La Casona de los Valles ofrece un trato personal para cuidar a sus clientes como no lo hacen en un hotel
12 sep 2017 . Actualizado a las 12:35 h.
Corrían los años 90 cuando Paulino Vera y Mª Ángeles Guerri dejaron Madrid para instalarse en el pequeño concejo de Onís sin la idea premeditada de montar un negocio rural. Guerri cuenta que, por aquel entonces, «conocimos Asturias por ir en dirección opuesta a donde siempre íbamos. Vivíamos en Madrid, acabamos en esta zona por casualidad y nos enamoró de tal manera que tres años después dejamos nuestros respectivos trabajos en Madrid, compramos la casona y vinimos con nuestros dos hijos a Asturias. Así de locos fuimos».
Por esos años la demanda del turismo rural estaba en auge, pero La Casona de los Valles aún no era el alojamiento turístico que es hoy. «La gente nos pedía por favor que les permitiéramos alojarse, que no encontraban ningún sitio, que venían con niños, etc.», comenta Guerri, «y empezamos a dar alojamiento para hacer un favor y al final decidimos convertirlo en un negocio rural real».
La Casona de los Valles cuenta con cuatro habitaciones cuyos nombres se corresponden con seres de la mitología asturiana, con el fin de involucrar a los clientes con la cultura del Principado. Así, se encuentran las habitaciones Nuberu, Bruxa, Trasgu y Xana. Todas ellas se caracterizan por su amplitud y el cuidando de la decoración rústica y tradicional de la casa.
El concejo de Onís no se caracteriza por ser especialmente grande, lo que concede una ventaja a este alojamiento rural. «En los concejos colindantes hay casonas estupendas y preciosas pero en Onís es la nuestra», sostiene Guerri. «La hemos restaurado con mucho mimo y hemos puesto todo nuestro interés en dejarla como estaba en el siglo XVIII, que es cuando se construyó».
¿Su punto diferencial? Una calidad excelsa. Así lo afirma Guerri: «ofrecemos la máxima categoría de Casas de Aldea y somos el único alojamiento de Onís que tiene tal marca de calidad». Eso se mimetiza con una ubicación realmente fantástica pues «es una zona tranquila que recibe todo el sol de Asturias (cuando lo hay, que sí que lo hay), lo que hace de nuestro alojamiento algo especial. Además, en cuanto a calidad es lo mejor que puedes encontrar en el concejo».
Los clientes que llegan a La Casona de Los Valles varían a menudo. «Tanto llegan familias, que como tenemos un gran jardín y zonas de juegos para los niños suelen repetir bastante; como parejas, que buscan un sitio que no esté lleno de gente», cuenta Guerri. Asimismo, con la globalización actual son habituales los clientes extranjeros de habla inglesa que se encuentran con una gran ventaja: el idioma. «Yo soy bilingüe», comenta Guerri, «y eso les agrada, pues si quieren ponerse a hablar largo y tendido tienen con quien hacerlo».
Tanto Vera como Guerri tienen claro lo que vienen haciendo desde hace más de 20 años: darle al cliente lo que no va a encontrar en un hotel de 5 estrellas. «Un hotel es algo bastante impersonal» sostiene Guerri, «tú eres el número de habitación que tienes y ya está. Nosotros aquí, teniendo cuatro habitaciones, podemos hacer que desde que el cliente entre por la puerta sea su nombre. Les damos una atención especial y familiar».
Y todos estos años (y los que les quedan) les han dado la experiencia de adaptarse a las necesidades del huésped. De este modo, «si busca tranquilidad o que nadie le dé los buenos días o si prefiere contarte cómo lo ha pasado, aquí estamos. Le damos exactamente lo que él espera, de una forma cercana, sin aglomeraciones y sin números», argumenta Guerri. Porque el La Casona de los Valles las personas son personas «y eso les hace sentir especiales. Cuando le dedicas a una persona tu tiempo, que es lo más valioso que todos tenemos, ellos lo agradecen mucho y eso es lo que nuestros clientes, sobre todo, valoran».