La agrupación gijonesa se sumó, en un clima de distanciamiento que prefigura un difícil Congreso Regional, al suspenso a Javier Fernández en todos los grandes concejos, salvo Avilés
22 sep 2017 . Actualizado a las 08:53 h.No hay retórica en la frase; la cita es casi literal y reproduce lo que comentaban anoche, ya en la calle o en los bares de los alrededores de La Argandona, algunos de los asistentes a la asamblea en la que los socialistas gijoneses sellaron un fin de época: algunos -y no precisamente afiliados anónimos- se plantean «no volver» a la Casa del Pueblo de Gijón. Paradójicamente, han dejado de sentirse en casa en ella. La retórica de la reunificación que es ya discurso oficial en la Federación Socialista Asturiana de la «era Barbón» suena de momento a eso. Retórica. O como mucho, buenas intenciones.
Gijón sumó el peso de toda su abultada militancia a la constelación de grandes concejos donde se ha rechazado la última etapa de la gestión de la Ejecutiva regional presidida por Javier Fernández: Oviedo, Mieres, Langreo y San Martín del Rey Aurelio- de las que solo se desmarcaron ayer Avilés, Corvera, Llanes y aquellos concejos donde el nuevo secretario general, Adrián Barbón es hegemónico: Lena, Sobrescobio, Morcín y el suyo propio, Laviana. Un dato aparentemente chocante que los corrillos de La Argandona intentaban desentrañar anoche, con más malicia cuanto más cercanos a la candidatura de Pérez.
En Gijón salieron adelante las listas para el Congreso Regional conforme a lo pactado, pero las votaciones contra la gestión de la Ejecutiva de Javier Fernández, el Comité Autonómico y el Comité de Ética dolieron como vinagre en la herida de los partidarios de un José María Pérez que, visiblemente adelgazado tras una dura campaña y una derrota aún más dura, dio la cara por Javier Fernández y su Ejectuva y salió a escuchar cuerpo a cuerpo lo que ya había recibido a través de los votos. Como excandidato, como presidente de la gestora local y también como miembro de la criticada Ejecutiva saliente.
El recuento final no ha dejado lugar a dudas: 130 votos en contra, frente a los 67 a favor y 10 abstenciones. Del mismo modo, se rechazaron con posterioridad los informes de gestión del Comité Autonómico -con 103 votos en contra, 53 a favor y 33 abstenciones- y el de la Comisión Ética, con una proporción aproximadamente similar entre respaldos y rechazos: 104 votos en contra, 59 a favor y 18 abstenciones.
Pero de lo que más dolía anoche en el sector derrotado el domingo eran otras dos heridas. Una, orgánica: los modos de un debate interno que fue muy áspero en algún momento de la asamblea («El PSOE se ha vuelto un partido donde no se puede opinar», dejó caer alguien al final). Otra, táctica: el festín que puede empezar mañana mismo a darse la oposición asturiana ante un presidente autonómico al que su propio partido le reprocha su gestión interna. Y eso pasado el horizonte de una legislatura.
El pecado casi bíblico de Javier Fernández, a juzgar por los críticos, se llama octubre. Octubre de 2016. El argumento que se utilizó por la parte de los críticos reconvertidos ya en oficiales remitió en varias ocasiones a la jornada casi apocalíptica en que Ferraz despachó a Pedro Sánchez, medio año después resucitado en alas de la militancia. Esa afrenta interna de la última etapa del javierismo puede más ahora mismo que cualquier tacticismo, y así brotó en las intervenciones de los afiliados a la nueva FSA. Si Javier Fernández -el hombre que consiguió entablillar las fracturas del partido hace 17 años, asumió la responsabilidad de esa decisión- lo que procede es reprochárselo en nombre de la credibilidad de un nuevo PSOE, argumentaron quienes rechazaron su gestión por un claro 2 a 1. Entre ellos destacados apoyos locales de Adrián Barbón, como los exconsejeros Francisco Blanco y Faustino Blanco.
También escoció entre los partidarios de José Maria Pérez el rechazo a la gestión del Comité de Ética. Tanto más, cuanto que su responsable es otro emblema de la Agrupación Gijonesa: la exalcaldesa Paz Fernández Felgueroso. Un elemento más a sumar a un ambiente de distanciamiento que no prefigura un Congreso Regional fácil.
Pero el calendario sigue su curso. Con los datos de todas las asambleas en poder de la FSA, la documentación se preparará para la elaboración de enmiendas entre los días 23 y 27 de septiembre, el 28 de septiembre se distribuirán la memoria de enmiendas y el programa, y los días 29, 30 y 1 se celebrará el congreso autonómico de la FSA-PSOE. Será también un complicado 1-O para el PSOE asturiano.