Los fondos mineros, un balance con «luces y sombras»

Los planes del carbón han contribuido a dotar a las cuencas de mejores infraestructuras y a impulsar algunas empresas. Pese a ello, el paro y la despoblación sigue azotando a estos territorios dando la sensación de que la reindustrialización falló


Redacción

En no pocas ocasiones desde que hace dos décadas se pusiera en marcha el primer Plan de la Minería del Carbón para la Reestructuración de las Comarcas Mineras (1998-2005) se ha cuestionado si los fondos mineros estaban cumpliendo el objetivo con el que se crearon: volver a dotar a las cuencas de un tejido económico alternativo que fuera capaz de paliar y sustituir a la decadente minería e industria, abocada a un complejo proceso de cierre por la decisión de la Unión Europea de dejar de aportar ayudas al sector. Se prejubilaría  los mineros año a año hasta tener una plantilla simbólica, se cerrarían explotaciones y se reducirían las toneladas de producción de carbón. A cambio, además de las mencionadas prejubilaciones, a las comarcas mineras llegaron (o tendrían que haber llegado) desde entonces unos 6.000 millones de euros destinados a tres líneas: infraestructuras, ayudas empresariales y formación.

Con esa ingente cantidad de dinero, las comarcas mineras tenían que empezar a dar los pasos para su recuperación. Sin embargo, a la hora de hacer balance de cómo se gestionaron éste se queda en que los fondos mineros tienen «luces y sombras», porque si bien se mejoraron estos territorios con la construcción de infraestructuras y algunas empresas que percibieron subvención se han mantenido o crecido, la dura realidad de las cuencas es que sigue perdiendo población a pasos agigantados y que sus niveles de desempleo no han mejorado. Sólo en la última década las comarcas del Nalón y del Caudal han perdido un 11% de población, la ocupación ha caído un 21% y el paro se ha incrementado un 36%. El año 2016 se cerró con una media anual de 13.570 parados.

Teniendo en cuenta esto, y una vez que ha saltado la «Operación Hulla», en la que la Fiscalía Anticorrupción y la UCO de la Guardia Civil investigan el posible desvío de los fondos mineros concedidos al Montepío de la Minería para la construcción del complejo geriátrico de Felechosa, se reabre el debate sobre la utilización, gestión y control de aquellos 6.000 millones de euros que entre 1998 y 2012 llegaron a Asturias para reconvertir las cuencas.

Las diferentes fuentes consultadas por La Voz de Asturias para dar forma a este reportaje, quien más y quien menos, huyen de la «demonización» de los fondos mineros y señalan que fueron importantes para los concejos que los recibieron y para la región en general. No obstante, reconocen que tuvieron «una eficacia limitada», como dice el secretario general de CC OO de Asturias, y que el resultado de su aplicación no fue ni mucho menos el esperado.

Hay voces que apuntan que a quien le tocó gestionarlos le quedó grande tal encargo, que los que tenía que haber controlado en qué se gastaban no lo hicieron de forma exhaustiva y que más que ideas hubo «ocurrencias» sobre en qué gastar tanto dinero. Llegaban y había que invertirlos antes de que se acabara el plazo y pudieran perderlos. Por tanto, «faltó planificación de las inversiones», apostilla José Manuel Zapico. De todos modos, para lo que hay una voz unánime es para reclamar los fondos mineros que el gobierno popular de Mariano Rajoy mantiene «secuestrados».

Alperi: «Incidir en los errores no va a ningún sitio»

Es el propio secretario general de SOMA-FITAG-UGT, José Luis Alperi, el que habla de las «luces y sombras» de la aplicación y gestión de los fondos mineros. El mismo señala que «la idea original de cómo se pensaron los fondos mineros estaba bien», sin embargo, entiende que el hándicap está en que «no se respetaron los principios de adiccionalidad y complementariedad» con los que se concibieron. Por tanto, ante la pregunta de si respondieron a las expectivas, Alperi manifiesta que «seguramente no» y que quizá se le podría haber sacado «más rendimiento a la negociación». Otra razón por la que cree que no cumplieron su objetivo tiene que ver con que «se crearon muchas empresas orientadas a la construcción y a las energías renovables, y esas fueron las primeras azotadas por la crisis». Aún así, Alperi entiende que los fondos mineros sí contribuyeron «a mejorar las comarcas mineras y a cambiar su estructura económica», y ofrece como dato el que «el 60% de las empresas que se crearon siguen con su actividad, pero la gente siempre se acuerda de las que se marcharon». «Incidir en los errores no va a ningún sitio», concluye el secretario del SOMA.

