Una ventana al mar en la costa de Cadavedo

Claudia Granda REDACCIÓN

ASTURIAS

Manolo Santullano

El hotel Torre de Villademoros, en Entrecabos, sitúa al huésped en las entrañas del paisaje occidental asturiano

29 oct 2017 . Actualizado a las 05:34 h.

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Casonas

En el centro de la comarca del Entrecabos, en Cadavedo, se encuentra la casona asturiana Hotel Torre de Villademoros. Una típica casona solariega se levanta en medio de una finca de 9.000 metros cuadrados justo al lado de una torre, de época medieval, que da nombre al hotel. La Torre de Villademoros, declarada Bien de Interés Cultural en 1961 es, desde 2008 la suite principal del hotel. Un lugar desde el que asomarse al mar y contemplar la costa asturiana en todo su esplendor.

El edificio principal, construido en el siglo XVIII, fue rehabilitado en el año 2000 para dar paso al actual hotel, cuya construcción interior es totalmente nueva. Así lo cuenta Manolo Santullano, gerente del hotel, «tanto la casa como la torre cuando las compramos estaban parcialmente en ruinas. Lo que se conservaba relativamente bien eran los muros exteriores. Por dentro estaba vacía, por lo que la distribución es totalmente nueva». Ambas construcciones poseen una decoración contemporánea que contrasta con el exterior. «La casa es antigua pero el interior es nuevo. No quisimos imitar ningún estilo sino que buscábamos una construcción no acomplejadas por ser nueva. Tiene un estilo ecléctico y formas contemporáneas», explica Santullano.

Pero no es el interior del hotel lo que pretende llamar la atención, sino el paisaje. La casona se sitúa en un lugar privilegiado, a un kilómetro del mar y rodeado robles, castaños, tilos o cerezos. Cuenta su gerente que entre la torre y el mar no se interpone ninguna edificación y que el hotel «es el final del camino». «Si te asomas a alguna de las ventanas que da hacia la costa te encuentras con una visión de 180 grados de campos, praderas y bosques. No es solo que veas el paisaje, sino que estás en él» describe Santullano. Es este campestre ambiente el que invita al visitante a sentirse como en casa.

El medio natural, el campo y sobre todo la costa son los elementos que atraen a los huéspedes a esta casona. «Al hotel acude gente de todo tipo y de todas las edades» cuenta su gerente. Encontrarse a un paso del mar resulta atractivo tanto para extranjeros como para nacionales. «Dentro del turismo extranjero, en su mayoría acuden senderistas. Por aquí hay muchas sendas costeras, a parte de las que se están haciendo». Por su parte, los turistas españoles buscan tranquilidad y conocer el entorno de una manera más pausada. «Vienen a conocer la zona occidental de Asturias y sus puertos. Luarca, Puertovega, Tapia y también el interior».

Para conocer esta zona, el hotel pone a disposición del huésped bicicletas, sillitas y remolques con las que realizar rutas en bicicleta. Además, aportan información de las principales empresas de aventura de la zona y sea para realizar una entretenida marcha a caballo o para descubrir todos los rincones de la costa, situando a Torre de Villademoros como punto de partida de una experiencia única en las tierras vírgenes del occidente asturiano.