¡Vamos al bingo!

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

El juego se encuentra estancado en Asturias, donde de los doce establecimientos que llegaron a convivir solo operan seis

25 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El juego del bingo ha sido un referente de la diversión y entretenimiento en Asturias desde el año 1979, fecha de su legalización en España. Es un juego eminentemente social al que sueles acudir en compañía de familiares o amigos, a entretenerte un rato sin mayores complicaciones. En Asturias llegaron a convivir hasta 12 establecimientos del juego del bingo y actualmente operan 6 salas, un 50% de las existentes en otros tiempos.

¿Pero qué le pasa al juego del bingo?

El bingo no ha sabido o podido evolucionar con los gustos y hábitos de la población. Concretamente en Asturias, la Administración no ha tenido sensibilidad con un sector que ocupa a más de 500 personas y que aporta unos ingresos a las arcas públicas asturianas del orden de 6,5 millones de euros anuales.

Todas las comunidades autónomas adyacentes están a la vanguardia en cuanto a modalidades de juego del bingo: diferentes modalidades de premios, formato de los cartones y, por supuesto, fiscalidad racional. Los poderes públicos de estas comunidades han sabido corregir el exceso de presión fiscal que sufría el sector del bingo y adaptarlo a la realidad económica y social de sus territorios. La oferta de juego se ha incrementado exponencialmente con las nuevas tecnologías, el juego online y las apuestas, entre otros. Todo ello contribuye, a la vez que un cambio generacional, a que la población diversifique su ocio.

En Asturias son más de ocho años los que los empresarios asturianos han estado reclamando a la administración medidas dinamizadoras y paliativas que ayuden al sector. El Principado es la comunidad autónoma que soporta mayor carga impositiva. El 56,7% sobre los ingresos operativos de las compañías se ingresan en concepto de Tasa Fiscal e Impuesto sobre premios al fisco asturiano. La media de fiscalidad del sector a nivel nacional está en un 38% de los ingresos. El diferencial es brutal y la presión fiscal en Asturias origina la inviabilidad y estrangulamiento de una actividad económica como es el bingo.

Fruto de lo anterior, el juego del bingo en Asturias es el que menos premios devuelve a sus jugadores (60,3% en Asturias, media nacional 70%), y la que menos modalidades del juego dispone. Todas estas variables son las que originan que el bingo haya perdido en 10 años el 60% de sus ventas, pasando de facturar 62 millones de euros anuales a 25 millones actualmente.

Además de ello, la Administración autonómica con el bingo mantiene un corset en el desarrollo del juego que lejos de ser una actividad libre es una actividad estancada. El empresario, debido a estas rigideces no ha podido dar a los clientes el producto que demandaban. Toda esta situación debiera hacer reflexionar a la administración, pues el agravio comparativo con los territorios vecinos hace que a los clientes asturianos les apetezca más ir a «cantar bingo» a León o a Cantabria, que hacerlo en cualquier sala de Asturias.

Es importante que la Administración analice lo que está sucediendo a este sector y, por derecho comparado, observe lo que se hace en otras comunidades autónomas porque, lógicamente, los números no fallan.