La administración financia el 50% de los tratamientos con fármacos en los grupos de población de alto riesgo
05 jul 2017 . Actualizado a las 20:07 h.La Consejería de Sanidad menciona el «Programa Aire Fresco» como una estrategia pionera en la lucha contra el tabaco «en un contexto en el que no existía marco legislativo al respecto» hasta la aparición de la normativa estatal con la prohibición absoluta de fumar en estos espacios y sus inmediaciones. A partir de ese momento, Sanidad plantea que «la estrategia pasa a ser la inspección del cumplimiento de la norma».
En el ámbito de la prevención del tabaquismo juvenil, la consejería apunta que se han desarrollado programas específicos, entre los que cita «Toma el Timón», en colaboración con la Consejería de Educación «para trabajar en el ámbito escolar y familiar y en la prevención del consumo de drogas». También señala dos campañas concretas, una dirigida a alumnos de IES de Llanera, de segundo y tercer curso de la ESO, bajo el título «Soy joven, soy rebelde, yo no fumo» y un proyecto en «Ujo sin humo» que, junto a la labor educativa dirigida a los más pequeños buscaba implicar a los ciudadanos con un proyecto de carácter voluntario para dejar el tabaco.
Respecto a los métodos de deshabituación, Sanidad destaca tres niveles: la intervención o consejo breve que realiza a través de los médicos de atención primaria; la intervención intensiva con programas programas individuales o de grupo en los centros de salud; y la especializada en la que la población de alto riesgo --pacientes con problemas severos derivados del urso del tabaco, mujeres embarazadas, lactantes o enfermos mentales-- en los que los programas se refuerzan con tratamiento farmacológico, que la Consejería financia al 50%, quedando la otra mitad a cargo del paciente.