Así se están investigando los incendios en Asturias

Javier García Rodríguez, bombero de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales del Principado de Asturias, detalla los pasos que hay que dar para llegar al origen del fuego

Agentes del Seprona investigan un incendio.Agentes del Seprona investigan un incendio
Agentes del Seprona investigan un incendio

Redacción

Las labores de investigación tras los incendios son claves para dar con los posibles implicados. Una labor esencial para favorecer a los dos elementos clave de estas situaciones: la prevención y extinción, con el objetivo de «sobreponerse a lo que se nos avecina». Estas palabras de Javier García Rodríguez, bombero de una de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales del Principado de Asturias (Bripa) en el oriente, quieren poner en relieve la necesidad de un esfuerzo que se lleva exprimiendo desde hace más de diez años.

Antes de la llegada de las bripas «poca cosa se hacía», cuenta García. Estas brigadas, formadas por dos guardas y un bombero, trabajan codo con codo con el Seprona de la guardia civil formando «un equipo multidisciplinar en el que cada miembro tiene un conocimiento específico sobre cada área. Estos son los pasos que García y su equipo llevan a cabo en cada incendio a investigar.

1. Recabar información

El primer paso lógico es buscar y organizar toda la información posible antes de acudir al área del incendio. «Recibimos el parte de bomberos o del 112 de dónde ha tenido lugar un determinado incendio. Con ello se recaba información en la oficina, siempre antes de ir al lugar», cuenta García. Esta información se refiere a la meteorología del día del incendio, el viento, tipo de zona (si es protegida, por ejemplo), etc. Y con todos los datos previos se va al sitio en concreto.

2. ¿Cómo de grande ha sido el incendio?

Con la información ya detallada, se procede a perimetrar el incendio para conocer las dimensiones del mismo. Una tarea que puede hacerse a pie o en helicópteros, en función de la extensión del incendio a investigar.

3. Buscar el área de inicio

Para dar con el foco o focos de inicio hay que seguir el método de las evidencias físicas, basado en el seguimiento de patrones. «El fuego va dejando unas marcas y huellas y siguiéndolas vas dirigiéndote al área de inicio», comenta García. En este paso interviene la geometría de los incendios: dirección de la que provenía el viento, tipo de pendiente, etc., y la experiencia, un elemento «básico» para dar con los focos.

En contra de lo que se pueda pensar, «el viento no dificulta dar con el punto de inicio, es un parámetro con el que ya cuentas», sostiene García. Lo que sí puede dificultar el viento es que «el fuego no va a ser continuo. Habrá veces que se prenderá un nuevo foco a un kilómetro de distancia del frente. Se dice que ha habido muchos pirómanos en estos incendios pero no creo que sea así sino que, en muchas ocasiones, lo que sucede es ese desplazamiento a kilómetros que origina un nuevo incendio».

4. ¿Qué podrá haberlo iniciado?

Una vez localizada el área de origen se establece un cuadro de indicadores de actividades que hayan podido estar relacionadas con el incendio. Bien que haya tendido eléctrico, bien que hubiera maquinaria, actividad ganadera… «Todas las actividades debidamente protacolarizadas para establecer una posible motivación del incendio», afirma. Con ello sobre la mesa se empiezan a elaborar unas hipótesis que se van desechando hasta que quedarse únicamente con una.

5.       La hora de las entrevistas

En función de las pruebas que existen se inicia un proceso de investigación personal con gente de la zona, guardas forestales, bomberos y todos los relacionados con el incendio. «A partir de ahí se podrá establecer la motivación clara y si hay alguna persona relacionada presuntamente con el origen del incendio», explica García.

6. No se acusa, se sugiere

«Nosotros no decimos quién provoca el incendio, sino que damos con la posible persona que haya podido iniciarlo», matiza el bombero de Bripa. «Nosotros solo hacemos un informe técnico de cuál es la causa de origen del incendio». El fiscal es el que continúa la parte final de la investigación. La decisión final recae en la fiscalía.

7. ¿Puede haber errores?

Al igual que en cualquier otra labor, existe la posibilidad de caer en algún error. Si bien, como cuenta García, «las Bripas llevamos ya muchos años trabajando. La mayoría de nosotros empezamos con la investigación aquí, que no existía, y llevamos ya más de diez años, lo que significa miles de incendios investigados por cada brigada; miles. Con lo que ya tienes mucha experiencia».

A la hora de determinar un posible causante o a la persona relacionada con el incendio, «te lo miras mucho», sostiene. Con el tiempo se generan tendencias y «podemos saber quién quemó muchos incendios. De hecho, en muchísimos incendios podemos decir ‘fue este’ pero no lo hacemos porque se necesitan pruebas muy claras. Si determinamos que alguien está relacionado con el origen es porque estamos completamente seguros».

Las tendencias se refieren a las estadísticas derivadas de las continuas investigaciones como que en Asturias siempre queman, el 90% de las ocasiones, los mismos montes, las mismas fechas y en intervalos de tres años. Aun así, «jamás harás un informe sin contar con pruebas».

8.  Asturias, en fase de recogida de información

García confía en que los compañeros de occidente estarán en la fase de búsqueda del área de inicio, establecimiento de cuadro de indicadores y hablando con la gente. Es un proceso que lleva tiempo, días de entrevistas y de trabajo de campo a los que se suman la realización del informe final. «El proceso completo puede llevar incluso meses», asegura García.

9. Los incendios naturales, casi siempre descartados

En Asturias los incendios por causas naturales tienen un porcentaje ínfimo. «Estamos hablando en torno al 5%», afirma García. «Todos los demás son incendios en los que ha estado la mano del hombre detrás», dentro de los cuales habrá algunos que hayan sido a conciencia y otros causados por negligencias.

Un incendio por causas naturales podría ser el causado por la caída de un rayo, «que es fácil de localizar pues deja una huellas muy claras, además del mapa de rayos», comenta. También puede haber un cristal roto y que por el sol se queme, «cosa que en Asturias es difícil que ocurra», o un fallo en una línea eléctrica. Descartando estas opciones con la debida documentación «ya sabes que puede haber negligencias. Está muy claro cuando es causa natural y cuando no», afirma contundente.

«El problema de los incendios actuales no es tanto quién los causa, sino lo virulentos que se vuelven», comenta García. La información que las Brigadas recaban se puede utilizar para desarrollar una buena prevención de cara a lo que se avecina para poder empezar a prestar más atención a aspectos como las limpiezas, el estado de los montes, los medios de protección o las razones que llevan a las quemas, con el objetivo de «buscar cómo mejorar» y anticiparse a los hechos.

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