El TSJA considera accidente laboral una baja psicológica en el Instituto de los Materiales

El equipo de investigadores acumula más sentencias favorables mientras el centro atraviesa un conflicto colectivo. Llamazares exige al Principado su intervención inmediata

Laboratorio de Fotónica de la Fundación ITMA.Laboratorio de Fotónica de la Fundación ITMA
Laboratorio de Fotónica de la Fundación ITMA

Redacción

La plantilla de investigadores del área de Fotónica, del Instituto de los Materiales de Asturias (ITMA), ha conseguido nuevas sentencias favorables. El enfrentamiento que mantienen los científicos con la dirección del centro desde el año 2013 se ha saldado con multitud de sentencias. En la última, de esta misma semana, la sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) da la razón a una de las trabajadoras que reclamaba que una baja laboral por ansiedad y ataques de pánico se considerase un accidente laboral. La demandante acudió al juzgado para que se modificase la contingencia, ya que en un primer momento no se atribuyó la incapacidad a causas laborales. Perdió en primera instancia, en el juzgado de los social número 1 de Avilés, pero el TSJA ha terminado dándole la razón. Esta es la séptima que acumulan.

Este nuevo fallo se ha concretado mientras el ITMA está inmerso en un enfrentamiento que rebasa los límites del área de Fotónica. En esta ocasión, hay un conflicto laboral en marcha, ya que se ha aprobado e implantado un nuevo plan estratégico, que modifica condiciones de trabajo y hasta la distribución de los equipos, sin haber tenido en cuenta al comité de empresa. El portavoz de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha llevado este tema a la Junta General y ha preguntado a la Consejería de Empleo e Industria qué medidas va a adoptar, ante el constante deterioro que está sufriendo un centro que era «el buque insignia de la investigación aplicada del Gobierno».

Además, otros dos investigadores han recurrido también a los tribunales un expediente disciplinario que se les abrió y que ha derivado en la suspensión de empleo y sueldo durante un mes. Fuentes de los trabajadores consultadas por LA VOZ denuncian que se trata «de un castigo por haber publicado un artículo científico puntero». ¿Cómo se entiende esta decisión? Esas mismas fuentes señalan que, simplemente, «la dirección no quería que se publicase». Lo entienden como parte de la estrategia para asfixiar su actividad. 

Los conflictos

La sentencia del TSJA que considera accidente laboral la baja psicológica de una investigadora supone una nueva victoria para los trabajadores de Fotónica, ya que apuntala las denuncias que vienen presentando desde 2013. En el relato de los hechos, reconoce que «descubrir la causa de la crisis es, en estos casos, la clave para atribuir o no a accidente laboral la situación de incapacidad temporal». Matiza que «poco importa que la problemática laboral generadora del trastorno obedezca a incumplimientos de su empresario o provenga de actuaciones de éste sujetas a derecho». Porque, en realidad, -describe más adelante, «no se trata de averiguar si la demandante ha sido objeto de una conducta de acoso laboral, ya que no es eso lo que aquí se enjuicia, sino únicamente si su baja laboral cabe atribuirla a accidente laboral y ello no depende de que haya soportado un comportamiento de esa naturaleza, sino de un trauma psíquico recibido en el trabajo». La respuesta considera que es afirmativa, en contra de lo que había determinado un juzgado de primera instancia de Avilés.

El TSJA argumenta, de forma contundente, que de la lectura de todo el relato de los hechos «se evidencia que ha existido una sucesión de causas más que suficientes, para entender que el episodio de baja laboral tenga su origen precisamente en la actividad laboral desarrollada por la demandante, siendo la sintomatología mixta ansiosa/depresiva, una reacción aguda al trabajo realizado». Insiste en que «en este caso, el primer y único elemento a tener en cuenta es que dicha baja laboral se da por el trastorno adaptativo mixto que presenta como reacción de adaptación a su situación laboral».

La baja laboral se produjo hace justo hace un año. La investigadora estuvo apenas dos semanas sin acudir al trabajo por un cuadro de estrés y ataques de pánico, tras mantener una discusión con un responsable de su departamento. Fue la gota que colmó el vaso. Desde entonces ha seguido trabajando, con la normalidad relativa que le permite la situación de tensión laboral que viven. «Ha sido muy duro pero aquí seguimos. Hemos sufrido hasta insultos», lamentan. Las demandas judiciales son uno de los pocos medios que tienen a su alcance para visibilizar sus problemas y el trato que están recibiendo, explican. 

Nuevos frentes

El último episodio lo ha marcado el nuevo plan estratégico que ha entrado en vigor este año. Los científicos denuncian que continúa la persecución. Si primero les disgregaron del área de Energía y trataron de dividirles hasta físicamente en sedes diferentes, ahora rompen la unidad de Fotónica, que era su último refugio, y dividen a los seis investigadores que quedan en tres equipos diferentes. «Lo que cada día tenemos más claro es que su estrategia con nosotros era que diéramos resultados negativos para así tener una excusa para romper el equipo», sostienen.

En este caso el conflicto por el plan estratégico rebasa los muros de Fotónica. Hay una demanda mucho más amplia en marcha, ya que ese documento necesita de unos trámites formales en los que está implicado el comité de empresa y la dirección del ITMA no siguió el cauce establecido. En ese momento, el comité no estaba operativo y eso ha desencadenado otra serie de consecuencias. El juicio se celebrará en breve y se ha llamado a declarar a todo tipo de responsables, desde los jefes directos a los políticos con alguna responsabilidad en la Fundación que encabeza el Instituto de los Materiales. 

«El consejero de Empleo e Industria, Francisco Blanco, se desentiende del conflicto colectivo de la Fundación ITMA», denuncia Garpar Llamazares. El portavoz de IU realizó estas declaraciones después de presentar una pregunta en la Junta General. Blanco le respondió que el conflicto colectivo de ITMA no está dentro del ámbito de sus competencias, sino en las de los tribunales y que son los jueces los que tendrán que adoptar las medidas que correspondan. Gaspar Llamazares, por el contrario, advirtió por enésima vez que «la fundación ITMA no es algo ajeno al Gobierno, y su alianza con Prointec es el buque insignia de la investigación aplicada del Gobierno, junto a la Manzana del Acero». Llamazares que ha sido el encargado de llevar cada uno de los conflictos al Parlamento se muestra sorprendido por la falta de responsabilidad del Gobierno. 

Valora este artículo

11 votos
Comentarios

El TSJA considera accidente laboral una baja psicológica en el Instituto de los Materiales