¿Podría producirse en Asturias un incendio como el de Portugal?

Las condiciones climáticas no son las mismas pero sí existen «grandes y continuas» superficies forestales con pinos y eucaliptos, las especies que han empeorado la tragedia en el país luso. El fuego de El Franco en 2015 guarda alguna similitudes

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Gijón

El peor incendio de Portugal en los últimos 50 años se iniciaba el pasado sábado y, desde entonces, se ha cobrado la vida de al menos 64 personas y ha dejado más de 160 heridos. Tres son las principales claves para que incluso se esté hablando de tormenta ígnea o tormenta de fuego, que es lo que sucede cuando un incendio es tan vasto y letal que pasa a ser un fenómeno meteorológico. Primero, las altas temperaturas registradas en un terreno con unos niveles de sequedad extremos, el escenario propicio para la segunda clave: las llamadas tormentas secas, en las que el agua se evapora antes de alcanzar el suelo, por lo que la carga eléctrica con rayos impacta sobre la masa forestal. Y, tercero, una masa forestal que para colmo de males está formada por pinos y eucaliptos, que son especies pirófitas, es decir, que arden con gran facilidad.

Asturias no es precisamente ajena a los incendios y, por ello, no está de más plantearse si podría llegar a ocurrir una tragedia semejante. De mano, Miguel Garrido, secretario de la Asociación de Guardas del Medio Natural del Principado de Asturias (AGUMNPA), recuerda que los incendios por rayos en Asturias han sido prácticamente testimoniales a lo largo de la historia asturiana de los siniestros protagonizados por el fuego. «La mayoría, en torno al 80%, son intencionados». Joaquín Arce, exdirector de Política Forestal del Principado y miembro de la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza, también explica que «el problema en Asturias son los incendios intencionados que se dan sobre todo en invierno y a finales de otoño, como ha ocurrido este año» y que, además, tienen como principal motivación la generación de pastos. «Cuando se les va de las manos se queman un montón de hectáreas», recuerda. La estadística de los últimos años, en concreto, dice que en torno a 9.000 hectáreas al año. 

Incendios de cuarta generación

Las condiciones climáticas tampoco son las mismas. Garrido indica que las tormentas secas son más propias de climas mediterráneos. «Los rayos, cuando hay tormenta en Asturias, suelen venir con agua». En todo caso, coincide con Arce en que, aunque el clima ni es tan seco ni tan caluroso, podrían llegar a darse los llamados incendios de cuarta generación, de grandes dimensiones y capaces de propagarse por zonas forestales y urbanizaciones, debido a la existencia de masas forestales «grandes y continuas» de pinos y eucaliptos, las mismas que han colaborado a que el gran incendio de Portugal siga sin solución.

«En Asturias hay zonas parecidas con pirófitas en la costa, pero veo difícil que pueda pasar una tragedia semejante», indica Garrido, «aunque está el ejemplo del incendio de El Franco de diciembre de 2015, que también atravesó carreteras (incluida la Autovía del Cantábrico) y frenó cuando llegó a la costa». El 19 de diciembre de aquel año, el viento y las altas temperaturas propagaron sin freno el fuego desde El Franco a Boal, Tapia de Casariego y Castropol a lo largo de más de hectáreas, contabilizándose 10 millones de euros en pérdidas de masa forestal. 

La superficie de eucaliptos supera el limite previsto en 2060

«En toda la costa hay eucaliptos y no existe previsión de mantener unos márgenes. Se plantó sin control y, aunque es difícil, podría darse el caso de que un día se quemen», añade Garrido, que considera que depende del Gobierno del Principado realizar una ordenación adecuada para prevenir males mayores. 

También Arce considera que, aunque la situación de Asturias es muy diferente a la de Portugal, existen elementos como la presencia de esas masas forestales formadas por eucaliptos y pinos que se repiten como en el país luso. «Los llamados incendios de cuarta generación podrían darse si no se frena la expansión de esas masas peligrosas. El cambio climático además agrava la situación porque cada vez hay más sequía y extremos meteorológicos», indica, recordando que, cuando estuvo al frente de la Dirección General de Política Forestal representando a Los Verdes, puso en marcha una moratoria para impedir las nuevas plantaciones de eucaliptos en 2009. Esa moratoria se levantó en 2014 pese a que, como recuerda Arce, hace tiempo que se superó en Asturias la superficie de eucaliptos establecida como límite (casi 62.000 hectáreas) para el año 2060 en el Plan Forestal de Asturias. Es decir, que ya se ha superado la superficie de eucaliptos con más de 40 años de adelanto. 

Política forestal preventiva

«Para evitar que no se produzcan incendios como el de Portugal, o los de Galicia de 2006 (en concreto fueron casi 2.000 incendios, 37 de ellos grandes, en menos de 15 días), debería implantarse una política forestal y agrícola que no permita esas masas forestales tan peligrosas cuando hay mucho calor, mucho viento y poca humedad. Sería importante que no se autorizaran más plantaciones de eucaliptos como media de prevención», advierte Arce, 

Garrido también incide en lo importante que es la prevención de incendios. Explica que, en Portugal, con motivo de la crisis económica, en 2008, se suprimió el servicio forestal y los guardabosques pasaron a integrarse en la Guardia Nacional Republicana. «Los que trabajaban a pie de campo desaparecieron. La prevención es fundamental y tanto en Portugal como en Asturias se invierte mucho más en extinción y poco en prevención. Cuando un incendio se desboca, da igual que tengas medios porque no haces nada. Hay que incidir en los servicios de prevención», reitera, mencionando la vigilancia preventiva y el mantenimiento de pistas y cortafuegos limpios y preparados, así como puntos de agua.

¿Dónde se encuentran las principales plantaciones de eucaliptos y pinos en Asturias?

Pese a que en Asturias existe un alto porcentaje de montes públicos, al contrario que en Portugal, la mayoría de las masas forestales privadas se ubican precisamente en la costa, que es donde se encuentran las principales superficies continuas de eucaliptos. La Administración no planta eucaliptos, como recuerda Garrido, pero sí pinos. «Los eucaliptos tienen unos turnos de producción muy cortos. El crecimiento es muy rápido, de entre 12 y 15 años; se cortan y vuelven a rebrotar», explica. 

Arce añade que las mayores franjas de eucaliptos se encuentran en las alas de Asturias. Por el occidente, en el norte de Salas y Pravia, en el sur de Cudillero y en Castrillón, en donde ocupan el 90% de la superficie forestal. «Ahí sí podría pasar lo de La Caridad de 2015», indica, en referencia al incendio de El Franco que llegó a mantener cortada la Autovía del Cantábrico durante tres horas. «No puede haber monocultivo que tenga superficies grandes y continuas, no solo como medida preventiva ante los incendios, sino también por las plagas y por la biodiversidad», insiste. 

En el oriente, la sierra del Sueve es otro foco negro como bien se demostró este pasado abril, en el que el fuego volvió a campar a sus anchas en Asturias. «Ahí podrían darse incendios como el de Portugal, aunque las condiciones climáticas no son las mismas, pero podrían llegar a darse». 

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