La marca blanca que San Bartolo dejó tras el incendio

La capilla de Cornollo, en Allande, quedó reducida a cenizas, excepto una pared donde el santo reposaba. Allí apareció una marca blanca con su silueta

La capilla de Cornollo después del fuego
La capilla de Cornollo después del fuego

Redacción

Cornollo es uno de los pueblos de Allande que ha sufrido la furia de las llamas durante esta semana. Su pequeña capilla no soportó la rabia del fuego y se volatilizó. En ella reposaba la talla de madera de San Bartolomé, patrón de los que trabajan con pieles. Las llamas no fueron compasivas con el santo, que se redujo a cenizas junto con el altar y el resto de figuras y flores.

Una vez el fuego dio tregua y dejó ver el resultado de tal desastre, algo llamó la atención dentro de la capilla que San Bartolo custodiaba. La pared en la que se sostenía fue la única en permanecer en pie. Y ahí en medio, donde en su día reposaba el santo, apareció una mancha que bien podría ser su sombra. El fuego dejó la pared de la capilla llena de hollín, excepto donde se encontraba la figura de San Bartolomé creando, tal vez, una nueva leyenda.

Un pueblo arrasado

Cornollo, situado a unos 50 kilómetros de la frontera con Galicia, quedó casi arrasado por el fuego. La entrada al pueblo cubierto de escombros ya daba testimonio del auténtico desastre. Además de la capilla, dos de sus siete viviendas quedaron reducidas a escombros y otras dos resultaron dañadas. También cinco paneras y dos garajes, además de lanchas, coches y material agrícola valorado en 20.000 euros.

Material que José Manuel Pérez, ganadero de Cornollo, trató de recuperar de su garaje devorado por las llamas.También quiso liberar a su ganado, atrapado en el fuego. Así se abrasó las manos, teniendo que ser hospitalizado. También le han quedado secuelas en los ojos, que apenas puede mantener abiertos.

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