Llamazares, en un mitin junto a Daniel Ripa y Alberto Garzón, en Gijón

IU y Llamazares ponen nuevas reglas a su relación

La dirección acepta las explicaciones del portavoz sobre la transformación de Actúa en partido político. Dedicen mejorar los cauces de comunicación y separar roles


Redacción

Aún resta por ver si es una tregua o una paz más estable. Pero Gaspar Llamazares y la dirección de Izquierda Unida (IU) de Asturias se han sentado a la mesa, han hablado de la transformación en partido de la plataforma Actúa -auspiciada por Llamazares junto con el juez Baltasar Garzón- y han establecido «un marco de relación». Esas normas del juego con las que todos deben sentirse cómodos consisten, básicamente, en mejorar la comunicación, trabajar la coordinación día a día y en que el propio Llamazares diferencia sus papeles de portavoz en la Junta General y responsable de Izquierda Abierta, para evitar todo tipo de suspicacias. Ambas partes reconocen que se ha llegado «a un punto de equilibrio» en el que podrán seguir trabajando.

Esta entendimiento «entre viejos conocidos», tal y como se han referido unos y otros, llega después de una semana cargada de tensión. La noticia de que Actúa se había transformado en un partido político cayó como una losa sobre la coalición en Asturias. Su portavoz en la Junta General era uno de los máximos valedores de los que lo que hasta ahora era una plataforma que trataba de aglutinar a la izquierda. 24 horas después el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, decía que estaba al corriente de este movimiento, ya que el propio Gaspar Llamazares se lo había comunicado. Si esto parecía extraño ya de por sí, más sospechoso parecía cuando ni el coordinador en Asturias, Ramón Argüelles, ni el federal, Alberto Garzón, sabían nada. Todos estos alicientes sirvieron para que un grupo de afiliados comenzara a moverse y a pedir la cabeza del portavoz en forma de expediente disciplinario. La dirección regional, mientras tanto, llamaba a la calma. Querían hablar cara a cara antes de tomar ninguna medida. Ese encuentro se produjo a primera hora el viernes.

Tras las reunión, el que habló fue Llamazares, el único que no había abierto la boca todavía -aunque en redes sociales se había despachado- y al que todas las miradas apuntaban. Lanzó tres mensajes que contentaron a todos. El primero era que su compromiso con IU «no tenía fecha de caducidad». El segundo, que confía «en el proyecto de IU y en la estrategia en Asturias, basada en la colaboración con Podemos para hacer girar al gobierno de Javier Fernández hacia la izquierda». Con el último negó que hubiera informado de la inscripción de Actúa a Pedro Sánchez y no a los dirigentes de su partido. Sí tomó un café con Sánchez y sí hablaron de la plataforma. Pero fue en junio y antes de que se decidiera la inscripción en partido.

Esta versión le ha servido a la dirección regional que quiere pasar página con rapidez, centrarse en la negociación con Podemos para firmar un pacto de izquierdas y lanzar un mensaje de tranquilidad a las bases y los votantes. Fuentes del partido no creen que lo que ha sucedido sea, en sentido estricto, una crisis. Más bien hablan de malos entendidos, de la obligación de separar papeles, de mejorar esa comunicación. «Todo el mundo habló. Todo el mundo se desahogó. Ahora toca uncir y trabajar», señala la coalición, que también ve la mano socialista detrás de «algunas filtraciones interesadas». 

La próxima semana, con puente de por medio, podría producirse la primera reunión técnica de negociación con Podemos, después de que la polémica de estos días obligara a aplazar una convocatoria. Sobre la mesa ya hay dos propuesta de IU, una sobre el salario social y una segunda sobre pobreza energética. Llamazares ha refrendado esta estrategia negociadora, así que por este flanco no parece que vayan a abrirse inesperadas fisuras.

 

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