Lo que una caja de pizza contamina Asturias

S.D.M. REDACCIÓN

ASTURIAS

Resultados de la investigación sobre la exposición de los españoles a las sustancias perfluoradas.Resultados de la investigación sobre la exposición de los españoles a las sustancias perfluoradas
Resultados de la investigación sobre la exposición de los españoles a las sustancias perfluoradas

Una investigación muestra el mapa de España con las comunidades más afectadas por sustancias perfluoradas. El Principado es una de las que tiene más concentraciones de algunos componentes químicos

27 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Están en las cajas de pizza, en la ropa, en las bolsas de palomitas y en las sartenes. Son productos que se utilizan como repelentes del agua y del aceite, resistentes a las manchas y antiadherentes. Las denominadas sustancias perfluoradas se encuentran ahora sometidas al debate de la contaminación. Aunque parece que no hay evidencias concretas sobre los efectos sobre la salud de las personas, estos compuestos son sospechosos de poner en riesgo a las personas e incluso de ser cancerígenos cuando alcanzan cierto nivel de concentración. Con la intención de ver cómo España está expuesta a estos productos, un equipo de investigadores del Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CSA), del Instituto Carlos III, ha elaborado el primer mapa nacional y Asturias se encuentra entre las regiones más afectadas. Los niveles más altos, por ejemplo, del sulfonato perfluorooctano (PFOS), que se encuentra en el vino y la cerveza están en Cataluña, País Vasco y Galicia. En un segundo escalón, se encuentran Asturias, Cantabria, la Comunidad Valenciana y Baleares. Asturias también tiene concentraciones ácido perfluorooctanoico (PFOA), que se halla este tipo de bebidas.

«Los alimentos, el agua y el polvo doméstico son las principales fuentes de exposición. Aunque en menor medida, también hay que considerar la exposición debida al contacto con productos de consumo que las contienen como las prendes de vestir y otros textiles», explica a la Agencia Sinc Argelia Castaño, directora del Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA). El artículo que comienzan a profundizar este tema se titula Las sutancias perfluoradas en adultos españoles: su distribución geográfica y los determinantes de exposición y ha sido publicado por la revista Sciencie of the Total Enviroment. Tiene como primera firmante a Mónica Bartolomé. Como base ha tomado los datos obtenidos en el año 2008 en el proyecto bioambient.es del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que persigue entender la distribución de todo tipo de contaminantes, desde los metales a los pesticidas, los retardadores de llama y también las sustancias alquiperfluoradas. 

Tras analizar los resultados, los científicos han concluido que la población española está expuesta a estas sustancias en una proporción muy similar a otros Estados europeos. Los niveles más altos de sustancias alquiperluoradas (PFA) se encuentran en el noreste y en el noroeste, especialmente en Galicia y Cataluña. Al ser bioacumulables, están más presentes en personas de edad avanzada y en hombres que en mujeres. La exposición al tabaco y el tiempo de dieta también son factores que influyen de manera considerable, según el estudio. Los consumidores de cerveza y vino registran más niveles de dos de ellos, los ya citados PFOS y PFOA.

¿Dónde están y cómo contaminan?

Una de las sustancias que se ha analizado por regiones a través de la concentración en sangre de la población es precisamente el sulfonato perfluorooctano, que se encuentra -además de en la cerveza, en el vino- en los procesos de cromado, en la fotografía, en las espumas antiincendio o en fluidos hidráulicos para la aviación. Ahora que se debate su toxicidad, está tratando de sustituirse por otros materiales siempre que existan alternativas.

No siempre es fácil. Este grupo de compuestos químicos artificiales se emplean en multitud de productos desde hace más de siete décadas. Por sus características de estabilidad y porque son resistentes a la degradación. ¿Cómo contaminan? Los científicos señalan que a través de su exposición al aire o al polvo doméstico, por su contacto con el agua potable incluso con los alimentos. Se ha determinado que pueden entrar hasta en la cadena alimentaria.

Es, por tanto, necesario seguir investigando. «Hay que continuar con los estudios de vigilancia humana, incluyendo otros sectores de población y ampliando el diseño de cuestionarios para identificar fuentes de exposición adicionales», explica Castaño a Sinc. Están en la ropa resistente a las manchas, en utensilios de cocina antiadherentes y hasta en la ropa. Con este nivel de extensión, no parece mala idea que las pesquisas sigan adelante.