El triunvirato socialista, la herencia de los Medici y los asturcones de Cajastur

El presidente respondió a las preguntas de los grupos sobre sucesiones, inversiones en Gijón o la no convocatoria de oposiciones docentes


Redacción

El turno de preguntas al presidente de este semana en la Junta General fue más breve de lo habitual porque Podemos no presentó en esta ocasión ninguna cuestión, algo que fue objeto de especulación misteriosa en los pasillos de la cámara a lo largo de la mañana pero que no tenía más enigma que, simplemente, los morados no presentaron pregunta. La primera de la preguntas le correspondió a la presidenta del PP, Mercedes Fernández, quien inquirió al presidente por sus planes de inversiones en Gijón, a lo que en su primera réplica Javier Fernández le enumeró la ampliación del hospital de Cabueñes o el «desbloqueo» de la regasificadora. En el debate en sí, la presidenta popular reprochó a los socialistas sus políticas hacia la «si no capital, la mayor ciudad de Asturias» en un recorrido metafórico con el mundo antiguo, ya que aludió al «triunvirato socialista» de Areces en el Principado, Zapatero en Madrid y Paz Fernández Felgueroso en Gijón durante «años de bonanza presupuestaria» pero que en su opinión no se habían concretado en casi nada. De Roma a Egipto tildó de «faraónicas» las obras de la ZALIA «que su antecesor dejó sin accesos» y afirmó que la villa de Jovellanos es «la única ciudad de su tamaño que tiene por resolver su estación de autobuses».

El presidente le afirmó que el interés de su gobierno por Gijón «está acreditado» y celebró que los populares se interesaran por la ciudad en la cámara autonómica porque «yo creía que Gijón lo tenían agregado a Foro Asturias»; aprovechó entonces Javier Fernández para destacar que para el puerto de El Musel resulta fundamental la llegada de mercancías por vía férrea y cuestionó que el Ejecutivo Central hubiera pactado a la vez con los casquistas y con Ciudadanos soluciones diferentes sobre el tipo de vía (de ancho internacional o ibérico) para la Variante de Pajares. 

Desde la antigüedad, IU llevó el debate a los tiempos de la Ilustración por boca de su portavoz Gaspar Llamazares que preguntó a Fernández por el impacto que tendría la rebaja pactada con el PP para aumentar la exención del impuesto de sucesiones a las herencias hasta 300.000 euros. Lo hizo para destacar este tributo responde a «un modelo que apoya el esfuerzo y la justicia social frente a quien se apoya en la herencia y los privilegios», un choque de cosmovisiones que estalló «en la revolución francesa». También tuvo palabras Llamazares para el tiempo del Renacimiento, y de lo que se arrastra hasta el presente, ya que recordó que un informe del Banco de Italia había puesto de manifiesto, analizando precisamente el pago de impuestos, «que las familias más ricas de Florencia son las mismas desde los Medici hasta 600 años después» y señaló que aún hoy en buena parte de los países desarrollados, a la hora de encontrar trabajo, pesa más que la capacidad individual «el patrimonio de los padres, la educación de la familia y sus relaciones sociales».

Javier Fernández, que había cifrado en 30 millones de euros la pérdida de recaudación por esa rebaja «cuyos mayores efectos veremos en 2018, calificó de «exagerado» que Llamazares hubiera calificado antes de «temeraria» la caída de ingresos y afirmó que, aún compartiendo la defensa del impuesto, él tenía que ser «prgamático y gestionar la realidad» y lamentó que para aprobar los presupuestos no hubiera sido posible lograr un pacto con entre socialistas, Podemos e IU, dio «la patada a la lechera y ahora lloran por la leche derramada», aseguró. (No terminó aquí el  debate sobre sucesiones, que continuó más tarde con la discusión por octava ocasión en esta legislatura de una propuesta de Foro para «suprimir» el tributo. Y allí, entre argumentos cruzados fue precisamente Mercedes Fernández quien afirmó que esa «incapacidad» de los morados y de la coalición era la que «nos permitió doblarle el brazo a un gobierno de izquierda para bajar este impuesto». Algo que no sentó bien en la bancada socialista).

Más sosegado fue el cruce de impresiones entre el presidente y el portavoz de Ciudadanos, Nicanor García quien había preguntado por el mantenimiento de los servicios públicos, singularmente en Educación y Justicia, para emplazar a el Gobierno asturiano a que reconsiderarse su decisión de no convocar oposiciones docentes este año. «El famoso efecto llamada ¿cree que no lo habrá el año que viene si ya están anunciado oposiciones 6 comunidades?, será el doble y peor», indicó García. El presidente le respondió que la decisión de no convocar las oposiciones se debía a la «inseguridad jurídica» en la que podrían encontrarse y le recriminó que «usted siempre me pide tres cosas, que aumente inversiones, mejore los servicios públicos y también que baje los impuestos; y es difícil simultáneamente». 

Pero el enfrentamiento más duro de esta sesión del pleno se produjo en el turno de Foro, que preguntó por el futuro de la colección de arte de Cajastur y su temor ante la posibilidad de que alguna de sus obras puedan salir de Asturias. No hubo aquí metáforas históricas, aunque el desencuentro entre Javier Fernández y la portavoz de Foro Cristina Coto, tiene algo de arcano y ancestral. Comenzó Coto cuestionando el papel jugado por el PSOE en la conversión de Cajastur en la entidad que hoy es Liberbank, perdiendo «su obra social» y reprochando al presidente «su clamoroso silencio cuando trasladó su sede central a Madrid para pagar menos impuestos mientras se cerraban oficinas en Asturias». Calificó de «chulesco» el tono del responsable de comunicación de la entidad «que dijo que ya no hay colección de Cajastur sino Liberbank, y que no se irá ninguna obra de Asturias pero que en el futuro quizá sí» y también tildó de «ahijados de Villa» tanto al presidente de Asturias como al de la antes caja y hoy banco, Manuel Menéndez.

Javier Fernández aseguró que la colección permanecería en Oviedo pero fue burlón a la hora de cuestionarse «qué interés le ha entrado por el arte a su grupo»; insistió en que las obras se quedarían donde están y nada se iría «ni siquiera los asturcones de Manolo Valdés que tienen clavados aquí sus cascos saldrán en estampida». Y era más que un juego de palabras porque recordó que esas obras fueron adquiridas a la Galería Marlborough en la que enonces trabajaba la actual esposa del fundador de Foro, «lo curioso es que el interés de su partido comienza justo después de estos asturcones y también de la exposición itinerante de las meninas, del mismo autor, que estuvo en el paseo de los Álamos».

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