«Ni los intereses políticos ni los económicos pueden frenar a la tecnología»

J. C. Gea REDACCIÓN

ASTURIAS

Amador Menéndez Velázquez
Amador Menéndez Velázquez

«Los grandes retos de nuestra era ya no pueden ser abordados desde una única disciplina concreta, sino desde la interconectividad», afirma el químico e investigador asturiano, flamante ganador del premio de ensayo Jovellanos

18 mar 2017 . Actualizado a las 10:10 h.

El ya premiado esfuerzo de divulgación del doctor en Químicas por la Universidad de Oviedo e investigador asturiano del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias Amador Menéndez Velázquez -laureado ya con premios como el Europeo de Divulgación Científica o el Prismas- acumula un nuevo reconocimiento con la concesión del prestigioso Premio Internacional de Ensayo Jovellanos. El galardón convocado por Ediciones Nobel con el apoyo del ayuntamiento de Gijón y Caja Rural de Asturias ha ensalzado la «excelencia divulgativa» de su trabajo Historia del futuro. La era del Homo Tecnológicus. 

-¿Cómo y desde dónde enfoca ese futuro en su ensayo?

-Planteando que el XXI es un siglo completamente diferente de los anteriores. Es el siglo de la interconectividad. Y no me refiero solo a internet, que ha hecho del mundo un lugar interconectado rompiendo barreras espaciales y temporales, sino a la interconectividad que existe entre las disciplinas científicas y tecnológicas. Los grandes retos de nuestra era -la salud humana, el cambio climático, el problema del agua en países subdesarrollados- no pueden ser abordados desde una única disciplina concreta. Diferentes disciplinas interaccionando crean un sinergismo en el que todo es mucho mayor que la suma de sus partes. A partir de ahí, yo me planteo en este libro una visión holística, lo más completa posible, de las diferentes ciencias y tecnologías que tenemos y como, interaccionando entre sí, logran un sinergismo mucho mayor.

 -¿Que nos lleva hacia dónde?

-Esa interacción entre diferentes disciplinas nos está llevando a una tecnología exponencial donde los cambios son cada vez más rápidos. Como dice el director de ingeniería de Google, en el siglo XXI no veremos 100 años de progreso tecnológico, sino 2.000 o más años. Hasta ahora, cuando había una tecnología disruptiva, hablábamos de revolución tecnológica: la agricultura, por ejemplo, es una de ellas, o la informática, o la nanotecnología. Pero la interacción de todas ellas nos va a llevar a lo que se conoce como «singularidad tecnológica»: cambios tan profundos que son difíciles de prever, y que nos van a llevar a un futuro muy desconocido.