La primera comunidad de cohousing para mayores de Asturias apuntala sus cimientos en Llanera

Compartir comunidad, con casa propia y elementos comunes, con el objetivo de envejecer con dignidad y de forma activa ayudando a jóvenes interesados en trabajar en el medio rural. Esa es la base de una alternativa residencial más económica y sostenible que da sus primeros pasos para ser pronto una realidad


Redacción

Envejecer bien. Con dignidad. Activamente. Y en comunidad. Estas son las premisas básicas del cohousing (término inglés que significa covivienda) senior, una alternativa para envejecer de forma activa, colaborativa y solidaria que está a punto de cobrar forma en Asturias. El grupo Colllacios d’Asturies, tras tres años de trabajo en los que se han analizado alternativas innovadoras y contrastadas que fomenten una jubilación activa, ya ha iniciado con una serie de charlas la fase de presentación del proyecto con el que esperan poner en marcha en Llanera la primera comunidad asturiana de cohousing. «El cohousing es un gran desconocido en Asturias y queremos que la gente lo conozca y empiece a planteárselo como opción», asegura Francisco Fernández, uno de los impulsores del proyecto. 

Esta primera comunidad estará abierta a aproximadamente medio centenar de personas de más de 50 años pero también a jóvenes que quieran hacer del campo su medio de vida. El grupo plantea crear un área residencial en Llanera formada por una cooperativa en cesión de uso que estaría integrada por entre 28 y 30 viviendas de diferentes tipologías, con el mínimo impacto visual y la menor huella ecológica, con lo que se buscaría la mayor eficiencia energética y la máxima integración en el paisaje. 

Las bases del proyecto

«Este tipo de instalaciones requieren de muchos elementos comunes para que puedan tener sentido. El objetivo es crear una comunidad con sentido para desarrollar la última etapa de la vida en perfecta armonía», explica Fernández. Además, de forma paralela, se desarrollará otro proyecto agrario para darle aún más sentido al objetivo de conseguir un envejecimiento realmente activo. «El abandono del campo es el gran caballo de batalla de Asturias, además del envejecimiento poblacional. Y el gran problema de los jóvenes que se quieren dedicar al campo en Asturias es que no tienen acceso a las tierras y tampoco tienen dinero», indica Fernández, «nosotros les vamos a ayudar. Vamos a comprar las tierras y se les vamos a ceder para que las puedan trabajar». Y, además, para cerrar un círculo que podría ser ejemplo a seguir en Asturias para fijar población en el medio rural, la comunidad que se construya tendrá su propio grupo de consumo y posiblemente otra cooperativa de consumidores vinculada para que el producto tenga clientela asegurada.

«El campo es un mundo complejo y difícil. Por eso, queremos que tengan el producto vendido y se produzca en base a tener quien lo vaya a consumir. Las personas trabajan a gusto y tranquilas sabiendo que su producto está colocado», explica Fernández, que indica que la parte agraria del proyecto será en ecológico y basada en la permacultura. Un término acuñado a mediados de los 70 por los australianos Bill Mollison y David Holgrem que, según su propias palabras, es el diseño consciente de paisajes que imitan los patrones y las relaciones de la naturaleza mientras suministran alimento, fibras y energía abundantes para satisfacer las necesidades locales. «La máxima de la permacultura es que en el problema tenemos la solución», explica Fernández, «en Asturias, el abandono del campo es notable, se pierde población y además se añade la problemática del envejecimiento poblacional. Si esos son los problemas, vamos a darles la vuelta».

Talleres a partir de enero para definir los detalles del proyecto

Tras la próxima presentación en Llanera, se pretende establecer un calendario de reuniones con el objetivo de fidelizar a un grupo de entre 20 y 25 personas que se comprometan a realizar una serie de talleres en los que se decidirán las líneas maestras y los detalles de esta futura comunidad. El concepto de cohousing, que surgió en Dinamarca a finales de los años 60 y principios de los 70 para extenderse al resto de Europa y a Estados Unidos, se refiere precisamente a que sean los propios residentes quienes definan y autogestionen su propio modelo de convivencia, en el que se combina vida privada con una amplia zona compartida.

El grupo Collacios d’Asturies, formado por una decena de miembros, ya ha recibido muestras de verdadero interés de al menos otra decena de personas, en su mayoría de otras comunidades autónomas. «Asturias, por el clima, tiene mucho tirón», explica Fernández, que indica que los talleres serán impartidos por la asociación sin ánimo de lucro Jubilares, con sobrada experiencia en comunidades autogestionadas. «Lo que se puede ganar es mucho. Merece la pena», subraya.

En principio, la idea es que los talleres arranquen en enero y que, en ellos, se decidan cuestiones como cuáles serán las tipologías de vivienda o los servicios comunes. Antes de que finalice este año, además, se quiere dejar creada la cooperativa agrícola de trabajo asociado con la que se abre también una oportunidad laboral para jóvenes. En la labor de decidir qué productos se trabajan, siempre con criterio permacultural, se cuenta también con la colaboración de la Asociación Permacultural para la Promoción de la Agroecología y la Sosteniblidad (Apasos). 

El área residencial, en este sentido, también está abierta a los jóvenes que trabajen en esta cooperativa, que en un principio dispondría de unas 10 hectáreas de terreno (sin contar el espacio reservado a las viviendas y zonas comunes). «Queremos que haya diversidad y gente joven. Nos tenemos que mover para que sea viable, para fijar población e incluso, a las personas mayores que ya residan en la zona, se les podría acoger como centro de día», explica Fernández, pensando en otras experiencias puestas en marcha en España en las que ahora se está viendo la importancia de que la comunidad esté formada por personas de diferentes edades.

¿Cuánto costará vivir en esta comunidad de cohousing?

El coste inicial y mensual también es algo que habrá que ir definiendo en esos talleres que se celebrarán en los primeros meses del año que viene, con vistas a que a partir de entonces la compra de los terrenos en Llanera y la construcción de las viviendas y espacios compartidos quede resuelta en poco más de un año. Las experiencias similares al cohousing que ya existen en España, en su mayoría cooperativas que funcionan como centros para mayores autogestionados, han permitido al grupo impulsor de la iniciativa asturiana aprender de los aciertos y de los errores. E incluso calcular cuál sería el desembolso inicial y mensual. «El coste no es excesivo», indica Fernández, que pone como ejemplo la cooperativa Brisa del Cantábrico, en Santander, «en donde hubo que poner unos 36.000 euros para entrar en la cooperativa». 

También en otra iniciativa llevada a cabo en Valladolid la media de la inversión inicial era de unos 36.000 euros por persona: «Aquí quizá también ronde esas cifras, pero por vivienda. En ellas podrán vivir una, dos, tres o cuatro personas, las que se decidan según las tipologías de viviendas que se acuerden. Pero rondará esas cantidades, será menos para las viviendas más pequeñas y algo más para las mayores. Y, al mes, en torno a unos 250 euros, pero también dependerá de lo que se decida». En este sentido, deberán tenerse en cuenta cuáles son los elementos comunes. Comedor, biblioteca, una especie de enfermería, piscina… «Todo eso se irá decidiendo en los talleres, como también si se ofrece como en otros sitios de España el servicio de comedor incluido, pensión completa, media o no… El cohousing no es una comuna, tienes tu vivienda y nadie se mete en tu casa. Simplemente hay unos elementos comunes. Se trata de que podamos convivir de una forma que nos guste». 

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