¿Puede la fecundación in vitro paliar el invierno demográfico en Asturias?

Izquierda Unida propone ampliar las ayudas públicas en reproducción asistida a las parejas que ya tienen un hijo anterior


Redacción

¿Podría aumentar las ayudas publicas a la reproducción asistida paliar, si quiera en parte, el problema de la caída demográfica en Asturias? La caída de la natalidad en la comunidad es una de las más severas del país y se explica no por uno sino por varios factores por lo que exige una respuesta con un gran número de medidas. Una de ellas podría ser flexibilizar los criterios para optar a la financiación publica de programas de fecundación in vitro que, en la actualidad, están restringidas para las personas que ya tienen un hijo. Así lo ha planteado el portavoz de IU en  la Junta General, Gaspar Llamazares, en una pregunta parlamentaria en la que cuestiona al gobierno asturiano sobre su disposición a ampliar estos criterios como una posible propuesta «en relación a la difícil situación de las tasas de natalidad en Asturias».

En su respuesta, el Ejecutivo autonómico señala que no contempla «en este momento la ampliación de los criterios de inclusión», si bien señala que en la actualidad, pese a que no se permite acceder a las ayudas a las personas con un hijo anterior sí se están dado cabida a casos de parejas «sin ningún hijo común, previo y sano». Además apunta que, en todo caso, Asturias junto a otras comunidades sí han instado al Estado ha modificar la cartera básica común de este servicio para para incluir a «las mujeres solas y las parejas de lesbianas». En el año 2013 el Tribunal Superior de Justicia de Asturias falló a favor de una pareja de lesbianas que había sido relegada en las listas de espera porque los criterios del servicio se ceñían exclusivamente a personas con problemas de esterilidad.

Sin embargo, a juicio de Llamazares, el Gobierno asturiano se escuda en la legislación estatal sin considerar el margen de maniobra con el que podría contar en sus competencias autonómicas, «la legislación estatal habla de unos mínimos básicos y en las comunidades, en función de sus circunstancias, y Asturias las tiene particulares en este caso, las puede flexibilizar»; el portavoz de IU añadió además que Asturias ya mantuvo un criterio propio frente al Ejecutivo central en el momento en que se quiso limitar el acceso de los inmigrantes a la sanidad pública y apeló a hacer lo mismo ahora respecto a la reproducción asistida.

Si bien la coalición no han planteado una propuesta formal de reforma, no descarta hacerlo a medio plazo. «No compartimos esta interpretación restrictiva, porque además acudir a programas privados puede ser prohibitivo para determinados sectores sociales», señaló Llamazares, quien apuntó que «me pregunto si el sistema público, teniendo en cuenta la situación demográfica del país se da por satisfecho con realizar la fecundación de un solo hijo, y en el caso de que exista la voluntad de más de uno si el sistema publico no podría llegar a financiarlo. Al menos que se abra esa reflexión, a menos tomar en consideración que el límite sea el índice de reposición de la familia, en torno a dos hijos, para mantener estabilizada a la población».

¿Podrían servir realmente las ayudas, una ampliación de los criterios de inclusión, en los programas de fecundación in vitro para paliar la caída demográfica? A juicio del ginecólogo Pedro de la Fuente, de la clínica Cefiva, no bastarían por sí solos pero sí es partidario de que «la administración ayude a las parejas a costearse los tratamientos, con ayudas quizá para parte de los medicamentos o de algún otro tipo. Esa gente merece al menos que se les oiga, una ayuda para personas que tienen un deseo grande de tener un hijo».

De la Fuente destacó que en los últimos 30 años, con los datos conocidos por estudios realizados por su clínica, la tasa de esterilidad en Asturias no ha variado y oscila entre el 9,5% y el 10% de la población. Tampoco ha crecido ni menguado, así, la demanda de los servicios de fecundación in vitro en el centro privado; la lista de espera en el sistema público puede prolongarse más allá de un año.

30 años de cambios 

En el debate de fondo está la cuestión de si los tratamientos deben restristingirse exclusivamente a personas con problemas de esterilidad o si deben ampliarse a quienes otros colectivos. En este sentido, Pedro de la Fuente destacó que en las últimas tres décadas el perfil de las personas que acude a estos programas ha variado a medidas que se producían profundos cambios sociales. De hecho, en un inicio, «en la consulta en el hospital el cartel hablaba de esterilidad matrimonial, porque sólo acudían matrimonios». Con el paso del tiempo todo fue cambiando, primero con la ley del divorcio «cuando empezaron a llegar parejas, nuevas parejas en las que había una gran diferencia de edad entre el varón y la mujer, a menudo de origen extranjero». Más tarde, con la llegada de la ley de parejas de hecho «se empezó a apreciar un cambio relacionado con la orientación sexual, nos llegaba a la consulta una mujer sola acompañada de una amiga. Fueron personas muy valientes que tuvieron que afrontrar un doble prejucio, uno por su orientación sexual y otro porque todavía estaba mal considerado ser madre soltera».

En la actualidad el perfil del demandante es tan variado que haría mucho más complicado realizar un estudio sobre el de la esterilidad en Asturias como el que la clínica realizó 30 años atras. «Entonces apenas nos bastaba con acudir al registro de matrimonio, hoy no todas las relaciones ni hijos están en parejas casadas y hay familias monoparentales, ya es normal ver en las consultas también a parejas de mujeres y ya no le extraña a nadie».

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