La Asturias submarina del deshielo polar

Un simulación permite conocer cómo quedaría el litoral en el caso de que se derritieran por completo los casquetes del Ártico y el Antártico


Redacción

De la gravedad de las consecuencias del cambio climático ha dado buena cuenta esta semana la noticia del desprendimiento de un iceberg en la Antártida.Se trata de un enorme, gigantesco, bloque de hielo de 175 kilómetros de largo, con un volumen estimado de mil millones de toneladas y una superficie de casi 6.000 kilómetros cuadrados que se separó el martes del mar helado conocido como la plataforma Larsen C, situado en el borde oriental de la península antártica. La deriva del enorme iceberg tendrá consecuencias en las corrientes que afectan al continente del polo sur y un litoral que quedará más expuesto a la erosión y el deshielo del mar, con implicaciones a largo plazo pero considerables. 

Han sido varias las comparaciones que se han hecho para tratar de hacer más comprensible el tamaño de el iceberg, equiparándolo al de la comunidad de La Rioja, un bloque que no cabría si intentara atravesar el estrecho de Gibraltar, más grande que las islas Canarias; sobre Asturias este iceberg ocuparía buena parte del territorio del Principado. Pero ¿qué ocurriría se de derritiera todo, absolutamente todo, el hielo de ambos polo, al norte y al sur, en el Ártico y el Antártico? La elavación del nivel del mar tendría consecuencias catastróficas en todas las regiones marítimas, Asturias una de ellas a pesar de que las montañas están al borde mismo de la costa. Esta simulación permite contemplar con todo detalle el desarrollo de esta hipótesis, por otro lado (y de momento afortunadamente) muy poco verosímil. 

Buena parte de Gijón se hundiría en el caso de que el deshielo de los polos fuera absoluto, el mapa dejaría a Cimadevilla como isla, con un Elogio del Horizonte en 360 grados porque estaría rodeado de agua. Habría una nueva playa en Somió, a salvo de la inundación y desde El Llano se podría contemplar un estadio del Molinón sumergido por las olas.

El agua llegaría también hasta Oviedo, aunque correría mejor suerte. El agua inundaría el barrios de Ventanielles  y la extensión de la autopista aunque se salvaría a duras penas la iglesia prerrománica de Santuyano. La catedral estaría al borde del agua, como la zona más alta de la ciudad y la avenida del mar tendría un nombre más que literal.

El mar podría devorar por completo a Avilés, a San Juan de Nieva, hasta conectar con Trasona ya todo mucho más que un embalse. La ciudad se convertiría en una enorme ría en las que las cotas más altas de su orografía serían las únicas que quedarían como tierra firme.

Otro tanto sucedería con la ría de Villaviciosa que se comería a la villa en su conjunto y buena parte de la comarca. Fisgando en el mapa y ampliando al límite el zoom se puede apreciar como la mayoría de las localidades del litoral asturiano sufrirían efectos devastadores y las salidas del Nalón y el Navia hacia al mar permitiría que lenguas de agua se adentraran muchísimos kilómetros en el interior. No es algo que vaya a pasar mañana, ni tampoco pasado mañana. Aunque lo cierto es que sólo hace tres días que se ha desprendido un iceberg del polo sur con una extensión suficiente para unir la distancia que hoy separa la costa de Valencia de Mallorca.

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