«Es un error identificar a las fuerzas armadas con la religión católica»

El exjefe del Estado Mayor, Julio Rodríguez, participa en las jornadas de recuerdo a la UMD en Asturias. «El tramabús es una buena idea»


Redacción

Julio Rodríguez, Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) en la última legislatura de Zapatero fue uno de los fichajes estrella con mayor repercusión mediática de Podemos de cara a los pasados comicios generales. Este jueves está en Asturias para participar en los actos organizados por la asociación Tertulias en Llanes que ha llevado un homenaje a la Unión Militar Democrática (UMD) a los institutos de la comunidad.

--Ha contado que no a llegó a militar en la UMD pero siempre simpatizó con ellos, ¿cuál fue su relación?

--La primera noticia que yo tengo de la existencia de la UMD es prácticamente cuando ya les detienen. Yo estaba destinado entonces en Valencia y la noticia se conoce allí, que habían detenido a unos oficiales del Ejército de Tierra y del Aire, a algunos los conocía yo personalmente. En esa época era una organización clandestina y lógicamente se movía con mucha cautela. Más tarde llegué a enterarme de que habían tratado de conectar conmigo unos días antes pero fue prácticamente cuando les detuvieron. Entonces yo estudiaba en la facultad de Económicas en Valencia, tenía ideas progresistas y estaba en línea con ellos pero nunca pertenecí a la UMD, sí simpatizaba con ellos. Es una asociación que cuando se aprobó la Constitución se disolvió porque entendían que sus objetivos estaban logrados aunque luego ellos fueron perseguidos por así decirlo, no les acogió la Ley de Amnistía, nos les dejaban regresar al Ejército y todavía existe un pozo de olvido y de silencio con ellos.

--De hecho dijo en su momento que la democracia no había sido justa con los militares demócratas.

--Desgraciadamente a veces cuando hay un grupo pequeño de gente que ha tenido un papel importante, la política no los considera. Fueron olvidados porque inicialmente la Ley de Amnistía no les acogió, y luego hubo varios intentos en el Congreso de reconocerles, tanto por parte del PP como del PSOE, pero que no fueron aprobados. Ese reconocimiento formal llegó 35 años después, cuando era ministra de Defensa Carmen Chacón, con una iniciativa en el Congreso, una declaración institucional del Gobierno y al final les impusieron las medallas pero como pasaron 35 años, desgraciadamente a alguno se tuvo que dar a título póstumo.

--¿Tratan de paliar ese olvido homenajes como este que se celebra en Asturias?

--Y también hacer un poco de pedagogía. Evidentemente la memoria y la historia no son lo mismo pero se complementan; la historia relata los hechos pero la memoria a veces juegas malas pasadas y hay recuerdos que se olvidan. Esta iniciativa de Tertulias en Llanes es muy valiosa porque no se trata de un homenaje puntual sino de ir a los institutos y que la gente joven conozca algo de todo esto y sobre todo que lo conozca de mano de sus protagonistas. Es una especie de historia oral en la que los protagonistas cuentan lo que ellos vivieron y con eso muchas veces se consigue que quede mejor en el recuerdo. No se trata de recuperar el tiempo perdido pero sí de hacer memoria, o hacer algo de justicia memorial, aunque la palabra no sea correcta, una justicia memorial que no es lo mismo que justicia histórica.

--¿Cómo era ejército en el que entró de joven y en el que luego llegó a ser JEMAD?

--Inicialmente era el ejército de un régimen, era un ejército franquista, columna vertebral para Franco, que estaba organizado casi más persiguiendo al enemigo interno a que a un enemigo exterior. Cuando se aprueba la Constitución pasamos formalmente a una democracia pero yo creo que hasta que no sucede el golpe de Estado del 81, la gente en las mismas fuerzas armadas no se da cuenta de lo que se podría haber perdido de haber dado un paso para atrás. Es ahí cuando se toma conciencia de que el Ejército tiene que evolucionar, y creo que es el mayor hito de instituciones en cuanto a transformación; ya nadie piensa en un ejército golpista, se puede pensar en una institución conservadora pero no golpista. Esa evolución yo creo ha sido importante, incluso quizá más que en otras instituciones que no evolucionaron tan rápidamente. También es cierto que se pasa desde el golpismo a la democracia y ese cambio se nota más.

--¿Es ejército una institución conservadora, no hay militares progresistas?

--No, no, claro que hay militares progresistas. Cuando hablo de instituciones conservadores no es nada peyorativo, es una institución que tiende a mantener el statu quo pero las fuerzas armadas salen de la sociedad, y tienen las mismas diferencia de pensamiento o de ideología que tiene la sociedad. Yo creo que todo el mundo entiende que es una institución conservadora de forma global, aunque puede haber diferencias entre oficiales, suboficiales y la tropa por el distinto origen de su formación pero no lo digo en sentido peyorativo.

