Asturias será la siguiente batalla en la guerra de las rosas

El resultado de las primarias socialistas determinará también el escenario en el que se renovará la dirección de la FSA


Redacción

Se usó y abusó hasta resultar del todo cansino de las referencias y comparaciones de la serie Juego de Tronos con la política española especialmente la pasada legislatura. Tanto que --afortunadamente-- apenas se hace ya, pero lo cierto es que la actualidad del presente, con unas primarias socialistas en los que los enemigos de ayer son hoy fieles aliados (y viceversa), y en la que se está a la víspera de la batalla final de una guerra en la que no se hacen prisioneros, hacen la metáfora más vigente que nunca. Juego de Tronos está inspirada además en la histórica (de verdad) Guerra de las Rosas en la Inglaterra medieval, en la que se batieron los York (los Stark) contra los Lancaster (los Lannister) y el partido de la rosa en España afronta unas elecciones internas con tres candidatos pero divididos entre dos opciones casi irreconciliables.

Muchas escaramuzas de esta contienda se han librado en Asturias. Cuando la crisis de octubre en el Comité Federal se cerró con la dimisión de Pedro Sánchez y la creación de una gestora para dirigir el partido hasta la celebración de las primarias y el Congreso (en junio), el elegido para dirigirla fue el presidente asturiano Javier Fernández que sobre el papel ha mantenido una posición neutral pero al que los sanchistas han acusado de favorecer a la candidatura de Susana Díaz. La práctica totalidad del grupo parlamentario socialista en la Junta General así como de los miembros del Ejecutivo autonómico han respaldo públicamente a la presidenta andaluza. La fortaleza de los sanchistas está en muchas alcaldías de las cuencas mineras; con la diputada nacional Adriana Lastra como una de las principales cabezas del equipo del Sánchez y también con el apoyo explícito desde la ruptura de octubre del lider del SOMA, José Luis Alperi.

La gestora optó por alargar el proceso de renovación de la dirección socialista durante meses con el propósito de restañar, de «coser», las heridas abiertas en el comité de octubre. Pero la demora sólo ha ahondado más las diferencias  y cada paso en el proceso se ha convertido en una escaramuza que se libraba sin dar cuartel. No menor fue la recogida de avales; la plataforma susanista de Asturias anunció que había recabado más de 1.500 apoyos en el primer día de peticiones de firmas de afiliados. En Asturias, como en el conjunto del Estado, los partidarios de Díaz contaban con dar un primer golpe de efecto arrasando en la presentación de apoyos. No hubo tal, llegado el momento de entregar los avales en Ferraz, los sanchistas aseguraron que en el Principado habían tenido 3.100, frente a 2.435 presentados por los susanistas. Los equipos de las candidaturas dedicaron horas hasta la madrugada, con un descanso para el sueño, y continuación al día siguiente a verificar cada una de las firmas con un resultado final que mantenía la diferencia a favor de la andaluza en 6.000 apoyos pero que no se detallaron por territorios. 

Antes incluso de que anunciara formalmente que volvería a competir por la Secretaría General del partido, Sánchez ya eligió El Entrego como segundo punto de su ruta para buscar el apoyo de militantes. Ese acto desató en la agrupación asturiana una guerra de cifras sobre el verdadero número de asistentes y los autobuses que allí los habían trasladado que daba muestra del nivel de enfrentamiento entre los diferentes sectores. A lo largo de los meses, en las redes sociales, partidarios de una u otra candidatura se han cruzado más que palabras gruesas, y en el tramo final de la campaña han llegado también las acusaciones de interferencias de otras fuerzas políticas. Si a nivel nacional, la moción de censura de Podemos y el anuncio de una manifestación en la víspera de las primarias, ha sido percibida por muchos socialistas como una injerencia en sus elecciones, en Asturias la protesta de un grupo de estudiantes en el acto que Susana Díaz celebraba en Gijón la semana pasada (y que derivó en varios altercados a la salida) fue señalada también por dirigentes del PSOE asturiano como una intromisión morada. En el último debate en la Junta General, el pasado viernes, el presidente asturiano acusó a Pablo Iglesias de de actuar «como la madrastra de Blancanieves» al ofrecer a los socialistas una «manzana envenenada» como la moción de censura para interferir así en el proceso de primarias de su partido.

En el debate entre los tres candidatos celebrado en Ferraz se mostraron animadversiones personales, diferencias radicales sobre la concepción del partido y también una cierta diferencia de estrategia a la hora de establecer alianzas con otras fuerzas, singularmente Podemos. Sánchez recriminó a Díaz y otros barones que defiende a nivel nacional un entendimiento que se ha dado (a trancas y barrancas) en varios parlamentos autonómicos y ayuntamientos pero en Asturias a nivel autonómico la relación entre PSOE y Podemos es de abierta hostilidad y sobre el escenario local pesa el desencuentro original de Gijón que le dio la alcaldía a Foro y que envenena los tratos entre ambos grupos.

El pasado y el futuro

En las primeras primarias a la Secretaría General que celebró el PSOE, en julio de 2014, la Federación Socialista Asturiana se inclinó casi sin excepciones por la candidatura de Eduardo Madina, que salió derrotada frente a Pedro Sánchez precisamente por el apoyo masivo y crucial de la federación andaluza. La primera dirección elegida por Sánchez provocó no pocas protestas de la FSA cuando se pretendió dejar a Asturias sin representación ninguna y hubo que sacarse de la manga un Consejo de Transición Industrial de nueva creación para Javier Fernández y Adriana Lastra se incoporó a la Ejecutiva como responsable de Política Municipal. En el distanciamiento creciente en los siguientes años entre Sánchez y los barones (con filtraciones a la prensa de grabaciones de intervenciones críticas de Javier Fernández en el comité federal) Lastra se separó de la dirección asturiana y se afianzó como una de las más fieles partidarias de Sánchez, hasta coordinar en el presente su campaña de primarias. En esa vuelta en espiral de apoyos, la mayor parte de los dirigentes de la FSA y que habían estado con Madina hicieron como el propio Eduardo y se tornaron partidarios de su antigua adversaria Susana Díaz.

Javier Fernández pondrá fin este domingo a su etapa como máximo dirigente provisional del PSOE. En esas elecciones internas se decidirá mucho también de su futuro, aunque todo son especulaciones. Si Fernández ya anunció en varias ocasiones que no optaría a ser candidato de nuevo a la presidencia del Principado, queda por ver si, en función de los resultados de las primarias, optaría o no a un nuevo mandato de la secretaría general de la FSA. Partidarios de Susana Sánchez han pensado en su nombre para ser presidente del PSOE en el caso de que la andaluza ganara las primarias.

En el caso de una derrota de Díaz la siguiente batalla se trasladaría a muchos escenarios y uno de ellos sería el de la FSA. Si entre las especulaciones por los cambios que surgirían con una victoria de Pedro Sánchez está que Adriana Lastra pasara a ocupar la portavocía del grupo parlamentario socialista en el Congreso en sustitución de Antonio Hernando (alejado definitivamente de Sánchez), queda por ver si el sanchismo presentaría una alternativa a la dirección de la FSA, un contrincante para Javier Fernández en su propio territorio. Y se barajan nombres como el del alcalde de Laviana, Adrián Barbón. Preguntado por La Voz de Asturias, Barbón no quiso pronunciarse señalando que ese es un debate que ni siquiera está sobre la mesa porque ni siquiera el congreso autonómico tiene fecha. Pero la tendrá pronto y desde la medianoche del domingo el reloj comenzará a correr para todos.

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