Zapico: «los fondos tuvieron una eficacia limitada»

Para el secretario general de CC OO de Asturias, José Manuel Zapico, el fallo de los fondos mineros estuvo en «la falta de coordinación, control y complementariedad», lo que en su opinión les otorgó que hayan tenido «una eficacia limitada». El mismo ha recordado que lo que hizo la administración del Principado al llegar las partidas del plan del carbón fue sustituir con ellas los presupuestos ordinarios, con lo que los fondos dejaron de tener ese carácter complementario. Así, Zapico habla de «un balance agridulce» respecto a lo que se consiguió con ellos en las cuencas.

Manzano: «defendimos y defendemos los fondos mineros»

El secretario general de Industria de CC OO, Damián Manzano, también pone una de cal y otra de arena a los fondos mineros, sobre los que considera que existe «una leyenda negra». Manzano recuerda que en su sindicato fueron muy críticos en su día con el destino que se les dio a los fondos del plan 2006-2012, así como con el retraso que acumulaban las ejecuciones de los proyectos pese a que las administraciones estatal y regional coincidían en color político en la etapa de Zapatero. En su opinión, el fallo estuvo «en la falta de concreción de los proyectos, en la descoordinación entre administraciones y en que cada una hizo su carta a los Reyes Magos». Esto conllevo que «los fondos mineros no cumplieran para lo que se habían creado». De todos modos, Manzano apostilla que fondos mineros «son infraestructuras que utilizamos todos los días, y que si no hubiera sido por ese dinero quizá no se habrían ejecutado con presupuestos ordinarios», y coincidiendo con Alperi apunta que «hay muchas empresas que recibieron partidas de fondos mineros y ahora son estrellas en la región». Por ello, el secretario de Industria de CC OO deja claro que desde su sindicato «defendimos y defendemos los fondos mineros».

Ripa: «las infraestructuras provocaron el efecto contrario»

El secretario general de Podemos en Asturias, Daniel Ripa, es uno de los más críticos con la aplicación de los fondos mineros. Está de acuerdo en que con ellos se dotó a las comarcas mineras, en particular, y a Asturias, en general, de muchas infraestructuras. Sin embargo, el mismo se fija en el efecto que han generado y, a su entender, «muchas de esas grandes infraestructuras provocaron el efecto contrario» al que se esperaba. El también diputado en la Junta General explica que «esas excelentes conexiones han llevado a que la gente no se quede en las cuencas y hagan la vida fuera de ellas», lo que cree que ha sido el motivo de que en estos territorios se haya dado «una pérdida de comercios y de actividad económica». Así, señala que con los fondos mineros se generó «un círculo vicioso» derivado de una mala planificación que ha conllevado «más emigración de los jóvenes y más desempleo».

Jesús Sánchez: «no hay que negar lo positivo de los fondos»

«La parte más importante, que eran los proyectos de reactivación tuvieron unos resultados modestos. Los datos están ahí». Es la opinión del alcalde del concejo cabecera de la comarca del Nalón, para quien «evidentemente los fondos mineros no cumplieron la función de reindustrialización y mantenimiento de la población», que era la función que tenían cuando se concibieron. Sin embargo, aunque Jesús Sánchez es partidario de hacer «autocrítica» y de que cada uno asuma «la responsabilidad que tiene en esta historia», entiende que «no se debe hacer un derribo general de todo lo que se hizo, aunque sí reconocer los errores». El alcalde de Langreo hace referencia a que «las comunicaciones están hechas, y sino hubiera sido por los fondos quizá no las tendríamos o se hubieran realizado más tarde». Por tanto, insta a «no negar lo positivo de los fondos», a «aprender de los errores» y a «empezar a replantear las estrategias de futuro» para las comarcas mineras. Entre sus peticiones está que haya participación de instituciones y organismos que puedan aportar ideas para mejorar las cuencas, algo que según él ya se tenía que haber hecho en planes del carbón anteriores «porque faltó participación».

Anibal Vázquez: «con errores, pero las cuencas se transformaron»

El alcalde de Mieres, Anibal Vázquez (IU), es uno de los más benévolos con lo que fue la gestión de los fondos mineros. Admite que viendo el caso de la «Operación Hulla» y el desempleo de las cuencas hubo falta de control del dinero y fracaso en la reindustrialización de estos territorios. Sin embargo, el mismo incide en que «con errores, pero las cuencas se transformaron» gracias a las partidas de fondos mineros. «Seguro que se pudo hacer mejor, pero aquí tenemos la costumbre de echar las quinielas de lunes cuando se tienen que echar de viernes», ironiza el regidor mierense. Además, el mismo pone el acento en que «pese a que tengo claro el fracaso en la creación de empleo, los polígonos están llenos de empresas». Vázquez dice que «hay que seguir incentivando» porque explica que «en aquellos territorios sometidos a reconversión tienen que pasar casi 50 años para transformar el tejido productivo». Así, matiza que «en esa demanda estamos, porque cuando queremos hacemos las cosas bien».

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