¿Es Asturias una comunidad redistributiva con los recursos públicos?

Un informe del Instituto de Estudios Fiscales analiza el efecto de las políticas contra la desigualdad en las comundidades autónomas


Redacción

¿Es Asturias una comunidad redistributiva de los recursos públicos? ¿en qué grado las comunidades autónomas contribuyen a paliar la desigualdad? Son preguntas a las que ha tratado de dar respuesta un estudio elaborado por los economistas Nuria Badenes y José María Buenaventura y que ha sido publicado por el Instituto de Estudios Fiscales, del Ministerio de Hacienda. De este informe se desprende que, a grandes rasgos, las comunidades autónomas sí funcionan como administraciones redistributivas aunque con una gran disparidad de resultados que se explica, según destacan los autores, de la situación de desigualdad de partida de los habitantes de cada uno de los territorios.

El informe distingue entre tres tipos de políticas: las prestaciones monetarias (por ejemplo jubilaciones, gasto social y desempleo), las prestaciones no monetarias (particularmente el gasto en sanidad y educación) y, por último, la distribución gracias a los impuestos. 

En el caso de las primeras, Asturias aparece una situación intermedia. Los autores toman como primera referencia la renta inicial de los individuos en relación al resto, como una de las condiciones primordiales para evaluar la desigualdad. Con estos datos se extrae una media para el conjunto de las comunidades del Índice de Gini de 0,373. En este índice se toman el 0 como medida de igualad perfecta y el como el ejemplo de nula distribución, con un solo individuo poseyendo toda la renta.

De este modo, y para iniciar el estudio, los economistas señalan que es Cantabria (con un 0,302) la comunidad más igualitaria en sus resultados de partida, frente Cataluña, la que menos (con 0,375). En el caso de Asturias, el Principado aparece como una comunidad más igualitaria que la media (tiene un valor de 0,358). A partir de esas cifras los autores del informe evaluan los resultados de la distribución de las prestaciones no monetarias, fundamentalmente el gasto en educación y sanidad para situar a Asturias, de nuevo, en una posición intermedia, también más igualitaria que la media (el conjunto de las comunidades marca un 0,057 y Asturias un 0,054). En esta tabla,los resultados más extremos son los de Madrid y Extremadura.

Según destacan los autores, el efecto conjunto de todas estas políticas públicas es trascental. Entre todas ellas destacan las iniciativas de ingreso y gasto que se han tomado como referencia en el estudio y que reducen la desigualdad inicial en un 39%. La de mayor relevancia es la política sanitaria (14,6%), seguida del efecto del gasto en educación (11,3%) y del pago del IRPF dado su carácter progresivo (paga más quien tiene mayor renta), que contribuye con un 11%. El resto de políticas representa un peso inferior al 10%, y en el caso de las cotizaciones sociales, muestran una capacidad redistributiva del 4,6%.

Por último, y respecto al efecto de los impuestos, los autores señalan que en algunas comunidades se consigue el efecto opuesto a la distribución, en aquellos casos en los que tiene un mayor peso en el reparto tributario los impuestos indirectos (que gravan por igual independientemente de la renta) que los directos (que son progresivos). Así, el informe señala que «la política tributaria es la única en la que aparecen CCAA en las que el efecto de la política resulta regresivo, concretamente Andalucía, Illes Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura y Región de Murcia. Ello es resultado del mayor peso del efecto de la imposición indirecta (regresiva) sobre la directa (progresiva)».

En esta tabla, Asturias aparece en una buena situación. De hecho, antes de establecer otros indicadores correctores, y respecto al efecto que tienen los impuestos en el índice de Gini de la comunidad, el Principado aparece entre los territorios con un valor más destacado, el más alto de hecho. Así, si la media del conjunto de las comunidades es de 0,02, en Asturias aumenta hasta el 0,08. Esos valores positivos apunta al efecto progresivo de los impuestos, por el contrario es negativo (regresivo) en los casos de Andalucía, Baleares, Castilla La Mancha, Extremadura y Murcia. 

A modo de conclusión, los economistas apuntan que «para todas las CCAA, el efecto redistributivo logrado a través de las políticas de gasto e ingreso es muy potente», si bien «no necesariamente la capacidad de redistribución se da en mayor medida allí donde la desigualdad de partida era mayor. Tal y como hemos indicado, dichas variaciones se deben fundamentalmente a las diferencias económicas existentes en cada región, fundamentalmente vienen determinadas por el nivel de desempleo, la edad de la población y el nivel de renta de cada región».

Además, resaltan que no han incluido expresamente el impuesto de patrimonio en el estudio pero apuntan una posible conclusión a la hora de señalar que «se evidencia una gran concentración del patrimonio en los dos últimos quintiles de renta» en el conjunto del Estado y que el «diseño progresivo del impuesto hace que concurran las circunstancias de progresividad en el diseño y en la aplicación, por lo que la capacidad de este impuesto, si bien de manera ciertamente limitada, habría contribuido a reforzar las conclusiones del poder redistributivo de la política tributaria en su conjunto». 

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