El Reconquista discute el 155

La aplicación del artículo de la Constitución para la suspensión temporal de la autonomía catalana protagonizó los debates políticos en Oviedo

El presidente de Ciudadanos, Alberto Rivera
El presidente de Ciudadanos, Alberto Rivera

Redacción

Sobre las alfombras del hall del hotel de la Reconquista llegaban en oleadas --una a una según aterrizaban aviones en el aeropuerto-- pequeñas huestes de invitados a la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias; empresarios, políticos, patronos, y ese tipo de personas que se definen como VIP. Sobre todas ellas sobrevolaba una conversación predominante sobre un número de tres cifras. Ya fuera surgida de forma espontánea o (las más veces) inducida por preguntas de la prensa: ¿qué pasará en Cataluña en los próximos días? y ¿cómo se aplicará el artículo 155 de la Constitución?

El más didáctico fue el expresidente del Principado y actual senador socialista, Vicente Álvarez Areces, que precisamente por tener escaño en la cámara alta iba relatando los pasos, que no son pocos, para la puesta en marcha del proceso de suspensión temporal de la autonomía en Cataluña. Areces destacó que también la Constitución alemana cuenta con un artículo similar «aunque nunca se ha aplicado». Su despliegue en España es también un territorio inexplorado y objeto de debate entre juristas. El senador señaló, en todo caso, que no será un proceso breve sino que está lleno de trámites, primero con la petición formal cursada por el Ejecutivo en la que «se harán las peticiones concretas sobre qué áreas de la Generalitat se pide sustituir» y que debe llevarse a la mesa de la cámara; una vez allí deberá decidirse si irá a la comisión de las comunidades autónomas o a una mixta sobre las áreas de gobierno autonómico afectadas por el 155. Y sólo después llegará la votación, primero en esa comisión, instando a comparecer ante el Senado al propio president Puigdemont. «Podrá presentar alegaciones, es una nueva oportunidad para que rectifique». Si no es así tendrá lugar la votación en el pleno donde se precisa mayoría absoluta y el PP ya cuenta con ella pero además estará reforzada por el acuerdo con PSOE y Ciudadanos. «Nadie lo desea pero esta situación es la única posible para volver a la legalidad», insistía Areces.

Los medios, sobre todo las televisiones que contaban con poder hacer una entrada en directo, se impacientaban ante la puerta aguardando la llegada del líder de Ciudadanos, Albert Rivera. No estaba del todo satisfecho, el anuncio del acuerdo entre PSOE y PP para convocar en enero unos comicios catalanes tendría que haber sido anunciado, en opinión de Rivera, «por el presidente del Gobierno» y no (como de hecho fue) por la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo en una entrevista en TVE. En todo caso, el presidente de los naranjas, que lleva semanas reclamando esas elecciones anticipadas en Cataluña, elogió «que PSOE y PP hayan rectificado» y emplazó a las fuerzas opuestas al independistismo a tratar de imponerse en los comicios. No con una candidatura unitaria porque «sería desperdiciar votos por el camino» pero sí reclamando un acuerdo político para apoyar en la investidura al partido unionista que se sitúe como fuerza más votada. En las pasadas elecciones fue Ciudadanos.

Rivera se refirió también al respaldo de las instituciones europeas --están en Oviedo para recibir el premio de la Concordia a la UE Juncker, Tusk y Tajani-- «a la defensa firme de España y de la democracia», y singularizó su agradecimiento en las últimas declaraciones realizadas por el presidente francés Macrón y por la alemana Merkel de quienes dijo que «fueron valientes».

El conflicto de Cataluña es legal y político pero las batallas más intensas, aunque no siempre se perciba, se dan en los ámbitos de la propaganda y la diplomacia. Por eso se esperan con especial interés las declaraciones que pudieran hacer (y las conversaciones que puedan mantener en Oviedo) los líderes de las instituciones comunitarias. El eurodiputado socialista Jonás Fernández, apelaba precisamente a que en los últimos debates en la eurocámara «con la excepción de UKIP, el Frente Nacional francés y los sospechosos habituales» todos los grupos habían hecho apelaciones al diálogo «pero dentro del marco constitucional» y recordó que fue allí donde el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans destacó que «para garantizar el estado de derecho a veces se exige el uso de la fuerza, aunque siempre de forma proporcionada». Para Jonás Fernández hay un hilo de unión entre el independentismo catalán, el euroescepticismo que llevó al Brexit en Gran Bretaña y el auge de la extrema derecha en las elecciones francesas. «En todo el mundo occidental, no sólo en Europa, también en EEUU, hay una sensación de que la globalicación ha pasado por encima de las instituciones democráticas, que hay una ausencia de control, y es una sensación que comparto. Pero para salir de esa incertidumbre la salida es unas instituciones europeas fuertes que recuperen nuestra soberanía, la respuesta identitaria localista es la equivocada». El asturiano llamó la atención además sobre el hecho de que en Hungría o Polonía (países que han recibido seria advertencias de la UE) ocurre, en su opinión, algo similar a Cataluña «se quiere acabar con la división de poderes sustituyéndola por algo plebiscitario, no hay una mayoría social a favor de la independencia aunque sí la hay parlamentaria, pero la democracia es también el respeto a las minorías».

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