El «veroño» hunde las ventas en Asturias del comercio textil

El sol y las altas temperaturas, más propias del verano, afectan a los negocios locales donde el otoño ya ha llegado a sus escaparates

Dos tiendas en la calle de La Merced
Dos tiendas en la calle de La Merced

Redacción

El calor se ha instalado en Asturias y parece no querer irse. Con unas temperaturas propias del verano, cuyas máximas rozan casi los 30 grados, el tiempo no ayuda a dar el último paso en el cambio de armario y de temporada. Aunque el sol y las agradables temperaturas inciten a salir más a la calle, están resultando un gran lastre para los comercios del sector textil, calzado y complementos. Y es que en sus escaparates ya ha llegado el otoño.

Esta crisis en los comercios producida por el cambio de temperaturas no es algo nuevo. Tal y como cuenta Magdalena Huelga, secretaria general de la Federación Asturiana de Comercio (FAC),  durante el verano se vivió una situación similar. «Venimos de una campaña de verano con rebajas que tampoco fue muy alegre y también influyeron las circunstancias del clima, que vino un poco flojo». Las temporadas más afectadas son las de verano y otoño, aunque todas lo acaban sufriendo. «En cuanto se retrasa la llegada de una estación, se retrasan todas» afirma Huelga. Pero la industria textil no espera y «la temporada de otoño/invierno se abre en septiembre».

Es el pequeño comercio el que sale peor parado con esta situación. «Octubre ha sido el desplome absoluto» lamenta Marta Pérez, presidenta de la Asociación de Autónomos y Comercio de Oviedo (ADACO). Según Pérez la moda de otoño está «ralentizando muchísimo las ventas a causa del calor». Mientras que las grandes cadenas inundan sus escaparates con carteles de mid season sale, los pequeños comercios no pueden «permitirse el lujo» de ofrecer estas ofertas de mitad de temporada rebajando sus productos hasta el 50% de su precio. «El 25% de la mercancía que entra en la tienda es para Hacienda, es el IVA y hay que pagarlo lo vendas o no lo vendas», asegura Pérez, y añade que no tienen margen de ningún tipo dado que «la presión fiscal es brutal ahora mismo». Apenas hay modo de mantener estos negocios en pie sin obtener un mínimo de ingresos. «Sobrevives tirando de los créditos que tienes y haciendo milagros porque, además, con este tiempo, aunque la regales la gente no compra ropa de invierno» explica Pérez. «No es cuestión de rebajarlo, es que hay que tener sentido común y la situación no está tan boyante como para comprar sin necesidad».

La supervivencia del pequeño comercio

Carlos Bermúdez, presidente de Comercios y Servicios de Oviedo, es mucho más tajante. Asegura que estas campañas continuadas de rebajas «nos están matando». «No podemos permitirnos poner la ropa a precios de rebajas porque las cuentas no nos salen». Tal y como explica Bermúdez el volumen que generan las grandes superficies es tres veces mayor, por lo que sí pueden permitirse estas largas temporadas de ofertas. «Tendríamos que tener otro tipo de acciones, buscar algún formato para luchar contra eso» afirma. Cree firmemente que la solución no está en el precio, algo que es necesario que el cliente entienda. «Jugar con precios nos está haciendo mucho daño». 

A pesar de ser las grandes cadenas el principal factor que entorpece la economía del pequeño comercio, Bermúdez asegura que a apuesta de mejora del sector por parte de la administración «no es la adecuada ni se acerca a lo que podemos necesitar». Además, el apoyo entre compañeros no es el deseado y no existe la unión necesaria para alcanzar soluciones dado que «hay demasiadas asociaciones de comercio que reman en distintos sentidos y según las zonas».

Por suerte, algo por lo que se caracteriza el pequeño comercio es por la cercanía con el cliente. Por donde deben empezar, afirma Bermúdez, es por hacer sentir al consumidor «parte del barrio, de su zona» y que logre «tenerle cariño a quien te vende la fruta o los pantalones justo enfrente». «Debería llevarse a cabo alguna actividad que relacione el vivir en una zona con el comprar en ella. Si no actuamos por ahí creo que estamos condenados a ir desapareciendo poquito a poquito».

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