La escolarización salva al asturiano

La alfabetización en la escuela compensa el relevo generacional. El apoyo a la oficialidad cae siete puntos respecto a la anterior encuesta


Redacción

Una de las primeras reividicaciones, uno de los primeros lemas, en la manifestaciones a favor de la lengua asturiana en los inicios de la democracia era el de «bable en les escueles» y más de cuarenta años después se ha mostrado como el más acertado, el más eficaz. Es al menos una de las conclusiones la III Encuesta Sociolingüística de Asturias (el avance porque las conclusiones detalladas se darán a conocer en noviembre) presentada este miércoles por el profesor Francisco Llera Ramo en la sede de la Academia de la Llingua Asturias (ALLA) acompañado de su nuevo presidente, Xosé Antón González Riaño.  

«Tenemos una recuperación con claroscuros», destacó el director de la encuesta quien señaló que «después de programas de alfabetización durante tres décadas la evolución ha sido clarísima y muy satisfactoria», tanto que esa escolarización ha permitido «compensar el relevo generacional» y han sido las nuevas generaciones que han vivido con normalidad la enseñanza del asturiano en la escuela las que han permitido disipar temores, o al menos, mantener un cierto equilibrio, respecto a la posibilidad de que con el avance del envejecimiento se perdieran también a los hablantes. Pero esta tercera encuesta (la anterior se publicó en 2002) también recoge pérdidas relevantes para el asturiano, especialmente en lo que atañe al apoyo a la reclamación de oficialidad.

Menos apoyo a la oficialidad

Si bien aún es mayoritario el apoyo a la oficialidad del asturiano, lo respalda el 53% de los encuestados, se ha notado un desgaste con una pérdida de siete puntos respecto al anterior estudio sociolingüístico. Hay un «acuerdo total» con la oficialidad en el 40% de los encuestados, un acuerdo «parcial» del 13%; son indiferentes el 20%; y aumenta el grupo de los que manifiestan su «desacuerdo total» (un 18%,  seis puntos más que en la anterior encuesta) junto a un 7% que declara su «desacuerdo parcial» con el reconocimiento del asturiano como lengua oficial.

A juicio de Llera Ramo, se trata de datos, en todo caso, que deben matizarse. «No le daría mucha importancia porque una parte se explica por un cierto desgaste, por la sensación después de muchos años en un grupo determinado de que se trata de algo imposible; pero por otro lado también puede ser que algunos perciban que se logran cosas, que hay avances, sin oficialidad». 

Con todo, el también director del Euskobarómetro, resaltó que la muestra pone de relieve muchos más aspectos positivos que negativos en lo que atañe a la percepción social de la supervivencia del asturiano. El 53% de los encuestados considera a la llingua un idioma «como el resto de las lenguas regionales oficiales de España». No lo hace así un 43% aunque en buena medida porque no tiene el mismo trato legal; respecto a la demanda de trato equiparable, el apoyo es casi unánime y son porcentajes que rondan el 80% los que consideran que el asturiano debería tener la misma consideración «institucional y social» que el catalán, el euskera, el gallego, el valenciano o el balear.

Hecho el balance de tres décadas de estudios sociolingüísticos, el último de ellos señala el fin, la práctica desaparición del «estigma social» de que hablar asturiano es «hablar mal». Se trata de una consideración casi residual que sólo mantiene uno de cada diez de los encuestados. Tambien mengua consuiderablemente «el sentimiento de vergüenza» por tener la sensación de no expresarse bien en castellano. 

 Del mismo modo, el apoyo a la enseñanza de asturiano en la formación reglada está consolidados, hay un «abrumador» 91% (y con un aumento de tres puntos) a favor de la presencia de la llingua en las escuelas. Un 70% declara que como asignatura optativa, y un 21% como una asignatura más; apenas un 8% (y con tres puntos menos que en el anterior estudio) afirma que el asturiano no debería enseñarse. El mismo apartado del informe recoge que alrededor de un 52% querría que el asturiano, en mayor o menor intensidad, fuese lengua vehicular de la enseñanza; aunque las preferencias por el castellano son mayoritarias. En este sentido, Llera Ramo saludó que desde la Consejería se haya propuesto una experiencia piloto de carácter voluntario en el próximo curso porque es a voluntariedad responde a la demanda social, «aquí todo se hace de forma muy lenta pero con muy buenos resultados; la forma moderada y experimental es razonable». No en vano, el autor insistió en los avances logrados respecto a la alfabetización con una medida «tan tímida» como la asignatura optativa.

Una novedad respecto al anterior estudio es la existencia del ente público de la televisión autonómica. El nuevo informe recoge que disminuye la demanda de medios de comunicación, singularmente impresos, que estén íntegramente en asturiano; aunque crece el apoyo que haya secciones fijas en asturiano en los medios. El 43% de los encuestados sigue la programación en asturiano, tanto en radio como en televisión, en la RTPA; los que lo hacen son además entregados y tiene «mucho o bastante interés»; también una mayoría (el 58%) querría que los programas en asturiano tuvieran una temática más variada, que incluyera informativos, espacios deportivos y magazines.

El presidente de la ALLA, Xosé Antón González Riaño destacó que el estudio debería seguir para guiar las políticas lingüísticas de la administración asturiana a lo largo de la próxima década y emplazó al Ejecutivo autonómico a no ir por detrás de las demandas sociales. También aludió al hecho, que recoge la encuesta, del aumento de los partidarios de las variantes locales respecto a los de una lengua normalizada (aunque siguen siendo mayoritarios), y señaló que le parecía algo normal por un cierto choque aún se da «entre los hablantes de manera natural cuando llegan a la escuela y se encuentran con el modelo estandarizado».

Son mayoría (un 49%) los que quisieran un futuro bilingüe para Asturias, que incluya tanto al castellano como al asturiano. Ha crecido el número de lo que consideran que la «lengua propia de Asturias» es el asturiano (un 36%) y también lo que afirman que es el castellano (un 29%); respecto al anterior estudio ha caído en 14 puntos el porcentaje (un 34%) que considera que ambas son lenguas propias de Asturias, una cierta «polarización», que Llera Ramo quiso concretar en las conclusiones del estudio en otoño. 

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