Más de 4.000 firmas exigen que cese la «matanza» de cormoranes en los ríos asturianos


Los grupos ambientales que han lanzado esta petición aducen que los controles que han causado la muerte a 2.000 ejemplares de esta especie no han servido para frenar el declive de truchas y salmones

Fotografía tomada de Change.org
Fotografía tomada de Change.org

Oviedo

Casi una veintena de grupos ambientales asturianos abrían hace unas dos semanas una petición en change.org para exigir a la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado que se ponga fin a las «matanzas» de cormoranes grandes y otros depredadores fluviales en Asturias. A través de esta campaña, que ya ha logrado aglutinar alrededor de 4.200 firmas en apenas dos semanas, se solicita además a la Administración asturiana que se acometan las actuaciones necesarias para asegurar la conservación de las especies autóctonas de salmónidos, «que deberían incluir necesariamente la recuperación de los cauces fluviales, la eliminación de obstáculos, la persecución efectiva del furtivismo, la lucha contra la contaminación y la reducción de los cupos de captura».

Los grupos ambientales explican que desde hace más de diez años el Principado realiza controles poblaciones de cormoranes grandes «con la excusa de recuperar» las poblaciones de salmónidos. «Estos controles han supuesto la muerte de más de 2.000 ejemplares y no han servido para frenar el declive de truchas y salmones», aseguran, recordando que en otros países se ha demostrado que, «tal y como afirman numerosos estudios y proyectos científicos, «las matanzas de cormoranes no sirven para recuperar las poblaciones de los salmónidos ni consiguen reducir la densidad de estas aves». Entre 2015 y 2016, se calcula que fueron eliminados 1.300 cormoranes. La población invernante, según diversos censos realizados, disminuyó en un 30% desde 2003.

Controles de descaste inútiles

También recuerdan que, «ante la inutilidad de los controles llevados hasta el momento», varios colectivos de pescadores deportivos han solicitado a la Administración el exterminio de la mitad de la población invernante de cormoranes grandes «e incluso han pedido que se incluya en la lista de especies a controlar a garzas, nutrias y martines pescadores». Ante esta postura, los grupos ambientales solicitan a la Administración asturiana no solo que cesen las muertes de cormoranes grandes, sino que también se adopte una «postura firme contraria al control letal de otros depredadores, muchos de ellos protegidos por la legislación actual».

Con esta petición, las organizaciones ambientales, entre las que se encuentran también asociaciones de pescadores, comparten con el público en general la oposición que ya mostraban a mediados de febrero al Principado de Asturias. Entonces, explicaban que el cormorán grande y otros depredadores fluviales «han sido elegidos como distracciones, mientras los verdaderos problemas que afectan a los salmónidos en particular, y a los ríos en general, siguen sin ser abordados: contaminación, furtivismo, encauzamientos y dragados de ríos, destrucción de bosque de ribera, presencia de presas y otros obstáculos que impiden el remonte de las especies migratorias, repoblaciones que erosionan genéticamente a los salmónidos, introducción de especies alóctonas, sobrepesca, etcétera».

Especie no alóctona y mucho menos invasora

En este sentido, recuerdan que el cormorán grande es una especia migratoria, no alóctona «y mucho menos invasora», además de que «no es una especie marina que ha entrado en los ríos debido a la falta de alimento en el mar, que a veces se confunde con el cormorán moñudo, una especie marina, sedentaria, autóctona y que se encuentra en peligro de extinción según el Libro Rojo de las Aves de España».

Insisten, sobre el cormorán grande, en que como las nutrias, las garzas o los martines pescadores, es un depredador natural y «su papel es fundamental para mantener el equilibrio en el ecosistema». Respecto a la ineficacia de los controles letales de estas especies, ponen como ejemplo de ello un estudio realizado en 2010 que estableció que si la fuente de alimento sigue presente, otras aves ocuparán rápidamente su lugar, ya que existe una población flotante que no es eliminada.

Recuerdan, además, que la población invernante de cormoranes grandes ha aumentado en el sur de Europa debido principalmente al incremento de las tasas de supervivencia juvenil en el norte, donde se ubican las mayores colonias de esta especie. Un aumento poblacional que se explica también en el incremento de recursos tróficos disponibles, «sobre todo por el incremento del número de explotaciones de piscicultura industrial y por la suelta masiva de peces en embalses con destino a la pesca deportiva». Por ello, los grupos ambientales consideran que las medidas deberían ir encaminadas «a reducir el acceso a estas fuentes de alimento en las poblaciones de origen y no a los descastes en las zonas de invernada». 

Problemática desde 2008

No pasan por alto tampoco las declaraciones realizadas en 2008 por el entonces director general de Biodiversidad y Paisaje, José Félix García Gaona, en el transcurso de una reunión que el Consejo Regional de Pesca celebró en Oviedo, en la que anunciaba que no se cazarían más cormoranes en Asturias, ya que «contrariamente a las afirmaciones de los pescadores deportivos, después de varios años de matanzas de cormoranes no se habían obtenido los resultados esperados, ya que las poblaciones de salmones y truchas no se habían recuperado». Ni que cuatro meses después de realizar estas declaraciones, «volvió a autorizar estas matanzas sin presentar ningún argumento a favor de las mismas ni ningún resultado que contradijera sus afirmaciones realizadas poco tiempo antes. Este cambio de postura solo puede ser atribuible a las presiones ejercidas por el colectivo de pescadores deportivos».

Las asociaciones que realizan esta petición son AEMS Ríos con Vida, Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), Asociación Medioambiental la Cirigueña, Asociación Nacional Animales con Derecho y Libertad (Anadel), Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel), Asociación Verdes Asturianos, Colectivo Ecologista de Avilés, Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, Coordinadora Ornitolóxica d’Asturies (COA), Ecoloxistes n’Aición, Ecos Astures, El Observatorio Justicia y Defensa Animal, Grupu d’Ornitoloxía Mavea, Instituto para la Calidad y la Educación Ambiental (Insceam), Plataforma por la Defensa de la Cordillera Cantábrica, SEO-Asturias y SOS Cuideiru.

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