--¿Qué le ha parecido la orden de Defensa esta Semana Santa para que en los cuarteles las banderas estuviera a media asta por la muerte de Cristo?

--Me parece un error. En un estado aconfesional, que un Ministerio se arrogue unilateralmente esa potestad creo que no prestigia ni al Ministerio ni a las fuerzas armadas porque parece que las identifica con una determinada confesión y también hay mucha gente que es católica practicante y que no lo ve bien. No hay que identificar las fuerzas armadas con este tipo de conductas, con una determinada confesión, creo que el Ministerio ahí ha cometido un error. Es un paso atrás, siendo ministra Carmen Chacón se aplicaron reglamentaciones para cumplir lo que dice la Constitución, para separar los actos religiosos de los actos militares, unas ceremonias de otras. Y debe ser así independientemente de las creencias que tenga cada uno.

--Usted fue JEMAD con Chacón y se le vio emocionado en su funeral.

--Tengo un recuerdo, personal y profesional, muy impactante, fueron unos años en los que yo trabajé con ella muy a gusto, había empatía. Fue una ministra y una mujer muy valiente en sus decisiones, decisiones sobre muchos asuntos que eran delicados y que precisamente por eso los habían aparcado sus predecesores, predecesores masculinos. Por ejemplo todo lo relacionado con la ley de la carrera militar, de los derechos y deberes de los militares, el reconocimiento a las asociaciones militares, el mismo reconocimiento a la dignidad mantenida por la UMD, que fue una cosa que en 35 años de democracia no lo había hecho nadie; lo que no había hecho ninguno de sus predecesores hombre lo tuvo que hacer una mujer, una mujer valiente como Carmen Chacón. Me pareció una política de gran talla y lo sentí mucho a nivel personal.

--En Suecia se están planteando recuperar el servicio militar obligatorio ¿podría volver la mili en España?

--En España no hay vuelta atrás, cuando se derogó el servicio militar obligatorio fue por una presión de la sociedad tremenda que se hizo en unos plazos acelerados porque la demanda de la sociedad así lo pedía; no puede haber vuelta atrás. Además es que el caso de Suecia hay que estudiarlo, allí era obligatorio hasta hace 10 años y tienen un problema de reclutamiento. Lo que han dicho es que van a recuperarlo pero para hacer un sistema mixto, para completar esas necesidades militares que tienen. Siguen con el servicio militar profesional y lo completan con uno obligatorio pero con una cifra que creo recordar que eran de 4.000 al año. Ese fue el mismo problema que tuvimos nosotros inicialmente, porque era una época de esplendor económico en el que no había suficiente reclutamiento para cubrir las plazas. En el caso de Suecia no es tanto que se quiera volver al servicio obligatorio sino que hay una carencia pero en España, por la demanda de la sociedad, no hay vuelta atrás. Hay posibilidades para el que le guste el tema, hay posibilidad de incluirse como reservista, hay muchas opciones pero no esa, por mucha nostalgia que haya sobre ese tema.

--Pero España ya no tiene problemas de reclutamiento.

--Al principio sí porque los salarios que había no eran muy altos, y era una época de boom económico, con otras opciones. Por eso se tuvo que tomar una decisión de incrementarlos. Porque el servicio militar profesional tiene un coste, y un coste presupuestario que, en aquellos tiempos, fue importante. Fue el ministro Bono el que incrementó los sueldos y luego cuando han venido épocas de mayor recesión económica no ha habido problemas de reclutamiento. Ahora hay posibilidades de hacer una mayor selección, es algo que va en función de la oferta y demanda laboral, por así decirlo. También es cierto que ahora las necesidades de personal son menores porque se tiende a la especialización pero hay que estudiar cada cosa en su momento, no se puede comparar lo que ocurrió hace 20 ó  25 años en España con lo que ocurra ahora en Suecia, no tiene nada que ver.

--El pasado martes usted participó en el «Tramabús» de Podemos, una iniciativa que ha despertado polémica, ha coincidido con investigaciones sobre corrupción pero también les han acusado banalizar la política.

--Me gustaría ir al fondo del asunto, porque puede que la trama sea una palabra que se desgaste mañana o pasado pero lo que está detrás es lo importante: una trama, una red, poderes económicos que no se presentan a las elecciones pero que siguen mandando. Nosotros lo que queremos es hacer pedagogía, hablar de lo que hay detrás. Lógicamente alguien puede criticar el procedimiento, que si el bus o las personas que estén explicándolo, pero hacer política es explicar a los ciudadanos eso que hay detrás, no banalizar ni quedarnos en pequeños eslóganes. En ese sentido, a mí me parece una buena idea; hablar de la trama es importante, es hablar de esa red de intereses políticos, empresariales e institucionales que está detrás y que a veces influye en la política. Eso el ciudadano lo tiene que saber para que su derecho al voto lo ejerza con toda la información y también para que los ciudadanos participen. Esto está sirviendo para poner nombres a esa red y esa trama y creo que la actualidad nos da la razón.

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