«Los padres tienen que plantearse si deben subir una foto de sus hijos en las redes»

Una tesis doctoral de la asturiana Raquel Pérez defiende la necesidad de acometer cambios legales para defender a los menores

Menores con un portátil
Menores con un portátil

Redacción

El actual marco legal no es capaz de proteger los derechos al honor, intimidad e imagen  de los menores en el uso de dispositivos móviles, internet y redes sociales. Es necesario, por lo tanto, reformar la ley de 1982 de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, la ley de 1996 de protección jurídica del menor, o mejor aún, acometer una normativa técnica y jurídica específica. Esta es la principal conclusión de la tesis doctoral presentada por  Raquel Pérez Díaz en la Universidad de Oviedo y que ha obtenido la máxima calificación.

El trabajo doctoral lleva por título Los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar, a la propia imagen y a la protección de datos del menor en el siglo XXI y aborda algunos de los aspectos más controvertidos sobre la utilización que niños y adolescentes realizan a través de distintas vías en pleno desarrollo digital. La tesis, dividida en cuatro apartados, dedica un capítulo completo a la protección de los derechos al honor, intimidad, imagen y tratamiento de datos del menor en las tecnologías de la información y de la comunicación. Como la propia autora reconoce, esta es precisamente la parte más relevante de la investigación. «Nos encontramos ante un cambio de paradigma. Internet cobra cada día mayor preponderancia en el mundo real y está suponiendo una variación en la perspectiva de los derechos del menor», destaca. La tesis subraya que, además de las ventajas obvias que conlleva el uso de la red, se han incrementado exponencialmente los riesgos de conductas lesivas para los derechos de los menores con prácticas como el ciberbullying, el grooming, el slapping o el sexting, por citar solo algunas.

«El uso de los dispositivos móviles, internet y redes sociales deriva en grandes riesgos para el menor que están directamente relacionados bien con el acceso a contenidos ilegales que se deben tipificar, perseguir y castigar, o bien con contenidos nocivos que requieren de una rápida respuesta tecnológica», asegura la investigadora. Además, sobre los servicios de mensajería instantánea como Whatsapp, SME, Lines, Messenger o Skype existe en estos momentos un vacío regulador.

Para la autora de la tesis doctoral, la protección de tales derechos de los menores frente a los desafíos de la era digital requiere un esfuerzo de tres agentes interrelacionados: los poderes públicos, los agentes de la industria y los tutores y educadores. «El principal problema radica en la utilización de la imagen en lo que se denomina redes sociales por los propios menores o incluso a veces por sus representantes legales ?comenta--, pues cuando suben una foto de sus hijos, por ejemplo, en Facebook, lo primero que deberían plantearse es que puede ser copiada y reproducida indefinidamente».

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«Los padres tienen que plantearse si deben subir una foto de sus hijos en las redes»