio aproximadamente, ya que necesita dosis muy pequeñas. La madre declara que la niña lo lleva «muy bien», que nunca se ha quejado por llevar el aparato y que tampoco lo esconde a la vista de nadie. También afirma que el uso de la bomba no es complicado pero sí «novedoso». «Tienes que formarte rápido para usarla y acostumbrarte, pero es algo que volvería a hacer las veces que hiciera falta», sentencia.

La madre de Ángela, Luz María del Giudice, también está encantada y asegura que la calidad de vida de la niña, que lleva dos años con la bomba, ha «mejorado mucho». Su hija, a diferencia de Celia, es diabética desde que tenía catorce meses. «Antes de la bomba era un nervio continuo. Incluso le costaba dormir de solo de pensar que la pinchabamos. Ahora no dejas de tener nervios, pero el aparato te avisa y la niña nota si tiene una glucemia», cuenta, añadiendo que el mantenimiento del aparato «no es complicado» y que ha de cambiarse el catéter cada tres días y el sensor cada seis.

Aumento de la incidencia y requisitos

Al parecer está habiendo un aumento de la diabetes a edades tempranas, una etapa delicada por las características de los pequeños. «Está aumentando la incidencia en menores de 5 años», señala Riaño, «en los cuales el control es ya de por sí difícil además del tratamiento con insulina, el control de la alimentación y el ejercicio». También puntualiza que ese aumento es menor en la zona cantábrica que en el sur, aunque depende de factores genéticos además de ambientales. En este sentido, considera que la bomba de insulina es un avance «muy importante» porque permite hacer un tratamiento que simula un páncreas «cuando funciona bien». «El aparato administra cantidades muy pequeñitas adaptadas a estos pacientes poco peso. Permite pulsos de 0,025 unidades/hora, cosa que con los otros métodos -«el bolígrafo»- ponemos una unidad, no tiene nada que ver. Es individualizarlo a las necesidades de cada paciente», explica.

También se exigen unos requisitos para que resulte eficaz. Para ello es precio contar con pacientes y familiares capacitados y motivados que hayan demostrado buena colaboración en el tratamiento de la diabetes y disponer de un equipo diabetológico disponible durante, al menos, la consulta de día. También resulta imprescindible la cuantificación de los hidratos de carbono de los alimentos y la valoración del ejercicio físico, además de una educación adecuada de los pequeños al respecto de su afección.

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