De los regateos entre copas a la inspección de repertorios

El cobro del canon se ha profesionalizado, pero persisten algunos malos entendidos entre los autores y los organizadores de verbenas


Oviedo

Algún veterano de las comisiones de festejos, que suma ya décadas en la organización de verbenas, recuerda tiempos más salvajes en la relación con la Sociedad General de Autores (SGAE). El canon y las tarifas oficiales eran por entonces puntos de partida para un regateo que, lubricado por el consumo de copas, rebajaba la reclamación de los autores hasta alguna cifra aceptable tanto para quien la recaudaba como para quien debía pagarla.

Aunque hace ya muchos años que ese tira y afloja acompañado de negociaciones en los bares ha desaparecido, sustituido por un cuerpo de inspectores que aplica a rajatabla las tarifas de la sociedad de gestión autorizadas por el Ministerio de Cultura, subsisten, sin embargo, algunos malos entendidos. «Nos dicen con frecuencia que cobramos dos veces, porque reclamamos tanto a los organizadores de una fiesta tanto a las orquestas que tocan en ella, pero no es cierto. Los intérpretes no tienen la obligación legal de pagar, ni incluyen nuestro canon en su cachet. Los que deben pagar son quienes organizan la fiesta. De las bandas, la SGAE solo inspecciona el repertorio para comprobar si incluyen canciones de nuestros asociados con derechos de autor», asegura el portavoz de la sociedad para Asturias y Galicia.

Las relaciones se han suavizado con respecto a la beligerancia de la última década. Las comisiones de festejos, aunque no son unánimes en este punto, aprecian en general un tono más constructivo. Y la SGAE mantiene que lo último que desea es hacer sus reclamaciones por la vía judicial.

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