Niños diferentes por una educación en igualdad

Nace una plataforma que exige más medios para atender al 25% del alumnado que tiene necesidades especiales. Colectivos de dislexia, hiperactividad, altas capacidades y asperger se alían

Representantes de las asociaciones que han formado en Asturias la Plataforma Asturiana por la Educación Inclusiva.Representantes de las asociaciones que han formado en Asturias la Plataforma Asturiana por la Educación Inclusiva
Representantes de las asociaciones que han formado en Asturias la Plataforma Asturiana por la Educación Inclusiva

Oviedo

Hasta cuatro asociaciones de padres de alumnos que necesitan una atención específica se han unido para crear la Plataforma Asturiana por la Educación Inclusiva (Paei). Esta agrupación tiene varios objetivos, tanto sociales como educativos, para plantear ante el Principado en defensa de una correcta ayuda a estos alumnos. La confluencia de Dislexia Asturias, ANHIPA (Asociación de Niños Hiperactivos del Principado de Asturias), Asociación Asperger Asturias y APADAC (Asociación de Padres de Alumnos de Altas Capacidades de Asturias) se produce para aunar fuerzas ante las instituciones educativas y tener una mayor comunicación entre las distintas agrupaciones, puesto que existen casos en los que las familias pertenecen a más de una de ellas.

El origen de la plataforma tuvo lugar hace dos años durante las elecciones autonómicas, en las cuales algunas entidades se reunieron con los representantes de los partidos para que incluyesen en sus programas medidas que favoreciesen la atención a la diversidad. Sin embargo, actualmente, en plena legislatura siguen sin aparecer los cambios prometidos. Por eso, las asociaciones, aunque mantienen sus demandas, han decidido juntarse para tener un mayor impacto social, ya que en total representan a 1.800 niños, un 26% del alumnado. No obstante, recuerdan que cada asociación continuará siendo independiente y que «la plataforma es una herramienta más».

Dianas para el acoso escolar

Los representantes de las agrupaciones insisten en que «debe existir una formación adecuada en necesidades específicas de apoyo educativo para el profesorado, además de una ampliación de la plantilla docente, incluyendo especialistas como pedagogos u orientadores», pues cuentan que las relaciones con los docentes «son como una lotería», ya que pueden asignar a los niños tutores que se implican en sus características concretas y otros que, en cambio, escudándose en una formación deficiente o, directamente, inexistente, no gestionan correctamente el trato a este tipo de alumnos. De hecho, desde la plataforma afirman que, a veces, los profesores «nos reciben con los brazos abiertos cuando nos reunimos con ellos» porque necesitan ayuda. Otras exigencias que reclaman los padres es una detección temprana y más ágil de las necesidades específicas que urgen en sus hijos y una aplicación de medidas más rápida, puesto que «no se llega a intervenir, a veces, hasta tres años después del diagnóstico». Además, recalcan que este tipo de menores son «dianas del acoso escolar; son vulnerables por ser distintos», por lo que piden la puesta en marcha de medidas más eficaces para aplacar estas actitudes abusivas.

 Insisten en la gravedad de la situación en Asturias, ya que desde 2010 existen decretos de atención a la diversidad en otras regiones españolas. También recuerdan que «una falta de apoyo de niños da lugar a unos adultos también con problemas». Por eso, desde la plataforma también señalan a la Universidad de Oviedo y a ciertos centros de Formación Profesional «porque no cuentan con un equipo de orientación» aduciendo que sus matriculados son ya mayores de edad.

Los integrantes

Cada asociación exige unas medidas específicas. Desde Dislexia Asturias, fundada hace un año y medio, su presidenta Carmela Puente señala que hasta el 10% de la población es disléxica «aunque no esté diagnosticada». Estos números resaltan la cantidad de personas que están mal atendidas en nuestra región (unos 12.000 alumnos no universitarios) debido a un «sistema educativo anacrónico y obsoleto», lo cual debe «despertar conciencias sociales».

Jorge del Castillo, de APADAC (creada en 1994), indica que han tenido un crecimiento exponencial en cuanto al número de familias que pertenecen a la asociación (de 250 a 600 en tres años). Además, comenta que el problema particular de los alumnos con altas capacidades reside precisamente en la frontera impuesta para etiquetarlos en ese grupo (un coeficiente intelectual de 130), puesto que «las personas no son números» y cada caso es especial. El principal problema de estos niños en las aulas es su «desmotivación», algo que pretenden exponer a las instituciones educativas para que traten de erradicar mediante estímulos que los activen.

Otra entidad que se ha unido a la plataforma es la de Fabiana Ginobili, de la Asociación Asperger Asturias, creada en 2003 para centrarse específicamente en los problemas de los niños con síndrome de Asperger, que pertenecen al espectro autista pero no comparten todas las características con otros colectivos. Ginobili asegura que «apoyamos mucho a los profesores y les damos pautas para cubrir esos vacíos de formación que tienen». Sin embargo, reitera que «suplimos algo que no propocionan desde arriba».

 Por último, ANHIPA (Asociación de Niños Hiperactivos del Principado de Asturias), presidida por Emilia Barrio, quiere destacar que los niños hiperactivos «no es que sean revoltosos», sino que requieren una atención particular. Además, insiste en esta necesidad pues en etapas más adultas pueden dar más problemas, ya que hasta uno de cada tres reclusos de Villabona tienen este tipo de trastorno.

 Por otro lado, la Consejería de Educación se defiende, según la plataforma, comentando que los profesores «ya están perfectamente formados» o bien «que no salen formados de la uiversidad». Por eso, desde las asociaciones exigen una legislación más comprometida con los derechos de estos niños, al nivel de otras regiones, así como un profesorado más cualificado que esté en continua formación.

Comentarios

Niños diferentes por una educación en igualdad