La guerra de la música en las fiestas de «prau» alcanza un armisticio

Los concejos y la SGAE empiezan a firmar convenios para ofrecer descuentos del 25% en el canon a las romerías organizadas por asociaciones de vecinos. Gijón y Llanera ya han firmado acuerdos y Avilés lo hará en breve.

Carmin de la Pola
Carmin de la Pola

Oviedo

Aún quedan disonancias, pero en general las fiestas de prau tendrán más música y menos ruido este verano que en los años anteriores. La Sociedad General de Autores (SGAE) y las comisiones organizadoras de la mayoría de las romerías que tendrán lugar en los próximos meses han entrado en un periodo de distensión tras una etapa más complicada. Los gestores de los derechos de los artistas no renuncian al cobro de un solo céntimo para sus representados, pero han cambiado el enfoque de la cuestión y, en lugar de amenazar a las sociedades de festejos con litigios y acciones en los tribunales, patrocinan acuerdos con la mediación de los ayuntamientos para aplicar rebajas en su canon y dar facilidades de pago por el uso de su repertorio en las noches de fiesta. Gijón y Llanera ya han firmado los convenios que permiten el acceso a los descuentos a las asociaciones vecinales de sus territorios, Avilés lo hará en breve y Oviedo y Villaviciosa han mantenido contactos con la SGAE para interesarse por esa posibilidad. Gracias a los documentos que ya están en vigor, una veintena de comisiones vecinales logran ya una rebaja del 25% en sus facturas.

Sobre el esfuerzo que supone para los organizadores de una fiesta el pago de los derechos de autor difícilmente se va a alcanzar un acuerdo entre las sociedades de festejos y los gestores de los derechos de los autores. El canon que se aplica para que las orquestas contratadas en una romería puedan usar las canciones de los artistas representados por la SGAE es del 7% del presupuesto para las contrataciones musicales de todo el programa festivo. O, lo que es lo mismo, el precio final de las actuaciones se incrementa en ese 7%. Especialmente para las comisiones más pequeñas, las que mantienen vivos los festejos de localidades con pocos habitantes, es una carga pesada, aunque un portavoz de la SGAE defina el canon como «legítimo, justo y no tan caro». En euros contantes, esa tarifa significó en el 2016 un pago de 1.694 euros para la Sociedad de Festejos San Antonio de Cangas de Onís. «Para comprender cuánto significa, esa es aproximadamente la cantidad que nos queda de beneficio por la venta de participaciones de la Lotería de Navidad», explica su presidente, José Luis García.

Pero en Cangas de Onís, como en Pola de Siero, que tiene en El Carmín la romería con mayor tirón popular del verano en Asturias, no quieren problemas y prefieren llevar las cosas por la vía de la legalidad estricta. Sus comisiones han decidido considerar el canon como otro gasto más de los que acarrea la organización de las fiestas, de la misma manera que tienen en cuenta la contratación de los artistas, el pago de los seguros o el encargo de los bollos preñaos que reparten a sus socios. «Tenemos un buen trato con la SGAE. Y es cierto que nos dan facilidades para el pago. Si alguna vez vamos cortos de dinero, no hay problemas ni recargo para liquidar nuestra deuda al año siguiente», asegura Jenaro Soto, presidente de la Sociedad de Festejos polesa.

Para quienes disponen solo de un presupuesto mínimo y deben exprimir cada euro, ninguna oferta de los autores será buena. «Nosotros no vivimos de esto. Solo intentamos que no se pierda la tradición de las fiestas en el pueblo. Encima, traer orquestas ya nos cuesta un montón sin el canon, porque nuestra fechas son las del primer fin de semana de agosto. Es el punto más alto de la temporada, el pico de la demanda. Si las fiestas cayeran en octubre, nos costarían una tercera parte. No podemos ser legales», lamenta uno de los promotores de la romería en una pequeña aldea de Ponga.

El problema para las fiestas de los concejos más pequeños es que carecen del marco para acceder a la rebaja del 25% que ofrece la SGAE. La negociación parte de un convenio de ámbito nacional firmado negociado por los autores y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que ofrece a los ayuntamientos con más de 3.000 habitantes una tarifa fija (300 euros al año) para el uso de música gestionada por la sociedad en cualquier actividad cultural o deportiva que organicen. A partir de ese primer acuerdo, que en Asturias cubre aproximadamente a la mitad de las entidades locales (40 de las 78 cumplen el requisito de la población), la SGAE ofrece negociaciones individuales con cada ayuntamiento para hacer a las comisiones vecinales la rebaja del 25% en el canon para sus fiestas. Hay una condición previa: que los organizadores no deban atrasos y estén al corriente de los pagos por derechos de autor.

Gijón, que rubricó en noviembre del 2016 un acuerdo retroactivo para que tuviera efecto desde el 1 de enero del año pasado, fue el primer concejo asturiano en sumarse a la lista. Llanera le ha seguido, a pesar de que en internet puede encontrarse una petición activa promovida por vecinos de la localidad de Lugo para pedir la abolición del canon. Avilés será el tercero en firmar. La negociación ha concluido y las dos partes solo esperan a fijar la fecha para dar a conocer el acuerdo. Representantes de Oviedo y Villaviciosa también se han informado ya de las condiciones. «Lo que la SGAE quiere es que el repertorio de sus autores circule tanto como sea posible. Nos da ingresos, por supuesto. Pero también somos una sociedad de divulgación cultural y nos tomamos muy en serio ese papel», asegura su portavoz.

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