El Palacio de Libardón, rélax en plena sierra del Sueve

Este hotel del siglo XVII, edificado sobre una antigua quintana asturiana, ofrece paz y relajación a sus visitantes


Redacción
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Al oriente del Principado, en un valle coronado por la sierra del Sueve, un pequeño hotel del siglo XVII edificado sobre una antigua quintana asturiana que destaca por su acogedor encanto. Se trata del Palacio de Libardón, un hotel «abierto a todo tipo de clientes» que cuenta con 16 habitaciones de todo tipo porque «nos visitan matrimonios con hijos, parejas, grupos de amigos… todo tipo de visitantes, dependiendo un poco de la temporada», comenta Sandra Cuestas, su regente. Los servicios básicos que incluye son cóctel, cena, alojamiento y desayuno.

En cuanto al equipamento, el Palacio de Libardón cuenta con biblioteca, bar nocturno, cafetería de uso exclusivo para clientes, sala de juegos, extensos jardines de 5.000 metros cuadrados y capilla. Cuestas cuenta que «hay un edificio principal y luego las antiguas casas de caseros, que hemos convertido en habitaciones familiares para que los niños puedan acceder al patio». Además, el Palacio de Libardón cuenta con caballerizas, donde se puede ver la crianza de los animales.

«La decoración responde al espíritu del hotel», continúa la regente. El mobiliario es de estilo colonial pero con un toque de simple, ya que «no nos hemos querido meter a decoradores, solo hemos aportado nuestra propia vida y experiencias. Hay muchos detalles que recuerdan a México, de donde nosotros venimos». Las habitaciones son todas exteriores y con cuarto de baño completo, aunque la peculiaridad es que en ninguna hay televisión, ya que «es un sitio tremendamente tranquilo donde la gente viene a escuchar el silencio, leer y estar con la familia. Para nosotros es un toque de distinción».

El entorno que rodea al Palacio de Libardón también es único. El hotel, que se encuentra en la sierra de Sueve, tiene a tan solo nueve kilómetros la villa de Colunga, y algo más lejos el pueblo de Lastres, patrimonio histórico artístico. Además también se puede visitar el espectacular Museo del Jurásico, junto a una gran variedad de playas a lo largo de toda la costa. Cuestas explica que «la cercanía con la autovía nos facilita mucho los transportes, la gente puede conocer fácilmente la zona centro-oriental de Asturias».

Por último, el Palacio de Libardón organiza las noches temáticas mexicanas, que son «el baluarte que nos distingue y que tiene más éxito». Pero hay más. Este hotel también gestiona a través de convenios con empresas una serie de actividades de turismo activo, entre las que se encuentran el Descenso del Sella, espeleología, descenso de cañones y caza mayor y menor, aprovechando la especial ubicación del Palacio de Libardón en la sierra del Suave. Una experiencia única que merece la pena disfrutar en este encantador hotel del oriente asturiano.

Para más información: wwww.turismoasturias.es

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