Foro rechaza valorar de momento la oferta de alianza del PP para las autonómicas e IU votará sobre mantener su «identidad» en la relación con Podemos
10 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La X legislatura del parlamento asturiano, la presente, es una de las de mayor reparto en la representación de los grupos en la cámara, con seis. Quizá la próxima tenga menos pero no porque vaya a disminuir el número de partidos en la contienda electoral sino porque, a falta de dos años para la convocatoria de los próximos comicios autonómicos son varios los grupos que empiezan a plantearse estrategia de coalición. Pero no sin problemas ni resistencias entre los implicados.
La reunificación de la derecha
A comienzos de esta semana, la presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández resaltaba en la presentación de su nueva ejecutiva en un desayuno informativo con los medios de comunicación. el éxito que había tenido el acuerdo de coalición con Foro en las elecciones generales. «Salió fenomenal», y emplazó a las dos formaciones a estudiar si sería conveniente repetir un acuerdo similar para las próximas elecciones autonómicas. «La coalición es una figura posible», dijo Fernández y apostó por «coordinarse» para «hacer lo que más nos interese, que es que gobierne el centro derecha y que el PSOE y la izquierda pase a la oposición». Sin embargo, desde Foro ni siquiera llegaron a plantearse una respuesta, al menos, de forma inmediata. Fuentes del partido casquistas (que gracias a esta alianza en las generales logró un escaño en el Senado y otro en el Congreso) destacó que en este momento están centrados en la ejecución de lo negociado por su grupo en los presupuestos generales del Estado y que no tiene en el horizonte cercano ningún interés en estudiar un acuerdo de este tipo para el parlamento regional.
Ya en la negociación de la coalición para los comicios generales, Foro se cuidó de salvaguardar en sus punto la autonomía de sus agrupaciones locales para cualquier acuerdo municipal y no se trata de un asunto menor. Aún este lunes, Mercedes Fernández lamentaba que ambas formaciones del mismo espectro ideológico no hubiera sido capaces de entenderse para desalojar a los socialistas de la alcaldía de Cangas del Narcea. Además Foro gobierna la ciudad más poblada de Asturias, Gijón, habiendo mejorado sus resultados respecto a las anteriores municipales (en las que sí resultó crucial un acuerdo con el PP para lograr el gobierno municipal porque entonces el PSOE fue la fuerza más votada) y esa fortaleza local ya ha sido motivo de tensión entre ambos partidos. De hecho en las campañas electorales (tanto en diciembre como en junio) generales, la agrupación gijonesa de Foro votó por no celebrar mítines de forma conjunta y mantener distancias con el PP.
La identidad y el carbón
Tampoco será sencilla la posibilidad de que fragüe una coalición en el espectro de la izquierda de la cámara, entre Podemos e Izquierda Unida. La experiencia reciente de la alianza de Unidos Podemos en las generales ha dado frutos dispares y el balance a nivel federal o autonómico, al menos en el caso de Asturias, es más que dispar cuando no una fuente de conflicto. Alberto Garzón fue el principal impulsor y defensor de esa confluencia que en Asturias topó con no pocas resistencias. La primera la del portavoz del grupo parlamentario, Gaspar Llamazares, que siempre manifestó su oposición a un acuerdo que, en su opinión, acarreaba una disolución de IU. El acuerdo recibió el respaldo de la militancia asturiana por mayoría aunque con el menor porcentaje de apoyo en el estado. La negociación de los puestos en las listas estuvo llena de trabas y discrepancias en la víspera de la presentación de la listas ante la junta electoral. Y después de que se abrieran las urnas y se cerrara el recuento de los votos, los resultados asturianos supusieron una decepción para ambos. Unidos Podemos no sumó más votos juntos en juio de los logrados por separado entre ambas formaciones en diciembre. De cara al Congreso de Vista Alegre, Podemos Asturies, presentó un documento muy crítico con el acuerdo, en el que consideraba «un lastre» a IU y reclamó autonomía a lahora de buscar sus alianzas electorales.
Tras el verano, IU de Asturias se sumergió en su propio proceso interno de renovación de la coordinadora autonómica, en unas primarias en las que se impuso la candidatura de Ramón Argüelles, la más favorable a las tesis de Garzón en su apuesta por la confluencia, una en la que el exalcalde de Lena insistía en que debían verse involucrados muchos más actores que los morados. Pese a todo, el debate sobre el mantenimiento de la identidad de IU no sólo no se ha apagado sino que se ha encendido más con el paso de los meses y este jueves, la dirección aceptó la celebración de un referéndum sobre este asunto que se celebrará el próximo 30 de junio. Aunque Argüelles señaló que la respuesta «obvia» es que una mayoría casi unánime defendería la «identidad» de la coalición también se apresuró a destacar que esa votación no vincularía sus futuros acuerdos con otras formaciones con lo que el debate, lejos de resolverse, ha quedado desplazado en el tiempo.
El propio Garzón, que en ocasiones ha mostrado como un logro que se confundieran las iniciativas de Podemos e IU y en otras ha lamentado que ocurriera, se encuentra ahora con la grave discrepancia respecto a los planes del carbón en el seno del grupo parlamentario de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados. Si IU apuesta, con el respaldo explícito de la federación asturiana, por una nacionalización de varias explotaciones privadas con problemas, Podemos se muestra mucho más renuente, y Equo apuesta directamente por llegar a una Asturias «post carbón» en la que se abandone definitivamente la minería.
La coalición consigo mismos
En el ecuador de la legislatura, el partido socialista asturiano está aún por recobrarse de la resaca de los resultados de las primarias del partido en las que Pedro Sánchez ha recobrado la Secretaría General. De esa conflicto ha salido tocado el presidente asturiano, Javier Fernández, que fue a su vez máximo responsable de la gestora y que anunció que no optaría de nuevo a repetir mandato al frente de la Secretaría General de la FSA. Aunque las distintas familias del socialismo asturiano asumieron los resultados de las primarias y acordaron de forma casi inmediata que la delegación autonómica al congreso federal que se celebrará la próxima semana en Madrid sería proporcional a los resultados de la votación, lo cierto es que el hacha de la guerra no se ha desenterrado del todo a la espera de la batalla que tendrá que librarse en septiembre por el control de la federación asturiana.
Todos dan por hecho que habrá al menos dos candidaturas en la pugna por la dirección. Los sanchistas asturianos, fortalecidos por los resultados muy favorables de las primarias en Asturias esperan encontrar un candidato que opte a dirigir la FSA y el sector «javierista» espera también a que pase el verano para definir su estrategia. Pero en el interín, esa tensión no resuelta podría llegar a afectar a la estabilidad del propio ejecutivo asturiano. El PSOE gobierna el Principado con una minoría de 14 escaños en la Junta General que apenas cuenta con los apoyos muy eventuales de IU y una hostilidad abierta por parte de Podemos. Los grupos de la oposición no han dejado de usar los resultados de las primarias como arma arrojadiza contra la presidencia y el grupo parlamentario, también la renuncia del anterior consejero de Empleo, Francisco Blanco, el único miembro del gobierno que no había respaldado la candidatura de Susana Díaz. Javier Fernández se despidió recordando que había asumido la dirección de la FSA en un momento de enorme división pero que con el paso de los años había logrado integrar a los distintos sectores antes separados. «Tiene que ser otro el que consiga la concordia» señaló Fernández quien destacó, en todo caso, que agotaría la legislatura que no temía una situación de bicefalia. Pero la concordia, de momento, parece lejana.