Un centenar de contratos en grupos científicos de élite, en el aire

El Principado no ha renovado el programa para fomentar equipos de investigación punteros a menos de dos meses de su conclusión. El rector exige un calendario estable de subvenciones

Laboratorio de la Universidad de Oviedo.Laboratorio de la Universidad de Oviedo
Laboratorio de la Universidad de Oviedo

Redacción

A solo dos meses de que termine el año, los principales grupos investigadores de Asturias observan con incertidumbre su futuro más inminente. El 31 de diciembre concluyen el programa del Gobierno del Principado para apoyar tanto a equipos emergentes como consolidados y nada se sabe de su renovación. Solo en la Universidad de de Oviedo un centenar de contratos anuales de investigadores o de personal técnico de apoyo depende de estas ayudas y su continuidad está en el aire. La falta de recursos podrí dañar a proyectos científicos liderados por profesionales tan prestigiosos como el actual rector, Santiago García Granda o su predecesor, Vicente Gotor; el vicerrector  de Organización Académica, Juan José del Coz; el excandidato a rector Agustín Costa; el exconsejero Herminio Sastre; el director del Instituto Universitario de Oncología (IUOPA), Carlos Suárez Nieto; el inmunólogo Carlos López Larrea, el investigador de Regiolab, Fernando Rubiera; Víctor Quesada, discípulo de Carlos López Otín; o Rosa Menéndez López, del Instituto del Carbón, por citar solo algunos de los más conocidos. 

«¿Por qué tenemos que estar ahora esperando a ver si hay convocatoria de grupos o no cuando el programa se agota a finales de 2017 y lo saben desde el primer día? Puede empezar 2018 y que tengamos que empezar a rescindir contratos», lamenta Santiago García Granda, que exige al Ejecutivo un calendario estable de convocatorias para acabar con esta incertidumbre. Las consecuencias se sufrirán desde el primer día. Si no hay continuidad y se retrasa una siguiente convocatoria, puede que haya despidos y los grupos tendrán que producir menos. Si definitivamente no se vuelve a renovar será incluso peor. «Se cortan carreras, se interrumpe la formación de científicos y algunos proyectos de investigación o contratos con empresas se tendrán que parar», vaticina el rector. La solución no parece complicada: «Espero que el nuevo Plan de Ciencia, Tecnología e Investigación para el periodo de 2018 a 2022 tenga un calendario de convocatorias y se respete». 

La convocatoria

El programa de grupos se publicó en el Boletín Oficial del Principado (BOPA) el 8 de agosto de 2014. En las bases se explicaba que contaba con un presupuesto de 11,5 millones, para el periodo 2014 a 2017, con la finalidad de «reconocer y promover la investigación de calidad, la transferencia de conocimiento y la internacionalización de sus actividades científicas. La primera anualidad ascendía a 2,5 millones y las restantes, a tres. Podían concurrir equipos consolidados, con una actividad científica estable y aportaciones reconocidas. Los emergentes tenían que confirmar una trayectoria breve pero con potencial y su coordinador y la edad media del grupo no podía superar los 41 años.

El abanico de conceptos subvencionables era muy amplio. Los gastos de personal, para la incorporación de personal predoctoroal o posdoctoral o de apoyo a la investigación, era uno de los principales reclamos. También la adquisición de pequeño equipamiento, inventariable o bibliográfico, la subcontratación de servicios. La promoción e internacionalización del grupo, las estancias de profesorado visitante de fuera del Principado y la organización de seminarios o reuniones científicas entraba dentro de la convocatoria.

Toda esta actividad está ahora en el aire. La Universidad de Oviedo es una de las instituciones más afectadas. Las bases explican que el equipo quedaba vinculado, a efectos administrativos, a la institución a la que pertenece el responsable del grupo. Así que de los 75 que finalmente consiguieron ayudas, 58 dependen directamente de la institución académica. Del resto, muchos de sus líderes son profesores que también están en otras instituciones. 

La Universidad estima que, en total, afecta a todas las áreas de conocimiento, aunque destaca Ciencias, con 25 y las ingenierías, con 23. Le sigue Ciencias de la Salud, con 16. En principio, Historia del Arte y Humanidades (2) y las Ciencias Jurídico Sociales (4). En cuanto al personal, afecta a una media de cien contratos anuales para investigadores o personal técnico de apoyo a los proyectos. De media, hablan de unos cuatro investigadores por equipo. Los números que manejan son que en 2015 se hicieron 114 contratos y en 2016 99. En este 2017, hay 89 en vigor.

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