Viagra, anabolizantes y dietéticos, los medicamentos que más se falsifican

Natasha Martín REDACCIÓN

ASTURIAS

Pastilla de viagra

La mayoría de los fármacos ilegales provienen de China e India sin garantías de calidad, contaminación ni método de fabricación

07 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La viagra, los anabolizantes y los dietéticos. Estos son los medicamentos más golosos para las redes de tráfico de medicamentos, que los venden online sin garantías de calidad, higiene ni efectividad. Es más, en la mayoría de los casos adquirir fármacos ilegales no sirve para nada, ya que no contienen principio activo y, en el peor de los casos, pueden contribuir al desarrollo de otras enfermedades e incluso la muerte.

La globalización comercial, la liberalización de los servicios sanitarios y, sobre todo, el desarrollo de internet, hacen posible que este tipo de medicamentos sean más accesibles para el público. La mayoría de las páginas donde es posible adquirirlos son extranjeras y los países de donde provienen estos fármacos suelen ser China e India.

Dada la falta de control, «tú no puedes saber si lo que están vendiendo es o no lo que tú necesitas», cuenta Juan Roces, vicesecretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias. La mayoría de estos medicamentos necesitan prescripción médica «y, de esta manera, te saltas ese paso, con el consecuente riesgo para la salud», sostiene.

«La gente es muy desaprensiva». Así explica Juan Ramón Palencia, presidente de la Cooperativa Farmacéutica Asturiana (COFAS), la alta nocividad de estos productos. «Se meten sustancias que pueden provocar la muerte y que no tiene nada que ver con lo que es un medicamento».

Para protegerse frente a este riesgo, que hace años era una tendencia creciente y en la actualidad es una realidad factual, «lo mejor es la información». Álvaro Domínguez, doctor en Farmacia y miembro de la Real Academia de Farmacia de Galicia, cree que «una persona informada tiene más fácil descubrir las trampas que hay». Una base a implantar en la que están de acuerdo tanto la administración como los agentes sanitarios. «El usuario tiene que tener la mayor información posible», comenta Roces.

Según la OCU (Organización de consumidores y usuarios), los principales motivos por los que la gente adquiere cualquier producto por internet son la facilidad, la accesibildad, el precio y la inmediatez del pago. «En el caso de los medicamentos esto no ocurre», asegura Roces. «La accesibilidad, tal como está la red de farmacias en España (y en especial en Asturias, que sales de casa y en menos de 100 metros tienes una cruz verde), está garantizada. El precio tampoco puede ser un motivo porque tenemos los precios más baratos de Europa. De hecho, ahora mismo hay medicamentos que tienen una diferencia de más del 200% de precio en comparación con el resto de países de nuestro entorno europeo. Y en cuanto a la facilidad del pago, lo mismo». Si los canales legales están dando todas las facilidades, superando lo que ofrece la red, «lo que hay que hacer es informar a ese paciente para que sepa que un medicamento no es un bien de consumo, sino que es algo mucho más serio», sentencia.

Desarrollo vs. subdesarrollo

España es uno de los países donde menos medicamentos se falsifican y se adquieren. Se calcula que el año pasado hubo «unos 1.000 millones de euros relacionados con la adquisición ilegal de medicamentos por internet, lo que supone un 14% en comparación con el resto de Europa», afirma Roces.

Esta situación de seguridad se debe a un canal de farmacia bien planificado. «En España los medicamentos son muy baratos, tienen que estar prescritos por un médico y nuestra red asistencial de ambulatorios y hospitales es muy amplia», sostiene Palencia. «Por eso apenas tenemos el problema de la falsificación».

En cambio, sí que es una problemática en países como África o Latinoamérica, donde el precio de venta es muy alto, lo que dio lugar a que hace unos años fuera «el quinto mercado de falsificados del mundo», asegura Palencia. Porque aquí las necesidades llevan a adquirir un medicamento, en principio, supérfluo; sin embargo, «en los países menos desarrollados se falsifican y adquieren de forma ilegal antibióticos, medicamentos para el tratamiento del sida, para el de la tuberculosis, la malaria, etc.», confirma Domínguez.

Asturias: ejemplar

España cuenta con 22.000 farmacias distribuidas por cualquier lugar y territorio. Según el presidente de Cofas «en Asturias, por ejemplo, el 80% de las farmacias se encuentran en núcleos rurales. Incluso se puede encontrar una donde no hay un ambulatorio, por lo que el acceso es muy sencillo».

La mayoría de los medicamentos ilegales se distribuyen a través de la red. En Asturias el riesgo de caer en estas redes es menor porque hay pocas farmacias online. «Ahora mismo hay tres», cuenta Palencia, «porque con la red de farmacias que tenemos estás a menos de 250 metros adquirir un medicamento». Eso hace del Principado una de las mejores redes de farmacias de España.

Asturias comparte pódium en accesibilidad y buena gestión de las farmacias con País Vasco y Murcia. «Ha habido muy buena planificación por parte de las autoridades sanitarias», afirma Roces, «y hay una buena red de guardias todos los días, lo que ha hecho que no haya apenas farmacias que se encuentren en situación de viabilidad económica comprometida, aspecto que sí ocurre en el resto de España».

Medidas de actuación

Existen medidas para reforzar los canales legales de manera que, aunque ahora mismo ninguna farmacia en Asturias «ha vendido, ni vende, ni venderá de momento ningún medicamento sujeto a ser falsificado, sí que es cierto que hay que estar continuamente adaptándose a las leyes y a los tiempos, por lo que se están creando continuamente medidas para que esto no suceda en el futuro», sostiene Roces.

A la hora de actuar en el mundo online, además de la policía y el estamento judicial, «se está actuando a través de la Agencia Española del Medicamento detectando páginas falsas, denunciándolas y favoreciendo a su cierre», apunta Roces. Gracias a estas medidas, se tiene cosntancia de que, en los últimos años, se han cerrado 32 páginas de venta ilegal de medicamentos.

La salud frente al negocio

«Los sanitarios y todo el personal médico ponen ante todo la salud de los pacientes». Así sentencia Palencia su compromiso, y el de todos los profesionales de la salud, con el bienestar del usuario final, «si no, no haríamos cosas que nos han costado dinero en su tiempo», continúa.

¿Y las empresas farmacéuticas? Es habitual arremeter contra ellas pues la opinión pública siente que para estas entidades el aspecto comercial prima. Si bien, según la consideración del presidente de COFAS, «las empresas farmacéuticas también están muy concienciadas con la salud, el problema es que hay medicamentos, como los que se necesitan para paliar la psoriasis, que son muy caros pero que también son muy efectivos». Implantar estos medicamentos tan específicos en la red de farmacias sería el siguiente paso de cara al futuro. No obstante, «cuesta mucho porque aumentaría el gasto sanitario bastante y ahí tenemos un problema», argumenta Palencia.

Entre los medicamentos que necesitarían contar con una mayor accesibilidad se encuentran los oncológicos. Estos, asegura Palencia, se dispensan en el hospital por una razón economicista: «Son de coste elevado y se quiere tener un control de cuánto se dispensa en el hospital. Se podrían hacer cargo de la prescripción perfectamente los médicos de atención primaria para evitar al paciente tener que estar yendo continuamente al hospital, lo que, por otro lado, también es un gasto de tiempo, trabajo y desplazamientos, pero como no es monetario no se contabiliza». En esta labor están trabajando mucho en Fedifar (Federación de Distribuidores Farmacéuticos), con el Colegio de Farmacéuticos y Sanidad, para que estos medicamentos vuelvan a la farmacia, mejorando la la calidad de vida del principal implicado: el paciente.