Historias del hórreo asturiano

Elena G. Bandera
Elena G. Bandera REDACCIÓN

ASTURIAS

Hórreo de la aldea de Buda, del siglo XV o XVI
Hórreo de la aldea de Buda, del siglo XV o XVI Julio García

Desde el que encandiló en 1929 a la reina Victoria Eugenia en Sevilla hasta los que se mantienen, o mantenían, en pie en aldeas remotas desde el siglo XV. «Hay hórreos que son monumentos que deberíamos conocer con nombres y apellidos», dice el historiador Julio Zapico

23 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuenta Paulino García, el tesorero de la Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano, que el 9 de mayo de 1929 se inauguraba en Sevilla la Exposición Iberoamericana y que Asturias participó con un pabellón en el que se mostraban obras de arte, aperos etnográficos y fotografías de lugares y de hórreos. A la inauguración asistían los entonces reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, «que era inglesa y nunca había visto un hórreo». Tanto le llamaron la atención las fotografías de hórreos a la reina que, tras enterarse de que eran construcciones típicas de Asturias que se utilizaban como despensas y graneros, se sorprendió de que no hubieran instalado uno en el pabellón asturiano y propuso que lo hicieran para la clausura, que se iba a celebrar seis meses después.

«Una familia de conserveros de Candás, los Alfageme, cedieron el suyo y se llevó para Sevilla», relata García, que lee directamente en la noticia que, tras el día de la clausura, se publicó en La Voz de Asturias que la reina visitó «detenidamente todas las instalaciones (del pabellón asturiano), teniendo grandes elogios para el hórreo recientemente instalado y que es una fiel reproducción de los típicos de Asturias». «Cuando se clausuró la exposición, lo volvieron a traer para Candás y se dejó en la finca de los propietarios hasta que 60 años después el Ayuntamiento de Carreño, con la primera Corporación democrática, negoció una cesión para que fuera municipal y lo llevaron al parque de la Fuente de los Ángeles», explica García, que matiza que el hórreo está completamente restaurado, pero mantiene originales los trabes, las colondras, los línios, los pegoyos de arenisca y la subidoria con arco y piedras almohadilladas, «de un gran valor artístico».

Buda, la aldea del valle de Caldueño con un hórreo del siglo XV

Es solo uno de los muchos ejemplos de hórreos históricos o con historia propia que se reparten por los pueblos, algunos realmente remotos, que ha recorrido Paulino García en su afán por preservar esta parte de la historia de Asturias. No todos, ni mucho menos, han corrido la misma buena suerte que este hórreo de Candás. «Hay tantas cosas diferentes… En el valle de Caldueño, en Llanes, hay una aldea muy pequeña que se llama Buda en la que se encuentra un hórreo de finales del siglo XV o principios del XVI, con tallas y pinturas en la toca, que lo hacen originalísimo», explica. Las fotografías también muestran una cabeza de culebra en el pestillo de la puerta. «Una señora del pueblo me decía que sí que debía de ser antiguo ese hórreo, puesto que ya estaba cuando vivía su abuela, que había muerto con 100 años», sonríe.