Las Punta Cana asturianas

En el Principado se encuentran playas capaces de competir con el exotismo del caribe


Redacción

El paraíso natural asturiano poco tiene que envidiar al exotismo del caribe. En sus tierras se esconden playas de arena blanca donde la montaña y el mar se vuelven indisolubles, dando lugar a parajes tan espectaculares que cuesta creer que no haya que coger un avión para disfrutarlos.

Playa del Silencio (Cudillero)

En el occidente de Asturias, en Cudillero, se encuentra una playa donde la calma se mueve junto al mar: la Playa del Silencio. Al estar protegida por acantilados e islotes de diferentes tamaños, la fuerza del mar Cantábrico se convierte en un arrullo, en un canto para los que llegan aquí. Para acceder a la Playa del Silencio hay que caminar unos 500 metros a pie por un paraje casi virgen que conserva la belleza de la naturaleza en su esplendor.

Playa de Torimbia (Llanes)

Esta playa de arena dorada, situada al oeste de Toranda, está resguardada por acantilados verticales. Torimbia es un extenso arenal, de acceso peatonal, que no ha perdido atractivo con el paso de los años. El descenso a la playa se puede realizar por dos caminos: una pista habilitada, que desemboca en la parte oeste del arenal; o por senderos rústicos que terminan en la zona más oriental.

Playa de Barayo (Valdés)

En la Reserva Natural de Barayo se encuentra esta playa de arena oscura formada por dunas y marismas, situada en el tramo final del río con el que comparte nombre. La playa está compuesta por dos lenguas de arena: una que cubre el frente de la costa y otra que sirve de ribera a las aguas dulces. Su acceso es peatonal y para llegar hay que atravesar una pista forestal o descender por unas escaleras naturales enclavadas en el acantilado.

Playón de Bayas (Soto del Barco)

De arenas doradas y oscuras y fuerte oleaje. Así es el playón de Bayas, también conocido como el Sablón. Esta bella playa se une con el arenal de Los Quebrantos formando una orilla de más de 3 kilómetros. Su longitud la convierten en el lugar ideal para dar largos paseos y olvidarse de la rutina para adentrarse en un paraíso salvaje.

Playa de El Reguero (Castrillón)

A cinco minutos de los núcleos turísticos se encuentra esta zona protegida y escondida. Un lugar tranquilo con apenas visitantes que facilitan la conservación de una belleza paisajística pura. Acceder a esta playa no es sencillo. Hay que ir a pie, a través del pueblo de Bayas o de la Playa de Munielles. Pero el camino valdrá la pena con tal de acabar en este remanso de tranquilidad virgen.

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