Un experto aboga por garantizar pasos en autovías o embalses para afianzar la recuperación del plantígrado
10 sep 2017 . Actualizado a las 19:02 h.El profesor de Geografía Física de la Universidad de Cantabria (UC) Juan Carlos García Codrón considera que, una vez que la recuperación del oso pardo cantábrico «es ya una realidad palpable», ahora es necesario establecer corredores en la Cordillera Cantábrica para que estos animales se muevan libremente.
García Codrón, que dirige este fin de semana el curso de verano de la UC sobre «El hábitat del oso pardo cantábrico: Fronteras y corredores», ha explicado que la recuperación continua que se está produciendo de esta especie implica que el territorio que ocupan sus miembro «va aumentando».
Por ello, ha opinado que es el momento de afrontar las dificultades que se encuentra el animal en esta expansión, especialmente cuando comienzan a «reocupar lugares de los que habían desaparecido hace décadas», según ha informado la UC en un comunicado.
García Codrón ha recordado que durante el tiempo que los osos no han ocupado su territorio se han creado en esas zonas grandes infraestructuras, como embalses, autopistas o vías de tren de altas prestaciones que «se han convertido en obstáculos de carácter lineal que se interponen en el posible trasiego de los animales».
«Cuando se hicieron esas grandes infraestructuras no había ni la sensibilidad ni la legislación que existe en la actualidad y no se contó con la posibilidad de crear pasos de fauna, por ejemplo, para ellos», ha argumentado.
Este experto ha aclarado que para esos pasos se tienen que aplicar técnicas que resultar «lo menos disuasorias posibles» para los animales y lograr así la «conectividad», es decir, que las áreas habitadas por osos puedan estar conectadas entre sí.
«A través de estos pasos o de estas facilidades que se quieren conseguir el objetivo final es crear corredores, conectar las distintas piezas de este mosaico para que los animales puedan desplazarse de un lugar a otro. De este modo, se favorece la expansión de la especia y no se limita la consanguinidad», ha resumido García Codrón.
El profesor de la UC ha abogado, en ese sentido, por «conciliar» la presencia humana con la del animal, anteponiendo los intereses humanos, por supuesto, pero buscando cómo pueden cohabitar ambos, y ha asegurado que «el oso se acomoda aceptablemente a la presencia humana a condición de que le dejen».